Una bocanada de aire: River goleó a Morón y se metió en la décima final del ciclo Gallardo

Copa Argentina Semi-Finals
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River Plate

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Deportivo Morón

Deportivo Morón

El 3 a 0 olía a obligación luego de la eliminación en la Libertadores a manos de Lanús y la derrota con Boca en el superclásico, que lo dejó a 12 puntos del líder de la Superliga; ahora definirá la Copa Argentina con Atlético Tucumán
Juan Patricio Balbi Vignolo
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12 de noviembre de 2017  • 23:34

River, finalista de la Copa Argentina
River, finalista de la Copa Argentina Crédito: Prensa Copa Argentina

MENDOZA.– Es, al menos, una bocanada de aire. Una muestra de que todavía hay signos vitales. River consiguió, con un 3-0 a Morón, un triunfo que olía a obligación y necesidad, por el deber de recuperarse rápidamente, ante un rival de menor categoría, de los golpes recientes. Y lo hizo, con un plus para encarar con otro ánimo el cierre del año.

La final, que sostendrá frente a Atlético Tucumán y tendría lugar el 6 de diciembre en San Juan o Mendoza, será la décima del ciclo de Marcelo Gallardo como director técnico. En ella River intentará ser el primer bicampeón de la Copa Argentina , mientras ostenta el récord de victorias consecutivas en el torneo (11).

Los goles de River

River Plate le gano a Deportivo Morón por 3 a 0 en la segunda semifinal de la Copa Argentina de fútbol
River Plate le gano a Deportivo Morón por 3 a 0 en la segunda semifinal de la Copa Argentina de fútbol Fuente: Telam

Atlas (3-0), Instituto (4-1), Defensa y Justicia (3-0) y Atlanta (4-1) sufrieron la contundencia de River en las instancias previas. Ayer le tocó padecerla al Gallo, que llegó sin goles en contra a la semifinal tras eliminar a cuatro equipos de primera A (Patronato, San Lorenzo, Unión y Olimpo) y anoche fue sacudido dos veces en menos de cuatro minutos por Nacho Fernández –en fuera de juego– y Jonatan Maidana, entre los 39 minutos y los 42 del primer tiempo, y liquidado por Rafael Santos Borré cuando el encuentro se moría.

River, con un 4-1-4-1 en el que Fernández y De La Cruz jugaron sueltos y condujeron los hilos del ataque, no convenció, pero siempre llevó la iniciativa en un juego monótono. Especialmente porque en el primer tiempo no le sobraron ideas y abusó de la búsqueda con pelotazos cruzados para Pity Martínez y Carlos Auzqui con la intención de atacar por las bandas: en la mitad inicial ejecutó 19 centros, y por esa vía llegaron los goles. Además, la monocromía se forjó por el cerrojo defensivo que impuso el conjunto de la B Nacional, que atacó solamente en los primeros 10 minutos y luego se dedicó a fortalecer el fondo.

Luego de un segundo tiempo que estuvo prácticamente de sobra, el proceso de Gallardo, que lleva tres años y cinco meses en el más alto nivel, tendrá su décima final, el incentivo que River necesitaba después de los cimbronazos de la semana anterior: el entrenador ya aseguró que quiere continuar luego de la finalización de su contrato en diciembre, calmando así una situación que incomodaba en Núñez, y ahora el equipo tendrá la posibilidad de afrontar el fin de año a un paso del séptimo título desde que el director técnico llegó, en junio de 2014.

Pese a que la Copa Argentina parece saber a poco tras la dura eliminación por la Copa Libertadores y la caída como local en el superclásico, que implicó quedar a 12 puntos de Boca en la Superliga, el triunfo contra Morón lo ayuda. Era menester para River cortar la peor racha del ciclo del Muñeco –la inédita situación de perder tres partidos en fila y la de recibir cuatro goles en un encuentro, algo que nunca había ocurrido y que pasó tanto ante Talleres como contra Lanús– y enderezar nuevamente el rumbo para reaccionar a tiempo. La final con Atlético Tucumán será a partir de hoy el deseo máximo de un plantel que necesitaba motivarse. Y Gallardo quiere llevar calma puertas adentro y afuera, algo que comenzó a obtener al anunciar su deseo de seguir en el cargo.

Los próximos días serán algo más pacíficos y llevarán a Núñez ciertos aires renovados. Ya habrá tiempo para arreglar el nuevo contrato de Gallardo luego de la elección presidencial; ya habrá tiempo para la danza de nombres en un mercado de pases que a priori será movido porque el club buscará al menos seis refuerzos; ya habrá tiempo para planificar a fondo la pretemporada en Estados Unidos.

Hoy, River todavía no puede enfocarse en eso. Porque cuando el panorama era negro e impensado, el deseo que era secundario se volvió prioridad absoluta: ganar la Copa Argentina quizás alivie un poco el alma que tan sentida quedó

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