Brasil se arriesga ante Chile y... todo es posible

Con un brillante Neymar como salvador, el anfitrión se cruza hoy con un rival que tuvo un notorio cambio de actitud y es una amenaza
Daniel Arcucci
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28 de junio de 2014  

BELO HORIZONTE.- Una y otra vez, tanto Felipao como Thiago Silva usaron una expresión que viene de España, pero se usa mucho en Brasil: "Mata mata". El "mata o muere" o, más deportivamente, "el que gana sigue y el que pierde se queda afuera", y ya. Con el seleccionado local de por medio, claro, no es una expresión más. Y con este Chile actual enfrente, todo es posible.

Hoy, desde las 13, en el estadio Mineirao, con arbitraje del inglés Howard Webb, los dos equipos sudamericanos jugarán a todo o nada por los octavos de final del Mundial y nadie se anima a un pronóstico. Aunque la historia, y las obligaciones, pongan como favorito a Brasil, que se alegró por un segundo cuando logró el objetivo de evitar a Holanda -su bestia negra, el equipo con el que está igualado en resultados mundiales y que lo mandó de vuelta hace cuatro años-, pero rápidamente empezó a preocuparse por el rival que le tocaba. Aún cuando en mundiales lo haya goleado en esta misma instancia: 4-1 en 1998 y 3-0 en 2010.

Brasil todavía no ha sido Brasil en su Mundial. Un brillante Neymar lo ha llevado de la mano, después de un regular y polémico triunfo sobre Croacia por 3 a 1, en el debut; un empate en cero contra México, con el arquero rival como figura; y un triunfo 4-1 sobre Camerún, en el que su N°10 demostró que no le pesa esa camiseta ni ponerse el traje de salvador del equipo. Pero son conscientes de que les falta. Que su defensa, reconocida como la mejor del mundo, aquí ha estado irreconocible, sobre todo por los laterales. Que el medio campo no ha estado a la altura, a punto de provocar un cambio casi seguro, sobre una formación que ya salía de memoria: Fernandinho por Paulinho. Y, finalmente, que los acompañantes de Neymar en el ataque, Fred y Hulk, están a años luz de su compañero.

Chile, en cambio, ha ratificado su cambio de actitud. Le ganó con autoridad a Australia por 3 a 0 y después tuvo categoría para darle el golpe de nocaut al campeón del mundo, España, ratificando su agrande ante los grandes. Cayó ante Holanda por 2 a 0, es cierto, y aparecieron algunos fantasmas, como buscar en el árbitro las razones de una derrota. Pero allí está, consciente de que no es un invitado pobre a la fiesta del dueño rico. No. Con Vidal en condiciones de jugar, con Medel entregando hasta lo que no puede ("Si el partido fuera hoy, no jugaría; pero mañana va a estar", dijo ayer Sampaoli), se va a plantar a jugarles un partido histórico a los dueños de casa.

En esta instancia, se decía cuando se leía el fixture antes de la competencia, quedarán afuera Brasil, Holanda o España, inevitablemente, porque así lo marcaban los cruces. Pues España se fue antes y el que apareció en su lugar fue Chile. No está dispuesto a ofrecer su nombre para que los grandes continúen.

¿Y qué pasa si el que no continúa es Brasil, nada menos?

"Sabemos las reglas de la competición: vamos a correr riesgos hasta el final. Claro que no estaremos orgullosos si no seguimos adelante. Pero estamos haciendo nuestro trabajo con disciplina y con amor. Nuestros rivales también. No queremos perder. Queremos seguir adelante, pero si lo hacen mejor que nosotros, ¿qué haremos? ¿Nos meteremos en un pozo? No, la vida seguirá. Esto es fútbol", cerró Felipao. Esto es fútbol. En Brasil.

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