Con sabor a justicia: al final, Central encontró el empate

El conjunto rosarino perdía por 1 a 0, pero un zapatazo de Messera, en el segundo minuto adicionado, le dio la merecida igualdad en Arroyito
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27 de febrero de 2004  

ROSARIO.- Merecido premio para tanta fiesta. El acostumbrado apoyo de los hinchas rosarinos estaba por recibir un inesperado golpe. Pero apareció el salvador zapatazo de Mariano Messera para dejar bien plantada la palabra justicia en Arroyito. Cuando todo estaba dado para un triunfo, Rosario Central celebró como tal un empate 1 a 1 con tintes dramáticos frente a Sporting Cristal, por el Grupo 9 de la Copa Toyota Libertadores.

Tanta escenografía de pasión costó hallar contagio en el campo de juego en el primer tiempo. Central no encontró caminos para lucirse y se encontró con un inesperado protagonismo de Cristal, que le quitó la pelota y, sin alardes, evitar el brillo de los locales. Tan sólo la inspiración momentánea de Vitamina Sánchez sacó a los rosarinos del letargo durante un lapso de 15 minutos.

Central tuvo una situación clara con un cabezazo cruzado de Herrera que devolvió el palo y más tarde Vitamina Sánchez no pudo resolver una chance inmejorable cara a cara con Roverano. Su cabezazo, muy débil, quedó en las manos del arquero. Más allá de esas oportunidades, Central no generó más riesgo. Más aún cuando se apagó el buen juego de Sánchez.

Cristal, con un planteo inteligente en el que no faltó el buen trato de la pelota, tampoco inquietó demasiado, aunque sabía que su negocio estaba en marcha manteniendo el empate. Sólo un remate de Orejuela puso en acción los reflejos de Gaona.

Miguel Angel Russo probó con Messera para el segundo tiempo, consciente de que la tenencia de la pelota es vital para la generación de ataque. Lo logró, el equipo local, aunque también entró en la desesperación al observar que las cosas no resultaban.

Inquietó con un remate de Herrón de lejos y también Cámpora probó y falló por poco. La sociedad Sánchez-Messera buscaba alguien que pudiera concretar sus buenas intenciones.

Acorralaba Central hasta que... llegó un baldazo helado. Cristal, que parecía resignado a resistir, se arrimó con un tiro de esquina. El centro llegó a la cabeza de Bonnet, que se anticipó a la marca de Raldes y a la fallida salida de Gaona y silenció el Gigante de Arroyito.

La palabra injusticia estaba en boca de cada hincha. Pero Messera, con el último aliento, cuando parecía que la noche se oscurecía completamente, iluminó las sonrisas de Central con un empate tan agónico como merecido.

Una ovación conmovedora

ROSARIO.- Se dudaba de su participación, incluso entre los suplentes. Mariano Messera confirmó su deseo de estar en el banco de relevos de Rosario Central horas antes del partido. Es que el sábado último sufrió la muerte de su padre, lo que lo marginó del encuentro del día siguiente ante Boca.

El técnico Miguel Angel Russo decidió convocarlo a concentrarse para el partido de anoche, aunque le dio libertad para no formar parte de los que saldrían a la cancha si no estaba en condiciones.

Messera determinó que sí. Fue al banco, entró en el segundo tiempo y escribió una emotiva historia. Anotó el gol del agónico empate y, entre visibles lágrimas, alzó los brazos y la mirada al cielo con una inconfundible dedicatoria. El público leyó su emoción y lo premió con una conmovedora ovación.

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