Copa América: un largo camino para la selección argentina en Brasil

Alejandro Casar González
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24 de enero de 2019  • 20:55

Fuente: Archivo - Crédito: Sebastian Domenechs

RIO DE JANEIRO.- El seleccionado argentino experimentará un abanico de sensaciones en su camino por reconquistar América. Deberá viajar 7660 kilómetros desde que su ilusión despegue de Ezeiza. Primera escala: el calor de Salvador de Bahía. Enfrente: la Colombia de James Rodríguez y Radamel Falcao. Segundo paso: volver a la ciudad del 1-3 con Brasil por las Eliminatorias pasadas, en el imponente Mineirao de Belo Horizonte. El rival, otro peso pesado: la Paraguay del colombiano Juan Carlos Osorio, un experto de la táctica. Tercer destino: la cercana Porto Alegre y contra un invitado que para entonces puede estar eliminado, Qatar.

Para la Argentina, el torneo es un verdadero jeroglífico. A las complicaciones propias, como la incógnita Messi o el recambio generacional encarado por su entrenador primero interino y luego definitivo Lionel Scaloni, le agrega otro condimento: ya no tendrá un búnker propio, como cuando vivió durante el Mundial de 2014 en la Cidade do Galo, la fabulosa ciudad deportiva de Atlético Mineiro en Belo Horizonte. Ahora es distinto. Todo para la Argentina es distinto.

Claudio Tapia puede dar fe de esos cambios. Como presidente de la AFA, presenció el sorteo a un puñado de asientos de distancia de Alejandro Domínguez, el presidente de la Conmebol. Al dirigente argentino se sentó Sebastián Moreno, flamante presidente de la ANFP chilena. Tapia, de elegante corbata celeste y camisa blanca, no se despegó un segundo de su teléfono celular. Respondió mensajes. Mandó audios. Es posible que su fanatismo por la camiseta albiceleste lo haya hecho preguntar por el seleccionado Sub-20, que calentaba para jugarse el futuro en su torneo sudamericano mientras las bolillas rebotaban en los copones para definir los grupos de la Copa América.

A esa altura, la anécdota del sorteo había quedado en el olvido: a Lionel Scaloni, el entrenador, el sucesor de Jorge Sampaoli, le habían extraviado el equipaje. En una valija, el traje que usaría en la ceremonia. Conclusión: toda la velocidad que la AFA no le imprimió a buscar (y encontrar) un entrenador de probada experiencia a nivel internacional para Messi y compañía sí se usó para buscar (y encontrar) una sastrería. Scaloni, entonces, lució impecable.

Solucionado el inconveniente, Tapia pudo incluso distenderse en la ceremonia. Antes de conocer a Colombia, Paraguay y Qatar (sí, el emirato de amplia billetera es, junto a Japón, invitado al torneo) como los rivales del seleccionado argentino, el presidente de la AFA se permitió mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo, como esos perritos de juguete que, colocados en las lunetas traseras, ondulan el cuello cada vez que los autos frenan. Era el momento de la murga. De la celebración del fútbol sudamericano.

Presentaron a Marta, leyenda viva del fútbol femenino a los 32 años. A su lado, Javier Zanetti parecía un mayordomo. Le llegó la hora a Cafú. Y con él, las bromas. A Francisco "Pacho" Maturana, que recordó la Copa América que su país, Colombia, ganó invicto. A Zico, que advirtió sobre Japón, también invitado, y algo así como su segunda casa. "Vienen con la fuerza máxima", adelantó, casi como si el seleccionado nipón fuera una banda de kamikazes. Le llegó el turno a "Romerito", tal como apodan aquí al paraguayo Julio César Romero, ídolo de Fluminense. "Ojalá que a Paraguay le toquen Venezuela...Qatar..". Risas. Apareció Zé Roberto, un Pikachu con pelos parados que parece estar en formol. Como el uruguayo Diego Lugano, otro ídolo de San Pablo que también fue invitado a la fiesta.

Las bolillas (el azar, el destino) le concedieron a Brasil el grupo más fácil (el A) del torneo. Los torcedores verán jugar a la verdeamarelha contra Bolivia, Venezuela y Perú. No, no son amistosos, sino partidos por los puntos. Por la clasificación a los cuartos de final de la Copa América, que vuelve a Brasil después de 30 años. Como si fuera poco, Brasil repetirá ciudad (primer y tercer partido serán en San Pablo; el segundo en Salvador), un pequeño lujo que Argentina, por ejemplo, no podrá darse.

En la tercera zona, la C, está el resto de los equipos. El cabeza de serie y siempre aguerrido Uruguay, el vigente campeón, Chile, la incógnita Ecuador y los samuráis japoneses apadrinados por Zico. Si Argentina llega a ganar su grupo deberá medirse con el segundo de esta zona. El partido de cuartos de final será el 28 de junio en la Arena Corinthians de San Pablo. Será, también, el cuarto partido en una ciudad distinta.

La Copa América de Brasil empezó con el discurso del presidente Alejandro Domínguez, que ensayó un portugués de ocasión para invitar a todos los fanáticos del fútbol a este país. "A los sudamericanos y al mundo entero: ¡vengan a Brasil!", arengó. Será el último gran acontecimiento deportivo de un país que en una década inédita ya tuvo el Mundial y los Juegos Olímpicos. En esta Copa América, sin embargo, habrá un toque argentino: Luis Castro, gerente de desarrollo de la AFA, estará al frente de toda la logística del Comité Organizador. Un condimento argentino para un torneo bien brasileño.

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Grupo B: el calendario

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