Con hidalguía, Banfield se despidió

En el Sur, con mucho esfuerzo, voluntad y coraje, pero limitado por la falta de recursos, empató sin goles con Fluminense y quedó al margen del certamen
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29 de septiembre de 2005  

Se despidió con hidalguía. Se retiró con la convicción del deber cumplido. Dejó el alma y algo más. Aunque se quedó con las manos vacías, para Banfield la experiencia internacional le demostró, una vez más, que un equipo humilde puede aspirar siempre en grande, si se basa en la humildad y el esfuerzo colectivo. Dejó una señal, como ya lo hizo en la última Libertadores. Dejó un nombre, mostró su crecimiento y se quedó con las manos vacías, simplemente, porque su adversario fue superior entre los dos juegos. Anoche, en el Sur, Banfield quedó eliminado de la Copa Sudamericana, luego del empate sin goles contra Fluminense, equipo que en Río de Janeiro se impuso por 3 a 1. Sufrió su pobreza ofensiva y su falta de recursos: la lesión de Lujambio, el goleador, en pleno juego, sumada a la lesión de Dátolo, el estratega, días atrás, fue demasiado para un plantel limitado.

Desde el comienzo, Banfield buscó con potencia el arco adversario. Pero sus buenas intenciones chocaron con sus propias limitaciones, cuando los jugadores pisaron el área rival. Sand y Lujambio, rápidos y peligrosos, tuvieron la actitud de retrasarse e ingresar en el circuito creativo, aunque su fortaleza, en los metros finales, careció de ingenio y precisión. Una buena acción de Sand, que dejó en el camino al arquero y envió un preciso centro para Lujambio, pareció abrir el camino del éxito. Pero el uruguayo remató al cielo un derechazo con riesgo real.

Insistió Banfield, aunque sin tanto juego en el medio. Y ya sin Lujambio, todo le costó el doble a Banfield. Apeló a la lucha, al corazón, más que al juego práctico y ordenado que siempre ofreció. Se desesperó, por momentos, en busca del gol y le facilitó el desempeño defensivo a Fluminense, un conjunto sin muchas luces, pero convencido para sacar un buen resultado.

Poco, muy poco fue el esfuerzo ofensivo de Fluminense. Bien parado atrás, esperó cada errática excursión ofensiva de Banfield y expuso el contraataque como único medio de peligro. Tuta, arriba, en soledad entre cuatro defensores, expuso ganas y voluntad, aunque casi no pudo encontrarse cara a cara con Luchetti.

Con Galván como exclusivo enlace con los delanteros, acompañado por volantes más aguerridos que ingeniosos, Banfield avanzó con más vergüenza que actitud ganadora. Apoyado por su público, atacó en el desorden, apostó por la potencia más que por el juego asociado. Y pudo marcar, en una de las contadas situaciones claras de gol que dispuso, cuando Galván remató desviado, tras un buen encuentro con el esforzado Sand.

Con la presión de dar vuelta un adverso score, con el nerviosismo de su público y la adrenalina de un equipo con ganas, pero sin ideas claras, buscó Banfield hasta el final. Kleber, el arquero carioca, de a poco se transformó en un valor indispensable en el cotejo. Sand observó su seguridad, en otro disparo con posibilidades ciertas.

Esta situación, de a poco, desmoralizó a Banfield. Es que le costó mucho llegar con peligro al área adversaria; y cuando lo hizo, chocó contra la seguridad del arquero, el mejor de la cancha. Con los minutos contados, casi sin tiempo para soñar, Banfield bajó los brazos. Empató, no le alcanzó, pero dejó otra huella, otra marca en el contexto internacional. Dejó un nombre, un sello: el de la dignidad, el de la solidez. El de un equipo humilde que crece, aún en el dolor.

  • El sábado, las elecciones

    Pasado mañana, de 9 a 18, en la sede del club, se realizarán las elecciones para la renovación de las autoridades. Habrá dos listas: la oficialista, llamada Unidad, buscará la reelección de Carlos Portell; se enfrentará con la Agrupación Banfileña, con Esteban Muñiz. Votarán 6237 asociados.
  • LA FIGURA

    Banfield no pudo con Kleber

    Kleber, el arquero brasileño, fue el principal responsable de que el equipo del Sur no pudiera conseguir los goles que necesitaba para seguir en carrera.

    REFORMAS

    Planean nuevas plateas

    Cuando finalice el Apertura, Banfield hará una remodelación de sus plateas, que tendrán capacidad para 4700 asientos. También se harán 40 palcos VIP.

    CONCENTRADOS

    Para esperar a Vélez

    Tras el partido, el plantel de Banfield quedó concentrado en el predio de Luis Guillón a la espera del partido de pasado mañana ante Vélez.

    Preocupación por Lujambio

    Desde que llegó de Instituto, Josemir Lujambio se había convertido en una de las figuras de Banfield tanto en el Apertura como en la Sudamericana. Ayer, el uruguayo reaparecía como titular después de recuperarse de una contractura en el muslo izquierdo. Sin embargo, a los 31 minutos del primer tiempo, en un choque con el arquero Kleber, sufrió un fuerte golpe en la rodilla derecha. Se marchó llorando de la cancha. El primer diagnóstico del médico del plantel, Walter Guiliano, fue una distensión de los ligamentos internos, aunque hoy se le realizará una ecografía para conocer la gravedad. Con esta lesión, que podría demandar una larga recuperación, Lujambio se suma a las bajas de otros dos jugadores ofensivos: Dátolo y Cvitanich.

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