Chicago ganó con el último aliento

En Mataderos, superó a Newell´s por 3 a 2
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17 de diciembre de 2001  

La emoción se apoderó de Mataderos. Porque Chicago se quedó co un triunfo agónico que en el balance final quizás refleje que fue demasiado premio. Invadido por la desazón se fue Newell´s, que guardaba en su valija un empate y al final se quedó sin nada y con un 3 a 2 en contra.

El triunfo coqueteó con los dos protagonistas. Primero Chicago puso su sello con el nombre de Ariel Jesús y todo parecía teñirse de negro y verde. Es que el equipo de Enrique y Brown manejaba los hilos del encuentro y nada hacía pensar que la historia se podía revertir.

Pero Newell´s tiene una ventaja que se llama Maximiliano Rodríguez, que hace que el conjunto rosarino juegue a otra cosa cuando entra en acción. Sólo bastó que le sumara la explosión de Mauro Rosales para que la República de Mataderos se quedara en silencio. Dos jugadas en contraataque, milimétricamente calculadas, bastaron para doblegar al rival. Rosales fue el protagonista principal en ambas: en la primera se lució convirtiendo y en la segunda dejó sólo a Real para empujar la pelota al gol.

Pero Chicago no estaba acabado. Sin mucho fútbol, pero con empuje, empató tras una precisa definición de Cristian Gómez que encendía la ilusión. La que tomó forma en el minuto final del encuentro, cuando Amaya dejó sólo a Mandra, al parecer un metro adelantado, que definió solo y desató la locura que siempre tiene en su rezos el mismo grito: "Chicago es de primera y de primera no se va" .

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