Confundido: los lujos de Newell’s pusieron en jaque a Boca

El líder jugó el partido más flojo del certamen y empató 1-1 en la Bombonera; el conjunto rosarino fue superior y mereció más
Christian Leblebidjian
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30 de abril de 2004  

Algunos, en su afán de buscarle explicaciones al empate, mueven las manos con violencia y revuelven los cajones de las oficinas de la Bombonera, revisan los papeles con la ilusión de que aparezca algo fuera de lo común que muestre las causas por las cuáles no ganó Newell’s. Es entonces donde aparece un expediente con la carátula: "Falta de eficacia", enseguida reforzado por otro con el título: "Errores en la definición".

El 1-1, para el que no fue testigo del partido, puede generar sorpresas e intriga, pero lo cierto es que el líder del Clausura la pasó mal. Arrancó con ventaja, con actitud, pero luego fue sometido futbolísticamente por Newell’s, que mereció llevarse para Rosario algo más que el empate.

El tempranero gol de Barijho, a los cinco minutos, poco hacía suponer que Boca se sentiría molesto en su propia casa. Pero extrañamente a lo que se vio en las últimas presentaciones, Bianchi cambió el libreto. Lo dejó sólo a Cascini para la recuperación, liberó a Donnet y Vargas y ubicó al brasileño Iarley junto con el Mellizo Guillermo y Barijho. Como consecuencia de esto, el conjunto local tuvo demasiado vértigo, pero perdió la solidez defensiva que había mostrado en gran parte del campeonato.

Encima, Newell’s apareció con lujos y con desparpajo para moverle el piso. Mauro Rosales estuvo imparable para los defensores, sobre todo en los sectores de Calvo y de Clemente Rodríguez; Belluschi se animó y hasta tiró rabonas que complicaron a la última línea xeneize; Patiño, con pisadas y gambetas, se adueñó del sector derecho y le hizo lugar a una cadena de tacos que desacomodaron a más de uno; Mariño se lució con enganches sobre el sector izquierdo; Ariel Zapata anuló casi por completo a Barros Schelotto y al brasileño Iarley, y el Patrón Bermúdez controló sin problemas a Tevez cuando ingresó. Así, firme en defensa, explotó los espacios que dejó atrás el confundido Boca y le creó nueve situaciones claras de gol. Pero falló en el toque final y por eso no se llevó los tres puntos.

Es cierto que Julián Vásquez anotó con categoría el penal que Cascini le cometió a Rosales, pero el delantero colombiano desperdició ocasiones increíbles. Primero, con una media vuelta por arriba del travesaño luego de una gran acción entre Patiño y Rosales; después repitió una jugada calcada; más tarde, con un mano a mano fallido ante Caballero tras una corrida de 45 metros, que nació de un rechazo de Domínguez. Y al final fue el arquero de Boca el que se lució ante él y con el pie evitó el gol de Newell’s.

Boca llegó, pero fue muy tibio. Mientras exigía con las puñaladas de Vargas, sufría con dos mano a mano que Caballero le desvió a Patiño.

La visión positiva podría ser para Boca que, pese a que jugó mal, no perdió, sigue invicto y que aumentó a cinco los puntos de diferencia sobre River y Talleres. Pero esa ventaja puede esfumarse rápidamente hoy. Sus perseguidores se relamen. Encontraron la oportunidad ideal para dar el zarpazo.

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