Copa Libertadores: las cinco razones que tiene Boca para creer en una consagración en el Monumental

La unión del grupo hace la fuerza, y Boca en ese sentido está en su mejor momento
La unión del grupo hace la fuerza, y Boca en ese sentido está en su mejor momento
Pablo Lisotto
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12 de noviembre de 2018  • 11:25

" Cabeza arriba. ¡Vamos!". La arenga de Carlos Tevez a sus compañeros, gritándoles para que levanten la mirada luego del empate ante River en la primera final de la Copa Libertadores resumió un momento clave: para Boca el 2 a 2 tuvo un sabor agridulce. Considera que dejó pasar la oportunidad de lograr una victoria que le permita ir al Monumental en ventaja, como había hecho frente a Libertad, Cruzeiro y Palmeiras, pero a la vez es consciente del poderío de su rival y no haber perdido deja la definición completamente abierta.

Es por eso que por estas horas el conjunto de la Ribera debe enfocarse en los aspectos positivos que dejó el empate de local, ajustar las clavijas sueltas y mentalizarse con la idea de que la posibilidad de ganar en Núñez y dar la vuelta olímpica en el Monumental es factible. Entre otros, los cinco puntos que el Xeneize tiene a favor son los siguientes.

Resolvió el karma del arco

Hasta no hace mucho tiempo, la valla azul y oro había sido una cuestión de estado para el Boca de los Mellizos. Desde que asumieron, habían utilizado a seis arqueros en dos años y medio. Sin embargo, frente a la lesión de Esteban Andrada (fractura de mandíbula) y el arribo del boliviano Carlos Lampe, Agustín Rossi se hizo cargo de su responsabilidad y de la gran oportunidad que se le presentó, y estuvo a la altura de las circunstancias, tanto en el desquite frente a Cruzeiro, como en la serie de semifinales contra Palmeiras, y convirtiéndose en la figura destacada del 2 a 2 ante River en la primera final.

Rossi le ahogó dos veces el grito a Gonzalo Martínez. Le sacó del ángulo un tiro libre y contuvo muy bien, abajo y sobre su derecha, un remate muy similar a los dos goles que había hecho el Pity en ese arco de la Bombonera. Además, sacó un cabezazo muy complicado de Borré, que parecía que se metía junto al palo izquierdo. Incluso, achicó bien ante un mano a mano del colombiano, en una jugada que finalmente se anuló por posición adelantada.

"Sacó un par de bochas muy buenas", elogió Lucas Pratto, que sí pudo vencerlo con un remate cruzado, rápido y esquinado, frente al que Rossi poco pudo hacer. Tampoco tuvo responsabilidad en la jugada del 2 a 2, en la cual el desvío de la pelota en Izquierdoz lo sorprende y descoloca.

Rossi aportó mucha seguridad en un partido clave
Rossi aportó mucha seguridad en un partido clave

Recuperó el poder de fuego

Así como durante buena parte del semestre Boca padeció la carencia de gol de sus delanteros, hoy ese problema parece resuelto. Desde que comenzaron las series de eliminación directa, Boca marcó 15 en 7 juegos, a razón de 2,14 tantos por encuentro. En la Bombonera le anotó dos a cada rival (victorias 2-0 frente a Libertad, Cruzeiro y Palmeiras, más el 2-2 de ayer) y lejos de su casa siempre convirtió (4 en Asunción, 1 en Belo Horizonte y 2 en San Pablo). También consiguió marcarle goles a River por primera vez en el año, tras las derrotas en la Supercopa Argentina (0-2) y la Superliga (0-2).

No solo eso. Aún cuando todavía padece el bajo nivel ofensivo de Cristian Pavón (desde que volvió del Mundial de Rusia nunca recuperó el gran nivel que había exhibido en el primer semestre), tanto Ramón Ábila como Darío Benedetto están encendidos, enfocados y con la pólvora seca. Wanchope se tiene una confianza ciega y tiene el arco entre ceja y ceja, y desde que se reencontró con la red ante Palmeiras, el Pipa tiene una eficacia asombrosa. Entre los dos juegos con el conjunto paulista y la ida ante los de Núñez, pateó cinco veces al arco y marcó cuatro goles. En la Bombonera le hizo dos al Verdao en apenas 13 minutos (a los 6 y a los 11 minutos de ingresado), en San Pablo infló la red para establecer el 2 a 2 en su primer remate (a los 8m de ingresado) y señaló el 2 a 1 parcial contra River otra vez en su primer intento al arco, a los 18m de ingresado. La única jugada que le impidió tener un 100 por ciento de eficacia fue la última, en la que ese extraterrestre llamado Franco Armani le ahogó un mano a mano sobre la hora.

