Con garantía de proyección

Cristian Grosso
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19 de mayo de 2003  

Hay una cantera inagotable. Se podría citar a los italianos Alessandro Del Piero, Gianluigi Buffon y Francesco Totti; al portugués Luis Figo; al brasileño Ronaldinho; al francés Emmanuel Petit; al alemán Sebastian Deisler; a los japoneses Hidetoshi Nakata y Shinji Ono; a los nigerianos Nwankwo Kanu y Victor Ikpeba; al norteamericano Landon Donovan y a los españoles Iker Casillas y Xavi. O a los argentinos Fernando Redondo, Juan Verón, Fernando Cáceres y Marcelo Gallardo. Hoy parece la integración de un combinado de Resto del Mundo, pero se trata de nombres y apellidos que irrumpieron desde un Mundial Sub 17. Una categoría que se presenta como una fábrica de talentos.

El cuerpo técnico juvenil argentino, desde que asumió en 1994, creyó que apostar por esta edad sería la base de todo. Y nunca se acobardó, pese a que sólo anoche quebró una racha de cuatro sudamericanos sin títulos. Es que el objetivo va más allá de los éxitos. Del sudamericano de Perú 1995 surgieron Pablo Aimar, Esteban Cambiasso, Aldo Duscher, César La Paglia, Fernando Gatti y Sixto Peralta. Dos años después, en Paraguay, se presentaron Gabriel Milito, Franco Costanzo, Luciano Galletti, Guillermo Pereyra, Ernesto Farías, Cristian Grabinski, Livio Prieto y Javier Marchant.

En Uruguay 1999, pese al cuarto puesto que impidió la clasificación para la Copa del Mundo de Nueva Zelanda, aquella selección contó con Fabricio Coloccini, Leonardo Ponzio, Germán Lux, Nicolás Medina y Carlos Marinelli. Y en Perú 2001 se formó la base del actual Sub 20: Carlos Tevez, Javier Mascherano, Maximiliano López, Gonzalo Rodríguez, Patricio Pérez, Hugo Colace y Pablo Zabaleta.

Después, muchos se consagraron con la Sub 20 y otros aún lo pueden lograr. Trece de ellos alguna vez ya fueron convocados por Marcelo Bielsa. E incluso Aimar, con 23 partidos en la mayor, hasta participó de Corea-Japón 2002.

Pasaron 18 años desde que otros chicos argentinos se coronaran en la menor categoría sudamericana. El triunfo siempre encierra un impulso extra. Pero nunca se trató del fin para Tocalli o Tojo. O para el profe Urtasun, el doctor Martínez o el kinesiólogo Lamas, los pilares silenciosos. Sólo el destino sabe qué ocurrirá con Rodas, Lagos, Biglia, Colzera, Garay y Ustari. Pero los avala la firme presunción de que la Sub 17 es garantía de proyección.

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