Carlos Zambrano, el 'Káiser' campeón en Boca que un día anuló a Messi y Riquelme

Carlos Zambrano debutó en Boca frente a Caracas, en Venezuela, por la Copa Libertadores; cuatro días más tarde fue titular ante Gimnasia y campeón de la Superliga.
Carlos Zambrano debutó en Boca frente a Caracas, en Venezuela, por la Copa Libertadores; cuatro días más tarde fue titular ante Gimnasia y campeón de la Superliga. Fuente: AFP
Franco Tossi
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10 de julio de 2020  • 21:43

No han de ser muchos los casos en los que un futbolista tiene sus primeros minutos con una camiseta en el contexto de una definición de campeonato. Pero eso, y nada menos que en Boca peleando palmo a palmo con River por la Superliga, no doblegó a un jugador de calidad internacional y de selección, Carlos Zambrano. El zaguero peruano llegó este año y ya sumó un título; el desafío para cuando termine la cuarentena es fijar su lugar en la dupla central e ir por la Copa Libertadores.

No era fácil empezar a conocer desde dentro el fútbol argentino en el momento en el que Boca se jugaba todo en la última recta para ganarle el certamen a un River que estaba por delante. Lisandro López ya estaba fuera de la competencia por una lesión, y en la penúltima jornada, frente a Colón en Santa Fe, Carlos Izquierdoz descuidó su acumulación de amonestaciones: frente a Gimnasia, en el desenlace del torneo, Zambrano ingresó por primera vez en la Superliga, para acompañar a Junior Alonso, con el que no se conocía en la cancha más allá de haber compartido unos cuantos entrenamientos.

Además, lo hacía tras un período de adaptación bajo la mirada de Miguel Ángel Russo, ya que el zaguero no había sumado minutos en los últimos seis meses de 2019, cuando pertenecía a Dinamo, de Kiev, Ucrania. Por todo eso, el director técnico lo había hecho debutar cuatro días antes ante Caracas, en el estreno por la Libertadores. Zambrano se acopló bien a un estilo ofensivo que obligaba a la defensa a jugar mano a mano por los espacios que quedaban atrás.

"Jugar en la Bombonera es el sueño de todos los futbolistas del mundo y se me hizo realidad. Contra Gimnasia sentí mucha presión: era mi debut en nuestro estadio y era un partido muy complicado. Sabía que el mínimo error que tuviera me costaría caro. Terminó siendo lo mejor que me ha pasado en mi carrera", relató este viernes, el día de su cumpleaños número 31, en la entrevista con los hinchas que ofreció el club en su canal de YouTube.

En el día de su cumpleaños 31, el defensor peruano sostuvo una charla colectiva con hinchas de Boca en el canal de YouTube del club.
En el día de su cumpleaños 31, el defensor peruano sostuvo una charla colectiva con hinchas de Boca en el canal de YouTube del club. Crédito: Prensa/Boca

De alguna manera, avaló a Juan Román Riquelme, cabeza del Consejo de Fútbol, y Russo, que creyeron en enero que su jerarquía se amoldaría perfectamente a esas necesidades defensivas. También a Ricardo Gareca, el seleccionador de Perú, que le recomendó incorporarse al conjunto xeneize para obtener una mayor visibilidad de sus rendimientos, introducirse a un fútbol más competitivo y actuar en un club que afronta grandes obligaciones. El Tigre lo creyó capaz de cumplir con creces.

Aún no se puede calificar como exitosa su contratación, más allá de ese buen desempeño en la noche de la conquista. Sí se puede afirmar que los pocos minutos que tuvo dejaron a la vista que se puso la camiseta azul y oro con mucha altura en una instancia delicada. Incluso, pareció entender a la perfección de qué se trata el ADN xeneize y lo que exige: en aquel encuentro decisivo sufrió fracturas en dos costillas y un neumotórax secundario a contusión pulmonar, pero se arriesgó y se quedó en la cancha ocho minutos en ese estado, hasta los 22 del segundo tiempo. Luego fue operado, pero la cuarentena lo ayudó a no perderse partidos y el peruano ya está entrenándose a la par del resto del grupo por videoconferencia. "Me ha ayudado mucho para recuperarme de la lesión y para ponerme al cien por ciento. Confío mucho en mí y sé que cuando volvamos a las prácticas voy a estar muy bien", apuntó Zambrano.

