Copa vacía: Racing quedó eliminado en los penales

Cayó en los octavos de final ante América de Cali; igualó sin tantos y en la definición perdió 6 a 5; era el único objetivo que le quedaba al equipo de Avellaneda
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14 de mayo de 2003  

El llanto de la impotencia, el dolor de quedar afuera, de sentir que, ahora, las manos están vacías. Racing tuvo todo para pasar a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Dependía de sí mismo, tenía que ganarle en su estadio a América de Cali. No pudo, hizo todo para quedarse con la victoria, la mereció, creó oportunidades, pero falló en los últimos metros. Igualó sin tantos y en la definición por penales quedó trunca su ilusión sudamericana, al caer por 6 a 5.

Cuando Robinson Zapata le contuvo el segundo penal a Luis Rueda (le había atajado el primero, pero el árbitro Epifanio González lo anuló porque el arquero se había adelantado), el mundo se le vino abajo a la Academia; cuando el arquero colombiano definió la serie, la amargura y la desazón se hicieron palpables en Avellaneda. Sobre todo, porque Campagnuolo le había atajado el penal a Asprilla en el cuarto turno y la ilusión estaba intacta. Pero como el arquero se había adelantado (lo advirtió el árbitro asistente Carlos Torres, increpado en el final), en la segunda oportunidad el defensor no falló.

El partido estuvo cargado de nervios, típico de la Libertadores, con pierna fuerte y algún que otro exceso. Racing salió a presionar sobre la pelota, pero con demasiada adrenalina. Quería ganar, consciente de que la igualdad lo llevaría a la lotería de los penales (en Colombia habían empatado 1 a 1). Con Romero por derecha y Mariano González por izquierda, y Diego Milito en todo el frente de ataque, el local tuvo diez minutos de ímpetu, aunque escaso orden.

América le tomó la mano, enfrió el juego, ganó el medio campo con dominio de pelota y puso muy nervioso a Racing, que sufría las intermitencias de González y Sixto Peralta. América le tomó el gusto y llegó con peligro. A los 15, Ferreira sacó un derechazo cruzado que pasó ahí nomás del palo derecho de Campagnuolo, y a los 31, cuando Jairo Castillo, de zurda, frente al arco, pateó desviado tras un centro de Bustos.

La Academia tuvo lo suyo. Rueda, a los 19, pateó muy débil a las manos del arquero Zapata, dentro del área chica, una pelota que le había bajado Sixto Peralta de cabeza. El Cóndor Rueda tuvo revancha a los 32, cuando remató de primera un centro de Romero, pero el arquero colombiano respondió muy bien.

La ciclotimia futbolística de Racing hacía imprevisible al partido. Porque La Academia quería buscar el triunfo, parecía que podía, pero se diluía y pasaba a ser dominado.

El segundo tiempo fue todo de Racing. Se le fue encima a América, que ya no podía manejar la pelota. Oportunidades tuvo varias, pero otra vez volvió a fallar a la hora de definir. A los 10, Milito enganchó en el borde del área y sacó un zurdazo bárbaro que se estrelló en el palo derecho del arquero colombiano; el rebote le quedó servido a Rueda, pero el delantero quiso parar la pelota y Zapata desvió.

Ingresó Mirosevic por Romero, se intensificaron los remates desde afuera del área y los colombianos se aglutinaron cada vez más atrás, buscando la definición por penales. Hasta último momento Racing buscó el triunfo, pero en la ruleta desde los 12 pasos le cantaron un número al que no le había puesto ninguna ficha.

Más rumores en el caso Estévez

Continuaron ayer los rumores por la polémica con Maximiliano Estévez, que fue excluido para el cotejo de anoche. La versión más fuerte es que el delantero habría llegado tarde a la práctica del domingo último, en Escobar, que generó el malestar del cuerpo técnico. Sin embargo, un allegado al plantel descartó esa versión. Estévez, que fue uno de los jugadores preferidos de Ardiles, está sin contrato y tiene una conflictiva relación con la empresa Blanquiceleste SA. "Por el momento no quiero hacer declaraciones", le dijo el jugador a LA NACION. Las autoridades del club ya estarían buscándole un destino.

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