Brindisi: el mérito es sólo de los jugadores

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10 de diciembre de 2001  

Héctor Baldassi determinó el final del encuentro. Un grupo de entusiastas jugadores grita, canta, se enloquece. Un futbolista se trepa a otro y el ritual se repite de dos en dos. Enfrente, la pasión desborda optimismo en la tribuna visitante, cubierta de blanco y rojo. Desde el campo hacia la popular, la emoción de Huracán no tuvo fronteras. Fue un carnaval.

“Es que estos partidos clásicos hay que ganarlos como sea, siempre dentro de lo leal, porque hay muchas cosas en juego”, comentó Miguel Brindisi, que expresó mesura en el momento de las declaraciones, pero que fue uno más en el íntimo festejo en el vestuario ganador.

“El triunfo es bienvenido por los hinchas, por los jugadores y por los dirigentes, y espero que sirva para mejorar en la tarea que tenemos por delante”, dijo el técnico, que sabe que el futuro no será sencillo.

“En el primer tiempo hubo mucha presión en el equipo; la verdad es que no encontramos el rumbo en ningún momento. Pero, por fortuna, todo cambió en el segundo tiempo, con el ingreso de Villa, que fue fundamental. Y quiero aclarar que no fue un mérito mío, el mérito fue sólo de los jugadores”, dijo Brindisi, que ganó por primera vez como DT el clásico a su tradicional rival.

“En el entretiempo nos llamamos a la reflexión y decidimos que teníamos que reaccionar para el segundo y ahí estuvo la diferencia. No hay que olvidarse que San Lorenzo jugó con un equipo disminuido, pero éste es un triunfo que nos sirve de mucho”, expresó Brindisi, en una improvisada conferencia de prensa.

Mientras el fervor no se detenía en la tribuna, incluso con hinchas con los colores de Flamengo –el rival de San Lorenzo en la final de la Mercosur–, se escuchó en un rincón del Nuevo Gasómetro la voz de Emanuel Villa, el goleador de la mañana.

“Con el gol se me nubló la vista y con el abrazo de mis compañeros no sabía ni dónde estaba”, dijo Villa, la imagen de la timidez.

“Es un gol que soñé en la noche anterior; cuando la pelota pasó la línea de gol se me cruzaron muchas cosas, fue un momento único”, comentó el pibe de 20 años, delantero, que hace un año llegó a Huracán, porque quedó libre de Ferro.

Daniel Garipe, la figura del encuentro, fue más allá. “Lo que hay que resaltar es la entrega que puso en todo momento este equipo, aún cuando el desarrollo no nos favorecía. Pusimos el alma para ganar el clásico y por eso estoy satisfecho”, dijo.

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