Clima pesado: el calor, otro rival que deberá superar Boca

Los xeneizes llegaron ayer a Belem; los hinchas de Paysandú, que preparan una fiesta en el estadio Mangueirao, descuentan la clasificación para los cuartos de final en el partido de mañana
Christian Leblebidjian
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14 de mayo de 2003  

BELEM, Brasil.– Uno camina por las calles de esta ciudad, decoradas con cierto toque colonial y lo invade la tranquilidad. No hay chicos ni adultos con la camiseta de Paysandú, como sí es común ver en San Pablo a seguidores de Corinthians o Palmeiras, o en Río de Janeiro, con Flamengo. La gente no se aparta de la rutina diaria. Hace la fila para pagar impuestos en el banco Amazonia, compra frutas y verduras en el centro comercial Belem, se junta a charlar con amigos en la plaza República y la ciudad comienza a apagarse no más allá de las 21. Según comenta Wilson, un hombre que se gana el pan manejando casi 18 horas su taxi, automóvil que anda por las calles después de las 22 es sólo porque va o viene del aeropuerto.

La escenografía es distinta en las inmediaciones del estadio Mangueirao. A espaldas de las tribunas se observa un potrero similar a los que hay en las villas de emergencia de la Argentina, donde el pasto sólo crece en las esquinas y el resto de la superficie es de piedra y tierra, con dos arcos hechos con troncos. Cerca de ocho chicos, descalzos, la mayoría con el torso desnudo y apenas un short como atuendo, se divierten haciendo malabares –verdaderamente la descosen–, al pie de lo que los hinchas de Paysandú describen como "su Bombonera".

Los jugadores brasileños fueron recibidos como héroes tras la victoria en La Boca y lo dejaron en claro con un cartel gigante "La Bombonera es nuestra. Boca Juniors 0 - Paysandú 1, feito histórico do Paysandú el 24/4/2003, em Buenos Aires".

Faltan 24 horas para el gran choque entre el conjunto local y los xeneizes, por el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores. Marcio, empleado del hotel Hilton, donde se aloja el conjunto xeneize, pronosticó que la temperatura irá subiendo con el transcurso de las horas. "Con mis amigos estamos preparando todo, las camisetas, los bombos y... los festejos para después del partido, ja. Ahora no se nota demasiado en la gente, pero es cuestión de esperar". Marcio, como todos los hinchas del equipo brasileño, se tiene mucha fe luego de la victoria conseguida en la Bombonera y dan por descontada la clasificación. La expectación, aunque no se nota, es grande.

Boca dejó el otoño de Buenos Aires y ya se adapta desde ayer por la tarde al intenso calor de Belem, situada en las márgenes del río Guamá. Pero la temperatura de casi 35°, con un porcentaje de humedad siempre elevado, y las frecuentes lluvias no son una molestia al lado de los mosquitos, que parecen aviones. El que no está acostumbrado, si no tiene un repelente a mano, la pasa bastante mal.

El gran problema que tiene Belem, ubicada estratégicamente a las puertas del Amazonas, es que muchos ríos están contaminados y parte de la población carece de servicios sanitarios básicos, como la recolección de la basura.

Más allá de todo esto, tanto Carlos Bianchi como sus jugadores creen que el resultado final sólo dependerá de cómo esté Boca futbolísticamente. Y muchos sostienen que cuanto más complicado sea el camino, mejor parado se saldrá si se consigue un triunfo con miras al futuro.

Bianchi no dio el equipo

El entrenador Carlos Bianchi dará a conocer el equipo mañana, un par de horas antes de comenzar el partido. Se especula que Boca utilizará un esquema con tres defensores, cuatro volantes, un enganche (la duda es Donnet o Tevez) y dos delanteros (el Mellizo Guillermo y Delgado)

Un viaje largo y con demora

BELEM (De un enviado especial).– Fue un viaje complicado para Boca. Esta ciudad se ubica al norte de Brasil y no hay ningún vuelo directo para llegar a destino. Como mínimo hay que realizar dos escalas. Igual, la delegación xeneize había planeado todo para que el viaje se extendiera un poco más de siete horas, pero el clima no le jugó a favor y en lugar de llegar a las 13.45 se debió conformar con hacerlo a las 17.15.

Los jugadores debieron despertarse a las 3.15 de ayer para tomar el vuelo N° 8639 de Varig. Boca pensó que salir temprano era lo mejor, pero el aeropuerto de Porto Alegre, la primera escala, prevista para las 7.45, estaba cerrado por niebla y hubo que trasladarse hasta Florianópolis. Luego, el tiempo mejoró y el plantel llegó al primer destino, pero tres horas más tarde.

El viaje continuó hacia la otra parada prevista: Brasilia. Allí, cerca de las 14.30, la delegación tomó el vuelo N° 2266 de Varig y llegó a Belem. Sin descansar, el plantel fue del aeropuerto a entrenarse al predio Asamblea Paraense y a las 20.15, recibido por medio centenar de personas, muchos con camisetas xeneizes, se instaló en el hotel Hilton.

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