Wanchope y Benedetto están encendidos, y Boca los disfruta
Wanchope y Benedetto están encendidos, y Boca los disfruta

La fortaleza mental, clave

Cualquiera que haya seguido la campaña de Boca en este semestre, y en particular su camino en toda la Copa Libertadores, es consciente de que el equipo fue creciendo, fundamentalmente en el aspecto mental. Boca hoy está mucho más fuerte que hace dos meses. Es más: si la serie con River hubiera sido por los octavos de final, el partido de ayer lo hubiera perdido. Así ocurrió cuando se encontraron en el mismo estadio por la Superliga (2-0 para los de Núñez, con tantos del Pity Martínez y Scocco). Aquel tropiezo, que se había sumado al de Mendoza, por la Supercopa Argentina (mismo rival, resultado y goleadores), le sirvió a mucho a Guillermo. Para fortalecer debilidades y prepararse para una hipotética revancha, que ahora tiene al alcance de la mano.

Incluso, después del último triunfo millonario en Brandsen 805, Juan Román Riquelme pronosticó esta situación, y aventuró un resultado positivo para el club de sus amores: "Si a Boca le vuelve a tocar jugar con River, creo que Guillermo le va a encontrar la vuelta. Ojalá podamos llegar a la final y mejor que sea contra River. Si tenemos la suerte de volver a jugar, esta vez le vamos a ganar."

En aquella misma declaración, dejó en claro que los de Núñez no son superiores a Boca: "Si hablamos de resultados, hablamos de resultados. Si hablamos de juego, hablamos de juego. River ganó merecidamente, pero el Barcelona de Guardiola no es. Salió a defenderse y jugó de contragolpe."

Anoche, en la conferencia de prensa, Barros Schelotto fue muy concreto: "Vamos a dejar la vida para ganar, para dar la vuelta en la cancha de River. La gente sabe que por esta camiseta vamos a dar todo. Que se quede tranquila que vamos a ir a buscar la Copa."

Boca está muy fuerte mentalmente y aprendió a jugar los partidos de Copa Libertadores
Boca está muy fuerte mentalmente y aprendió a jugar los partidos de Copa Libertadores

De visitante no perdió en toda la Copa

Hasta aquí, Boca disputó 13 partidos en la Libertadores 2018. Y si bien su clasificación a los octavos de final corrió serio peligro, lo cierto es que en los 6 partidos que disputó hasta aquí como visitante nunca perdió. Fue 0-0 ante Alianza Lima en el debut, y 1-1 ante Palmeiras y Junior, por la fase de grupos. Ya en la fase de eliminación directa venció 4-2 a Libertad en Asunción, e igualó 1-1 con Cruzeiro, en Belo Horizonte, y 2-2 frente a Palmeiras, en San Pablo.

Además, se da otra estadística que le ofrece a Boca un escenario optimista rumbo al desquite: desde que asumió Guillermo Barros Schelotto , River nunca pudo derrotar a su clásico rival en el Monumental. Hubo un 0-0 en marzo de 2016, apenas 5 dias de que asumiera el Mellizo, y dos triunfos xeneizes: 4-2 en diciembre de 2016 (la tarde en la que brilló Carlos Tevez) y 2-1 en noviembre de 2017 (golazo de Cardona de tiro libre, y de Nández).

El festejo de Boca en San Pablo, luego de superar a Palmeiras y clasificarse a la final de América
El festejo de Boca en San Pablo, luego de superar a Palmeiras y clasificarse a la final de América

El peso de su historia

De las cuatro copas Libertadores que ganó en este siglo, Boca levantó tres en condición de visitante. En 2000 dio la vuelta olímpica en San Pablo (derrotó por penales a Palmeiras), en 2003 en Santos (3-1 en Brasil para cerrar un aplastante 5-1 global) y en 2007 en Belo Horizonte (2-0 a Gremio, y contundente 5-0 global con un Riquelme en modo superhéroe).

El contexto actual es muy similar a aquel escenario previo al desquite con Palmeiras, en 2000: el Verdao había igualado 2 a 2 en la Bombonera (Boca estuvo arriba 1 a 0 y 2 a 1, gracias a los goles de Rodolfo Arruabarrena) y llegó envalentonado a la segunda final. Incluso, los medios paulistas daban por segura la consagración del equipo de Luiz Felipe Scolari, un clima de efervescencia que parece clonado al que vive hoy el pueblo riverplatense, con un Marcelo Gallardo cantando con los hinchas como si todo estuviera sentenciado en favor del Millonario.

No solo eso. Al igual que Palmeiras en 2000, River llega a esta final sabiéndose favorito, muy curtido en definiciones coperas, y sobre todo en los recientes mano a mano con su rival de toda la vida. En cambio Boca está sediento de revancha y de gloria. Con la excepción de Tevez, ningún integrante de su plantel ganó la Copa Libertadores con la camiseta azul y oro (Más y Buffarini se coronaron con San Lorenzo). Son conscientes de que pueden anotar para siempre su nombre en la historia grande del club, y eso es un plus que quieren sacar el 24 de noviembre sobre el césped del Monumental.

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