Copa Libertadores: de banderazos y ataques, un combo de pasión y goles

Christian Leblebidjian
La final de la Copa Libertadores, un duelo irrepetible
La final de la Copa Libertadores, un duelo irrepetible
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22 de noviembre de 2018  • 23:59

Ya la primera final tuvo el denominador común: pasión y goles. Fervor en la previa, luego en el estadio con los hinchas xeneizes y también tras el partido con los hinchas millonarios, que no pudieron concurrir a la Bombonera pero generaron un aliento que hasta atrapó a Marcelo Gallardo: el DT se desahogó cantando luego de ver por TV el espectáculo desde uno de los palcos del Monumental. Y también hubo goles, un 2 a 2 que activó ilusiones de ambos lados, y que demostró que una final de Copa Libertadores, aún jugándose entre dos gigantes como River y Boca puede generar festejos, situaciones de riesgo, atajadas clave y un resultado incierto hasta el final.

La revancha promete ir en la misma dirección. La localía se invierte, está claro, y por eso el banderazo de ayer fue en la Bombonera. Un estadio colmado, desbordado por más simpatizantes de los que podían ingresar (y por eso terminó clausurado por el Gobierno de la Ciudad). Nadie se quiso perder la despedida de los jugadores de Boca, los que estarán solos frente a la multitud millonaria. No importaba si el entrenamiento fuerte los dirigidos por Barros Schelotto lo habían hecho antes, a puertas cerradas y en el complejo Pedro Pompilio. Lo táctico ya había pasado, el tema era compartir la pasión con los hinchas, potenciarse mutuamente por el desafío que tienen por delante.

Núñez también será dominada por la pasión y los goles. El banderazo en la Bombonera, las largas colas de los hinchas de River para tener su ticket de ingreso al Monumental. Y desde los planteos de los entrenadores, dos búsquedas para potenciar a sus jugadores más desequilibrantes. El Mellizo tiene un poder de fuego mayor al de Gallardo: Wanchope Ábila, Tevez, Zárate, Benedetto, Villa, Cardona y Espinoza. Al DT xeneize le sobran cartas ofensivas, incluso pese a tener lesionado a Pavón. Su principal problema pasa por saber qué hará el entrenador millonario desde lo táctico para no quedar mal pisado desde el planteo. Pero sabe que variantes de ataque tiene de sobra.

El Muñeco, en cambio, está más condicionado en lo que se refiere al armado de su estructura ofensiva. Ante la lesión de Scocco y la suspensión de Borré, solo Pratto le queda como referencia de peso y experiencia. Si su idea es mantener el esquema con dos puntas, tiene como alternativas a Mora y el juvenil Julián Alvarez, aunque en caso de jugársela con un dibujo con cinco mediocampistas (4-2-3-1 o 4-3-2-1), también sabe que todos los volantes pueden desdoblarse, pisar el área y convertir goles: Pity Martínez, Nacho Fernández, Mayada, Enzo Pérez, Quintero y Palacios.

El resultado está abierto, pero si hay algo que se puede asegurar es que a la definición no le faltará pasión ni gritos de goles. En el peor de los casos, se definirá por penales.

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