Su llegada a Boca es muy reciente y muchos hinchas no conocen su carrera. De hecho, aquella falta de actividad que padeció en Ucrania fue una de las tantas que tuvo en los últimos años. Su historia en el fútbol profesional empezó a forjarse directamente en Alemania: a días de que cumpliera 17 años, Schalke 04 lo vio en acción en una academia de categorías menores en Callao, lugar en el que el defensor nació y se crió, y el club de Gelsenkirchen lo llevó a sus divisiones inferiores como apuesta. Durante diez años Zambrano se movió en tierras teutonas: jugó también en Sankt Pauli y Eintracht Frankfurt.

De hecho, allí le pusieron un apodo de mucho peso. Si bien también se lo conoce como "León", en los años de juventud lo patentaron como "Káiser". "En las juveniles de Schalke empezaron a llamarme así. Cuando pregunté por qué, me respondieron que se debía al apodo de [Franz] Beckenbauer, uno de los centrales más grandes de la historia de Alemania. Me tomó por sorpresa, pero no me la creí", contó a los simpatizantes de Boca.

Ya nada fue lo mismo cuando partió de lo que parecía ser su lugar en el mundo: entre lesiones y pocas participaciones, su carrera empezó a caer. Tuvo una buena temporada en Rubin Kazan, de Rusia, pero al año lo cedieron a PAOK, de Grecia. Entre 2018 y 2019 protagonizó apenas nueve encuentros, por la escasa consideración que cosechó en Ucrania y en Basel, de Suiza.

Sin embargo, su clase se hizo notar desde que era pequeño. El 10 de septiembre de 2008, con 19 años, causó sensación en Perú. ¿Por qué? Tuvo un rendimiento perfecto ante Argentina por la eliminatoria para el Mundial Sudáfrica 2010, cuando fue un obstáculo para la habilidad de Lionel Messi y el talento de Riquelme, el mismo que confiaría en él en 2020.

Zambrano tuvo varios períodos negativos en su carrera, entre lesiones y consideraciones negativas de los entrenadores, pero Miguel Russo y Román Riquelme confiaron en él y lo llevaron a Boca en 2020.
Zambrano tuvo varios períodos negativos en su carrera, entre lesiones y consideraciones negativas de los entrenadores, pero Miguel Russo y Román Riquelme confiaron en él y lo llevaron a Boca en 2020. Crédito: Prensa/Boca

De todos modos, también en el conjunto nacional ha pasado una mala etapa. Fue foco de críticas por acumulación de tarjetas rojas, algo que explotó con su tempranera expulsión en la semifinal por la Copa América 2015 con Chile: fue fustigado por su estilo aguerrido, siempre al límite. Eso, según los medios de su nación, llevó a que Gareca lo dejara a un lado por falta de compromiso con el equipo. El 24 de marzo de 2016 Zambrano jugó su último partido con la camiseta albirroja por tres años. Volvió a vestirla recién al disputar la Copa América Brasil 2019, después de perderse la histórica clasificación de Perú para el Mundial Rusia 2018.

En una muestra de su intención de revertir aquel mal concepto, en Instagram siempre transmitió buena onda y fiel acompañamiento. "No merecía ir al Mundial. Y aunque me lo perdí, estuve orgulloso de mis compañeros", llegó a sincerarse en una entrevista. De todas maneras, se reivindicó con acciones.Fue una de las figuras del seleccionado que llegó a la final de la Copa América el año pasado en Brasil, perdida a manos del anfitrión. Y los peruanos ya le perdonaron un pasado que lo afectó.

"Siempre tuve tres ídolos en mi vida. Uno fue Marcelo Bordón, brasileño que jugó conmigo en Schalke. Otro, el inglés John Terry. Y también, el brasileño Lucio. Los admiré siempre", contó Zambrano, que maduró y es consciente de lo que implica Boca: "En toda Sudamérica y Europa, es algo a lo que uno no puede resistirse. Cuando tuve la oportunidad, no lo pensé dos veces. Se presenta una vez en la vida".

Carlos Zambrano ya sabe lo que es ser campeón en Boca, pero quiere extender el legado de sus compatriotas Julio Meléndez y Nolberto Solano.

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