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La historia es conocida. Es cuestión de tener un poco de suerte y algún don en las piernas. Entonces, el pibe del barrio abandona los potreros y pasa a un club del pueblo; después, salta a una localidad más populosa del interior. Luego, en el itinerario se sucede el adiós al pago chico para conocer la gran ciudad y, finalmente, el desafío del viaje hacia el extranjero. Todos sueñan con la consagración en Europa. Pero no siempre es así. Muchos jugadores transpiran por las categorías del ascenso argentino sin afirmarse y, menos aún, conseguir un sitio en primera división. Entonces, aparece una oportunidad en alguna liga de América del Sur. Y van. Se destacan. Algunos, hasta se nacionalizan. Esos apellidos que acá casi no tenían trascendencia, allá se convierten en noticia. Y, así, terminan por encontrar su lugar en el mundo.
Luis Alberto Bonnet no lograba saltar la barrera del fútbol de los sábados en la Argentina. Se desempeñó en Gimnasia y Tiro (Salta) y estuvo muy identificado con los colores de Atlanta. Hasta que a este porteño le surgió una posibilidad en Perú. Lo contrató Sporting Cristal, pasó por Cienciano y volvió a Sporting Cristal para que, a los 31 años, este centroatacante de 1,83 metro disfrute de la punta del certamen incaico y del privilegio de marchar al frente entre los goleadores, con 12 conquistas tras haberse disputado 14 jornadas.
Sólo en la última fecha de la segunda etapa del campeonato ecuatoriano cayó y perdió el invicto Deportivo Quito, el equipo sensación que conduce Pedro Marchetta. Y la actualidad del conjunto chulla está sostenida en cuatro gauchos: el defensor Javier Páez (27 años, ex Deportivo Español, Talleres e Independiente), el volante Luis Fernández (26 años, ex Racing de Córdoba), el volante Carlos Bértola (28 años, ex Talleres, Olimpo y Racing, de Córdoba) y el delantero Cristian Gabriel Carnero, de 29 años, 1,76 metro y 70 kilos, que fundamentalmente se destacó en Godoy Cruz (Mendoza) y tuvo un breve paso por primera en Belgrano. Carnero terminó al frente en la tabla de goleadores de la segunda etapa del certamen, con 19 festejos luego de 18 encuentros.
En Uruguay hay un goleador implacable que nunca consiguió una oportunidad en un club grande de la Argentina: Daniel Angel Miliki Jiménez. El potente delantero de Peñarol, que nació en Rafaela hace 31 años, pasó por Huracán, Español, Atlético Rafaela, Los Andes e Instituto antes de cruzar el Río de la Plata en enero último. Siempre sacudió las redes rivales. Como las 19 conquistas que marcó en el último torneo Apertura uruguayo y que le permitieron terminar arriba en la tabla de cañoneros.
Deportivo Cali es el cómodo líder del campeonato colombiano. Y el arquero Darío José Sala ha sido determinante. Llegó en julio último y ya lo consideran el mejor futbolista extranjero de la liga. Después de 16 fechas, su arco es el menos vencido con sólo diez tantos. A los 28 años, este cordobés, que pasó por Talleres, Belgrano y Racing de su provincia, recuperó el brillo que había mostrado en la excepcional campaña que le permitió ascender a Los Andes en 2000/2002, pero que después no pudo consolidar ni en River ni en Independiente.
Donde se destaca otro argentino goleador es en Venezuela. Aunque de una manera muy singular. Se trata de Matías Milozzi –24 años, nacido en Chivilcoy–, que ya anotó ocho tantos en diez jornadas, pero su equipo, Trujillanos, marcha último con únicamente dos triunfos. Su pase pertenece al puntero Caracas, pero este ex delantero de Quilmes y Arsenal –estuvo en el plantel que consiguió el ascenso– fue cedido a préstamo.
Chile no podía faltar a estos ejemplos de ilustres desconocidos que explotaron cuando cruzaron la frontera. El caso más emblemático del ayer es Marcelo Barticciotto, que jugó el Nacional B 1986/87 en Huracán –el director técnico era Angel Cappa– y luego lo compró Colo Colo, con el que ganó la Copa Libertadores 1991 y llegó a la categoría de ídolo. Hoy, Sergio Alejandro Gioino, de 29 años, 1,85 metro y 79 kilos, es el goleador de Huachipato y uno de los artilleros del campeonato Clausura, con siete tantos en nueve fechas. Este santafecino sólo jugó aquí en las ligas regionales y ni siquiera alcanzó las divisiones inferiores del ascenso argentino. En 1987 lo compró Osorno y luego tuvo un paso por Iquique.
