Con o sin goles: por qué el incansable Lucas Pratto es pieza clave en el River de Gallardo

Desde que arribó hace un año y medio, River jugó 74 partidos: Pratto fue titular en 59 e ingresó en seis
Desde que arribó hace un año y medio, River jugó 74 partidos: Pratto fue titular en 59 e ingresó en seis Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Juan Patricio Balbi Vignolo
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21 de mayo de 2019  • 08:18

Cada 133 minutos, Lucas Pratto convierte un gol o logra un pase-gol para un compañero. Son 21 festejos y 16 asistencias en 65 partidos con la camiseta de River desde que debutó en enero del año pasado, alcanzando así un promedio de 0,32 tantos por juego, que aumenta a 0,56 si se cuentan también las asistencias. Pero hay una certeza que supera cualquier estadística positiva o negativa: con o sin gol, el incansable Oso es una pieza fundamental e irreemplazable en la estructura que ideó Marcelo Gallardo.

Son muchas las razones que explican la importancia de Pratto para el funcionamiento colectivo del Millonario, más allá de la audacia goleadora que puede tener mejores y peores momentos. Para empezar, el técnico lo considera un jugador "complementario y muy de equipo", continuamente comprometido a colaborar en todos los aspectos del juego.

El atacante de 30 años se transforma en el primer defensor cuando River no tiene la pelota: presiona alto, intenta tapar la salida, aporta buen juego aéreo en las dos áreas, es el primero en achicar un espacio a la hora de retroceder y hace un inagotable trabajo de desgaste con los defensores rivales para forzar errores que puedan poner a su equipo en una situación favorable en campo contrario.

A su vez, con la posesión a favor, tiene una potencia tenaz, saca provecho de su fortaleza física, cumple muy bien su rol de pivot para descargar y dejar a los mediocampistas con la pelota de frente al arco o a los laterales con posibilidad de desbordar, sabe jugar al espacio y es inteligente a la hora de encabezar un contragolpe. Claro, como todo jugador, tiene sus picos de nivel y sus momentos con altibajos, pero Pratto no negocia el sacrificio ni la actitud.

"Yo estoy muy agradecido a Marcelo porque me pone casi siempre. El jugador quiere jugar, yo soy así. Mi función en el equipo es siempre la misma: hacer goles y, cuando no los hago, asistir o ayudar para que hagan goles mis compañeros. Pero no me pongo mal si no convierto. ¿Alguna vez me viste triste por eso, je? Estoy bien", reconoce, entre risas, el delantero ante la consulta de LA NACION en la última rueda de prensa.

Gallardo lo considera un jugador complementario y las estadísticas le dan la razón: cada 133 minutos convierte o aporta una asistencia; "Estoy muy agradecido a Marcelo porque me pone casi siempre", dice
Gallardo lo considera un jugador complementario y las estadísticas le dan la razón: cada 133 minutos convierte o aporta una asistencia; "Estoy muy agradecido a Marcelo porque me pone casi siempre", dice Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

"Jugar siempre te potencia y, si te cuidás, el desgaste no lo sentís tanto. Después, si descansás mal o no le das prioridad al entrenamiento, podés correr riesgos de lesiones. Estoy en una edad en la que sé cuáles son los momentos para cuidarse más o menos. Pero no hay mejor entrenamiento que la competencia, siempre prefiero tener ritmo de juego", reconoce Pratto, quien evita opinar demasiado sobre la Selección, pero dispara, ante su ausencia en la lista para la Copa América: "Uno a veces cree que con rendimientos en un club grande puede llegar, pero no se mide con la misma vara. Tuve muy buenos rendimientos y metí goles. Y otros jugadores con menor rendimiento, ahora o antes, han tenido más chances".

Jugar, jugar y jugar. No hay otra mejor manera de potenciarse. Así lo siente también Gallardo, quien desde que lo pidió como refuerzo estelar para la Copa Libertadores 2018 -el club pagó alrededor de 11,5 millones de euros por su pase y debió sumarle otro millón por los objetivos cumplidos- dejó en claro que es un pilar insustituible.

Así, jugó los 14 partidos de la conquista de América (13 de titular) y fue el goleador con cinco goles (dos en las finales ante Boca). Además, desde que arribó hace un año y medio, River disputó 74 encuentros, Pratto fue titular en 59, ingresó en seis y solo se ausentó en nueve, siempre por rotación para descansar o por decisiones del entrenador.

"Lucas es un jugador muy complementario para nosotros, tan de equipo que nos da muchas variantes. Siempre está predispuesto de buena manera para jugar, hay veces que no le salen las cosas como le gustaría, pero tiene voluntad y entusiasmo para brindarse para el equipo y hacer esfuerzos que, quizás cuando llegó le costaban, y hoy los hace con naturalidad. Está en un buen momento", supo destacar Gallardo hace unas semanas en conferencia de prensa.

"Es un jugador que contagia, dentro y fuera de la cancha, eso también es bueno porque humanamente nos aporta mucho. Es un tipo muy positivo, que estando dentro o fuera de la cancha contagia buena energía. Es bueno tener jugadores de ese calibre. Y esperemos que siga en el nivel que tiene, haciendo o no haciendo goles, porque él nunca fue goleador y siempre lo dice, pero genera para el equipo permanentemente. Pero cuando hace goles, hace como los que hizo en la final de la Libertadores, que van a hacer recordados por siempre", agregó el Muñeco.

El cuerpo técnico de River lo tiene claro: con o sin goles, Pratto vale cada centavo que se invirtió. Tan es así, que, a diferencia de los primeros partidos en los que le costó hacer pie, ya nadie repara en la exorbitante e histórica cifra que la institución desembolsó por él. Afianzado como integrante de la delantera titular, el Oso no hace más que darle la razón al DT que tanto lo buscó.

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