Buenas y malas de Fernando Gago

Christian Leblebidjian
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13 de agosto de 2006  

ROSARIO.- Fernando Gago tuvo un partido especial. Con buenas y malas. No brilló como otras veces, en especial porque hubo un trabajo de Central para que así fuera. La intención fue siempre anular su juego. ¿Cómo lo hizo? Primero con presión sobre su salida, dejándole pocos espacios para moverse. Pero, sobre todo, con faltas sistemáticas, tanto que la expulsión de Rivarola fue por un golpe a él sin pelota. Entre todos los volantes rosarinos se turnaban para golpearlo: a veces Encina, otras Andrés Díaz y Coudet. Así, fue el jugador que más faltas recibió, con media docena...

Un déficit de Gago volvió a repetirse ayer en Rosario. Si bien es un futbolista de gran personalidad y nivel de juego, todavía le falta ubicarse mejor en el campo. No geográficamente, sino con autoridad. Siempre entre en discusión con un rival, ya sea en un clásico o en un partido menor. Le falta manejarse mejor en ese sentido. Lo debe aprender, porque, si no, algún día, lo va a pagar caro.

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