Cero margen de error

Cristian Grosso
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2 de diciembre de 2001  

Parece que el azar pasó factura. Si el sorteo del Mundial Francia 1998 le había despejado el camino a la Argentina hacia unos seguros octavos de final, la tómbola de Pusán ayer invirtió aquella concesión. Ese equipo de Daniel Passarella se encargaría de confirmar ante Japón, Jamaica y Croacia –todos debutantes– semejante presunción de superioridad con tres victorias consecutivas, siete goles en favor y ninguno en contra. Y, además, sin expulsados ni lesionados, un residual que se agiganta frente a oponentes de la dureza, la rivalidad y la exigencia de Nigeria, Inglaterra y Suecia, los adversarios que tendrá el equipo de Marcelo Bielsa en el Grupo F.

Para ser el mejor hay que ganarles a todos, dicta una máxima futbolera. Y es verdad. Pero hay ventajas que sería una ingenuidad desconocer, como poder ir de menos a más según la rigurosidad del examinador porque eso permite pulir detalles. El sorteo redujo a cero el margen de error para la Argentina. No habrá tiempo para pruebas. La selección tendrá que justificar su cartel de favorita de inmediato. Sin letargos.

El cuerpo técnico albiceleste hubiese preferido hacer base en Corea –los traslados son menos traumáticos–, pero al menos haber caído como cabeza de serie del Grupo F le asegura que todo su recorrido mundialista será en Japón, sin los trastornos de tener que saltar de un país a otro desde los octavos de final. Y otra perlita arrojó el sorteo: los dos primeros de la zona de la Argentina se cruzarán con los dos clasificados del Grupo A, el que lidera Francia, es decir que el promocionado choque entre los seleccionados más poderosos podría producirse varias ruedas antes de lo imaginado.

El sorteo desacreditó las hipótesis intencionadas. La Argentina no jugará en Corea ni le tocó un rival asiático. En cambio sí integra el ya bautizado Grupo de la Muerte. Por delante estarán los nigerianos, que ya se vistieron de verdugos en Atlanta 96; se abrirá un capítulo más del inflamable clásico con los ingleses, y los suecos que se clasificaron invictos cerrarán la zona. “A mis jugadores los prefiero desafiados y no relajados”, aseguró alguna vez Bielsa. Pues mayor reto no les podía proponer la primera rueda del Mundial 2002.

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