Con lo último: River, un desahogo agónico

Fue muy superior durante la primera media hora, pero bajó el ritmo y América le empató; sobre el final, un cabezazo de Matías Lequi le dio el triunfo por 2 a 1
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21 de mayo de 2003  

Si River quiere extender esta etapa positiva, deberá responderse cuál es su verdadera cara. Si es la de esa media hora avasallante del primer tiempo ante América –una suerte de continuidad de lo que ofreció la semana última en San Pablo–, tendrá el pase hacia las semifinales de la Libertadores al alcance de la mano. Si su imagen es la errática que proyectó después, correrá serios riesgos. Esa abrupta combinación estuvo a punto de depararle un empate que lo habría dejado más que preocupado pensando en la definición de los cuartos de final, en Cali, el martes próximo, pero en este momento luminoso no podía fallarle el último recurso. Lo encarnó Matías Lequi, con un cabezazo que se transformó en triunfo agónico por 2-1, cuando la preocupación ganaba la escena.

River fue de entrada sobre América: ya a los 4 minutos tuvo su primera oportunidad, cuando el arquero Zapata tapó a duras penas un remate de Lucho González.

Esa jugada levantó el telón para media hora tremenda de los locales, que martirizaron el área rival con llegadas a reiteración. Hubo una docena en ese lapso, propiciadas por el muy buen trabajo en la conducción –otra vez– de D’Alessandro, que siempre leyó con inteligencia los movimientos defensivos rivales. Tuvo a Coudet como impecable ladero a su derecha y el buen aporte de Lucho González. Los tres, con Cavenaghi y Fuertes, armaron un circuito de ataque que perforó a los colombianos una y otra vez.

El gol, en ese contexto, fue una obviedad. Llegó por la astucia de D’Alessandro para girar entre dos rivales y sacar un puntazo de zurda; la pelota entró en el arco después de dar en el palo. Que el balón haya rozado en la suela de Andrés González en su trayecto no le quitó belleza al tanto. Y después, River no sacó el pie del acelerador.

Pero no concretaba las llegadas que generaba, también en favor de una defensa visitante estática y dubitativa. Y América, aun cuando su aporte en el partido tuvo más de errores que de aciertos, demostró que puede aprovechar las ventajas que se le ofrecen.

Tras esos treinta minutos a toda orquesta, los locales aflojaron el ritmo. Perdieron las marcas en el medio y empezaron a mostrarse vulnerables por los costados. Cuando América lo advirtió y se animó, River empezó a sufrir de una manera impensada. Si los colombianos no empataron en esos últimos minutos fue por su impericia para definir –Jairo Castillo perdió dos oportunidades clarísimas– y porque River tuvo en Ameli y Demichelis dos bastiones defensivos. Buljubasich, cuando se lo llamó a intervenir, también respondió. Hubo, en ese ida y vuelta, un claro penal a Ameli no sancionado.

La segunda parte prolongó la preocupante imagen que dejó River en el final de la primera. América, envalentonado, siguió buscando. Y llegó el baldazo de agua helada: Vásquez le robó una pelota a Garcé y corrió hasta el área para mandar a la red el centro bajo de Bustos. Se instaló la tensión y se ingresó en un escenario incierto, con River ya muy alejado de la imagen dominante y poderosa del primer tiempo.

Sufría el ganador por no encontrar la ventaja y porque seguía padeciendo atrás. Pellegrini probó con Darío Husain, Ludueña y Pereyra, pero las soluciones –léase, el gol– no llegaban. Jairo Castillo, con guapeza, se hacía cada vez más influyente. Hasta que llegó el cabezazo salvador de Lequi y el gran desahogo. Para ir a Colombia con más margen y pensar que las semifinales están más cerca.

D’Alessandro: sufrimos mucho

Andrés D’Alessandro, el N°10 de River, fue categórico, luego del agónico éxito millonario. "Sufrimos mucho. América jugó de igual a igual en nuestra cancha y por momentos se nos hizo muy difícil. Había que ganar y se ganó. La ventaja, aunque mínima, es muy importante", comentó el hábil volante. Por ahora, no piensa en el desquite. "Hay que mantener la calma. Primero viene Banfield, por el Clausura, y después vamos a Colombia. No hay que descuidar nada", explicó el juvenil jugador millonario. Matías Lequi, el autor del tanto de la victoria, muy emocionado, casi no podía hablar. "Estoy muy feliz, no creo que lo pueda olvidar por mucho tiempo. Es una alegría para los hinchas de River. Espero que lo puedan disfrutar", comentó el defensor.

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