Copa Libertadores: lo que River y Boca empiezan a armar para la revancha del superclásico

Nández y Casco, con buenas chances de volver a ser titulares en el desquite
Nández y Casco, con buenas chances de volver a ser titulares en el desquite Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
José Luis Domínguez
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12 de noviembre de 2018  • 11:40

Después de toda la expectativa que se generó, el superclásico Boca-River respondió con un gran encuentro, a la altura de lo que se aguardaba de una final de la Copa Libertadores . El 2-2 en la Bombonera dejó abierto el panorama para el desquite del sábado 24 en el Monumental. Sin valor doble para el gol de visitante -un factor que incide en las etapas eliminatorias previas, pero no cuenta en la final-, a River le quedará la ventaja de la localía. Un elemento que, al menos en el superclásico, tampoco asoma decisivo: desde hace tres años y medio, con ocho partidos en el medio, el dueño de casa no pudo festejar en los cruces entre xeneizes y millonarios.

De cara al desquite, Guillermo Barros Schelotto tendrá varios escenarios posibles para evaluar en su equipo. En primer término, el entrenador de Boca deberá decidir a quién elige como arquero titular. Agustín Rossi, cuestionado muchas veces, dijo presente en la primera final con una actuación fundamental para sostener a Boca, más allá de los dos goles recibidos. Esteban Andrada, lesionado hace menos de dos meses frente a Cruzeiro, era, hasta hace unas pocas horas, el candidato indiscutido para el último partido... pero llegará casi sin ritmo, con apenas un encuentro previo, si es que juega el sábado próximo contra Patronato de Paraná por la Superliga. Una elección nada fácil para el Mellizo, en un puesto que estuvo más de una vez bajo la lupa.

En la defensa, posiblemente Guillermo también se vea obligado a meter mano. Leonardo Jara terminó con una ligera molestia; el lateral derecho tampoco rindió bien, y podría dejarle su lugar a Julio Buffarini. Los carriles pueden ser un dolor de cabeza para Boca: por el andarivel izquierdo, Lucas Olaza se mostró inseguro. El panorama es un poco más claro en el mediocampo: Wilmar Barrios y Nahitan Nández seguramente estarán desde el inicio y sumarán despliegue y fuego combativo en el desquite. Habrá que esperar para saber si sucederá lo mismo con Pablo Pérez, que terminó lesionado y estuvo muy impreciso. Quizá Fernando Gago tenga una oportunidad: su visión de juego podría aportar un mejor panorama (y pases filtrados) en un duelo que, se presume, será más cerrado que en la ida. Sebastián Villa rindió muy bien como volante tras la salida de Pavón; ese reposicionamiento también puede ser tenido en cuenta para el desquite.

Arriba, las dudas pasan por la situación de Cristian Pavón, que salió antes de la media hora por un tirón en el isquiotibial izquierda. De acuerdo con lo que se observe en los exámenes médicos se verá la gravedad de la dolencia y si llegará en condiciones para la revancha. Si se recupera, es titular indiscutido; de no llegar al ciento por ciento, podría dejar una plaza con diversas variantes para ocupar. El domingo, quien ocupó su espacio fue Darío Benedetto; curiosamente, Boca se acomodó mejor después de la salida del extremo cordobés. Boca tiene buen poder de fuego en el ataque, pero de todos modos surge otra variable: el regreso de Carlos Tevez. Si el Mellizo apuesta por experiencia y temperamento en un partido a todo o nada, el Apache podría tener una chance.

¿Y por el lado de River? Marcelo Gallardo sorprendió con el esquema 5-3-2 que dispuso en la Bombonera. Lejos de ser defensivo, buscó abrir el juego por los costados, y al menos en la primera parte le generó varias complicaciones a Boca. Se verá en qué piensa el técnico para la revancha, pero al menos ya hay una certeza: tendrá disponible en el medio del campo a Leonardo Ponzio, uno de sus estandartes. Ya recuperado de una lesión, el capitán seguramente entrará por Lucas Martínez Quarta, pero River volverá al esquema de cuatro defensores. La parte de atrás es la que sale de memoria: Armani; Montiel, Maidana, Pinola y Casco. Esos nombres se mantendrán.

Arriba, el cambio obligado es el ingreso de Ignacio Scocco por el suspendido Rafael Santos Borré. En el medio es donde Gallardo puede abrir el abanico de variantes: Ponzio estará en la función defensiva, y también estará Exequiel Palacios. El DT debe decidir si mantiene a Enzo Pérez, o le hace lugar a Nacho Fernández o Juanfer Quintero. Pity Martínez puede jugar como volante o sumarse como hombre de punta si la idea pasa por un esquema muy agresivo. Experto en duelos decisivos, Gallardo tiene doce días por delante para elaborar la estrategia ganadora para River. Aunque, en la foto del banco, su lugar lo tomará Matías Biscay...

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