Carlos Bianchi y un proceso lejos de su mística y su historia

Fuente: LA NACION
La confirmación del retorno del Virrey al club de la Ribera, hace casi un año, suponía una etapa de gloria; nadie podía suponer tantas situaciones frustrantes para 2013
Diego Morini
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26 de noviembre de 2013  • 07:56

La confirmación del retorno de Carlos Bianchi a Boca allá por diciembre de 2012 suponía una etapa de gloria. Nadie podía suponer tantas situaciones frustrantes para 2013. La frase del Virrey anteayer , tras la derrota con All Boys , en la Bombonera, puso todo en contexto: "Soy el que trata de darle un estilo al equipo y no lo he logrado todavía. No quiero cobijarme en el discurso de siempre, de que tenemos siempre una sorpresa. Soy el primer responsable. Seguramente este año fue el más mediocre de todos los que viví acá".

Todo aquello de volver a conquistar la Copa Libertadores, de acumular títulos locales y reencontrarse con la gloria es un recuerdo intacto, pero no más que un recuerdo. Bianchi no ha logrado tocar la fibra íntima de su grupo de futbolistas. El primer semestre se ató al certamen continental, pero no pudo pasar el turno ante Newell's, en los cuartos de final, y el torneo local lo vio llegar penúltimo. Una primera parte de año en la que no logró lo propuesto, aunque como el DT había heredado un plantel que había conformado en su mayoría Julio Falcioni atenuó la calificación del rendimiento. Registros negativos como la peor racha de partidos sin ganar (12) en toda la historia del club mancharon un currículum inmaculado. Incluso los entredichos con jugadores como Santiago Silva, por ejemplo, expusieron que la relación con una buena parte del plantel no era la ideal.

En ese escenario todo quedó supeditado a la segunda parte de 2013, cuando el grupo fue conformado por Bianchi. Y así fue, el DT eligió cómo y con quién armar el proyecto. Ya no había otras competencias en el medio que pudiesen desviar la atención. Sólo el torneo Inicial estaba por delante, y con ello la clasificación a la próxima Copa Libertadores. Y si bien Boca está a tan sólo cuatro puntos de la cima , todos saben que la chance de poder quedarse con el título y llegar a la Copa es casi una utopía.

Las disculpas que ayer Bianchi les pidió a los hinchas por otra chance desperdiciada (también lo hizo en la primera parte del año cuando Boca cayó por 6-1 ante San Martín, de San Juan) y un equipo que no aparece ocupan la atención. El principal problema de este trunco proceso de Bianchi es que nunca impuso su influjo ganador, su mística e historia.

Hasta algunos jugadores hablan de la pobre producción colectiva, por eso Agustín Orion fue contundente: "Es difícil ser campeón así, más que nada por el juego y por lo que venimos padeciendo. Las lesiones son uno de los inconvenientes".

Y no son un detalle menor en esta historia las lesiones, porque en este semestre superó las 30 bajas (más de 50 en el año) y ante All Boys volvió a perder a Riquelme...

Es tan intensa y negativa la producción de este tercer proceso de Bianchi que hasta se escuchó al presidente del club, Daniel Angelici , decir: "Sin títulos es difícil renovar, aunque se trate de Bianchi", Y hasta Marcelo London, uno de los dirigentes más cercanos al Virrey, sorprendió con una respuesta: Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo en algún momento serán DT de Boca..., el lugar que hoy es de Bianchi

¿Quién lo hubiera imaginado?

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