Bolivia, en la Copa América 2019. El equipo que no puede ganar: un viaje íntimo al corazón de la selección más débil

Fuente: AP
Ariel Ruya
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22 de junio de 2019  • 19:40

Bolivia pierde. En los torneos sudamericanos, en la clasificación a los Mundiales, en las competencias internacionales. Seleccionado mayor, jóvenes menores de 20, chicos de no más de 17. En la Copa Libertadores, en la Copa Sudamericana, Bolivia se presenta, se esfuerza, compite y pierde. Suele ser el último en casi todos los campeonatos. En Belo Horizonte, trastabilla por 3-1 frente a Venezuela y se despide de la Copa América, luego de sufrir tres derrotas. Las otras: 3-0 con Brasil y 3-1 frente a Perú. De los últimos 40 partidos, el seleccionado mayor perdió 25. Los últimos seis, de modo consecutivo y solo marcó dos goles. En ese período superó a la Argentina: el 28 de marzo de 2017, un 2-0 sobre el equipo que dirigía Edgardo Bauza, envuelto en crisis por una suspensión para Lionel Messi.

En la última clasificación rumbo al Mundial 2018, terminó en el penúltimo lugar, dos puntos por encima de Venezuela. Con 12, fue la selección que más derrotas sufrió en la travesía rumbo a Rusia. Ya no se siente en plenitud la fortaleza del estadio Hernando Siles, de La Paz, a unos 3600 metros sobre el nivel del mar. Como local, apenas capturó el 51.85% de los puntos.

El fútbol, el deporte estelar de Bolivia, es una moneda al aire, que siempre cae ceca. Según los especialistas, la economía de Bolivia es una de las más sustentables de los últimos años en esta parte del mundo. No tiene una relación directa con el fútbol, con clubes en crisis financiera y formativa, con campos de entrenamientos sin tecnología de avanzada, con entrenadores y jugadores sin jerarquía suficiente. Platini Sánchez y el Diablo Etcheverry, dos talentos de colección, pertenecen a otra era.

"Los jugadores comprenden perfectamente que si pierden el miedo escénico pueden recuperarse y agredir futbolísticamente a cualquier rival", cuenta Eduardo Villegas, el entrenador. "Cuando se trata de un equipo en formación como el que tenemos, vamos a seguir teniendo errores. Es importante que haya aprendizaje", suscribe. Nelson Clausen, de amplia trayectoria en el fútbol boliviano, encuentra un par de razones al contexto. "Noto que los jugadores son más profesionales, pero todavía falta un largo camino. La geografía del país también frena el crecimiento. Hay jugadores de equipos del llano que tienen que ir a jugar a la altura y no pueden jugar de igual a igual y –en el sentido inverso–, a los jugadores de ‘la altura’, el calor les afecta", entiende.

Solo participó en tres Mundiales: Uruguay 1930, Brasil 1950 y Estados Unidos 1994, en donde consiguió el primer punto y el primer gol. Un 0-0 con Corea del Sur y el tanto marcado por Erwin Sánchez frente a España, en la derrota por 3 a 1. El próximo 27 se cumplirán 25 años de ese hito. "Recuerdo el gol con mucha alegría e ilusión. Platini se lo merecía", contó, tiempo atrás, Xabier Azkargorta, el Bigotón, que hoy tiene 65 años y es considerado el mejor DT de la historia de Bolivia. Su último trabajo fue en Sports Boys, en la temporada 2016/2017.

En la Copa América logró un título, en 1963, cuando todavía se llamaba el Campeonato Sudamericano y se jugó en dos sedes: La Paz y Cochabamba. También en su casa, fue subcampeón en 1997, perdió la final con Brasil por 3-1, en el estadio Hernando Siles. También Sánchez marcó ese tanto que se convirtió en leyenda. La mejor participación de los últimos años fue en Chile 2015, cuando alcanzó los cuartos de final, instancia en la que perdió por 3-1 con Perú. Ya se sostenía por los goles de Marcelo Martins, que hoy tiene 32 años; es el futbolista boliviano más caro de la historia, ya que fue transferido de Cruzeiro a Shakhtar Donetsk, de Ucrania, por unos 14 millones de dólares en 2008. Es uno de los artilleros históricos, con 20 goles en 72 partidos.

Fuente: Reuters

Si se espía a futuro, los juveniles siguen en la misma sintonía. De los últimos 20 partidos, el Sub 20 y el Sub 17 perdieron 15, respectivamente. No avanza ni retrocede, se mantiene en el sótano. En la Copa Libertadores, se confirma la tendencia: solo alcanzó cuatro semifinales desde 1960. En 1981, Jorge Wilstermann; en 1985, Blooming; en 1986, Bolívar, y en 2014, otra vez el gigante doméstico, que perdió con San Lorenzo, campeón por primera vez. El Ciclón se impuso por 5-0 en el Nuevo Gasómetro y perdió 1-0 en La Paz. En la Sudamericana, escaló una posición: fue el subcampeón en 2004; Boca fue el ganador. "Nos enfrentamos a las mejores selecciones del mundo y no es fácil para Bolivia", grafica Martins. Por ahora, parece imposible.

Por: Ariel Ruya

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