En Bolivia no hay ningún goleador argentino. Pero dos criollos se destacan en los extremos de la cancha. El zaguero Martín Eduardo Lígori, que desde 2001 juega en Bolívar y adquirió la nacionalidad del vecino país, es combativo y aplicado en la marca. Este alto zaguero de 1,96 metro nació hace 33 años en Santa Fe y en nuestro país jugó en Unión y en Cipolletti, en el Nacional B, hasta que en 1997 llegó a Bolivia para jugar en Guabirá. Del otro lado, Leonardo Sebastián Luppino, porteño, de 27 años, un producto de las inferiores de Boca que en la temporada 99/2000 pasó por Tigre, actualmente es el eje de Jorge Wilstermann. Y el máximo anotador, con 21 goles en lo que va del año.
Muchos elogios paraguayos los acapara Gastón Fernando Córdoba. Y es comprensible, el ex volante de Estudiantes, Racing, Colón, Sampdoria y Sporting Cristal gravitó para la obtención de la Copa Libertadores 2002. Pero sin la bendición de las luces de la popularidad hoy también aparecen el arquero de Guaraní (el entrenador es Gustavo Costas), Hilario Navarro, un correntino de 21 años que por antecedentes sólo se le reconoce su formación en las inferiores de Huracán Corrientes. Y Enzo Gorniak –29 años–, volante de 12 de Octubre, que ya hace cinco años está instalado en suelo guaraní tras hacer distintas escalas en nuestro país por Central Norte (Salta), Deportivo Español, Douglas San Martín (Tucumán), Unión, Gimnasia y Tiro (Salta) y Chaco For Ever. Un trotaclubes, como otros argentinos que se encontraron con el reconocimiento lejos de su tierra.
El torneo brasileño no es un destino habitual para los argentinos. Ninguno de los tres jugadores que están allí consigue destacarse. Martín Mazzoni (Figuerense, ex Unión) y Fabio de los Santos (Gama, ex Racing) son suplentes, y Horacio Ameli (San Pablo, ex San Lorenzo) sólo en las últimas fechas consiguió revertir las críticas que recibía.
Godoy Cruz (Mendoza) y Belgrano supieron de sus goles, pero Deportivo Quito está conociendo su mejor versión; el puntero ecuatoriano sueña con el título a partir de los 19 tantos que Carnero anotó en 18 jornadas para encabezar la tabla de artilleros
Combativo y aplicado en la marca, es el caudillo de la defensa de Bolívar, equipo con el que logró el título en 2001 y ahora apunta a repetir la vuelta olímpica; ayer jugó en Unión y Cipolletti, hoy ya se nacionalizó boliviano
El mismo confió que nunca se hubiese imaginado que el fútbol paraguayo le brindaría la mayor alegría de su carrera deportiva: con Olimpia consiguió la Copa Libertadores y ya palpita el choque con Real Madrid, en Tokio
Sporting Cristal es el líder del campeonato peruano, y uno de sus jugadores decisivos es el ex delantero de Atlanta, que hasta aquí marcha como goleador del torneo con 12 tantos en 14 jornadas
Sus atajadas fueron decisivas para que Los Andes consiguiera el ascenso en la temporada 2000/2001, pero después no se afirmó ni en River ni en Independiente; hoy es la figura de Deportivo Cali, el puntero colombiano, y su arco es el menos vencido (10 tantos en 16 fechas)
A los 31 años, Miliki consiguió la postergada posibilidad de jugar en un club grande, pero tuvo que cruzar el Río de la Plata; en Peñarol, con 20 goles, es el máximo anotador del año en el fútbol uruguayo
Después de aparecer en las inferiores de Boca, Tigre disfrutó con sus goles. Hasta que se marchó a Bolivia y, en 2002, ya suma 21 tantos —es el mayor anotador argentino de la temporada en el Altiplano— para Wilstermann



