Coronavirus y fútbol. La historia de Luis Acuña, el argentino campeón en Nicaragua: donde la pelota nunca se detuvo por la pandemia

Luis Acuña besa en el vestuario la copa como campeón del Clausura de Nicaragua
Luis Acuña besa en el vestuario la copa como campeón del Clausura de Nicaragua Crédito: Gentileza
Claudio Mauri
(0)
11 de mayo de 2020  • 07:00

Mientras en marzo casi todas las ligas futbolísticas del mundo iban bajando las persianas por la pandemia del coronavirus, la de Nicaragua fue una de las pocas que se mantuvo en pie. No solo resistió, sino que este sábado se convirtió en el primer torneo del planeta que finalizó tras completar su fixture, a diferencia de Francia y Holanda, que se dieron por concluidos cuando tenían fechas por delante.

En contraste con Di María, Icardi y Paredes, campeones con PSG de una liga inconclusa, el argentino Luis Acuña, volante ofensivo de Real Estelí, es el primer argentino en 2020 que se consagra en el extranjero en una competencia que no sufrió mutilaciones por los efectos del Covid-19. Integrante, con 20 años, del plantel de Vélez que conquistó el Clausura 2009, equipo que dirigía Gareca y tenía a Barovero, Domínguez y Moralez, Acuña fue campeón del Clausura de Nicaragua tras el 3-1 sobre Managua en la segunda final. Real Estelí acentuó su hegemonía local, con el tricampeonato y el título 25 en 35 torneos cortos desde 2003.

La única anomalía que soportó el fútbol nicaragüense fue la de disputar los partidos a puertas cerradas desde mediados de marzo. A la definición del torneo en el estadio Nacional de Managua tampoco habría asistido una multitud, no más de 4000 o 5000 espectadores, ya que el fútbol es el tercer deporte en popularidad, detrás del béisbol y el boxeo, actividades que tampoco se interrumpieron.

El festejo de Real Estelí en el estadio de Managua, donde se jugó a puertas cerradas
El festejo de Real Estelí en el estadio de Managua, donde se jugó a puertas cerradas Fuente: AFP - Crédito: INTI OCON

El gobierno del autoritario presidente Daniel Ortega maneja con mucha opacidad y secretismo la información relacionada con la pandemia. Mientras en muchos países se empieza a hablar de la "nueva normalidad", Nicaragua siguió instalada en la antigua normalidad, sin cuarentena estricta ni cierre de fronteras, subestimando la propagación del coronavirus, una estrategia que ya fue cuestionada por Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Human Rights Watch. Según cifras oficiales, hay 16 personas contagiadas y cinco muertos. "No sé qué decirte sobre si el Gobierno subestima la situación. Nosotros vemos las noticias y confiamos en que nos dicen la verdad. Nunca pasó nada, el país está tranquilo. No hay una psicosis, es lo que nos demuestra el ministerio de Salud y el Gobierno", comentó Acuña en diálogo telefónico con LA NACION.

Influidas por el temor a un régimen de mano dura, pocas voces se levantan contra la política de Ortega. La del fútbol es una de las tantas que se pliega al discurso oficialista. Acuña, de 31 años y un rendimiento de 4 goles en 19 partidos de la campaña del título, pide expresamente que se aclare que él nunca dijo que tenía miedo ni que le hubiese gustado que el fútbol se suspendiera, como publicaron algunos medios argentinos. "Cuando leí eso me dieron ganas de no dar más entrevistas. En todo momento jugué tranquilo, porque sé que fuera de la cancha está todo bien", enfatizó Acuña.

El resumen de la segunda final: Managua 1 vs. Real Estelí 3

"Acá hubo una reunión en la Federación y nueve de los diez clubes votaron por seguir jugando. Creo que solo se opuso Diriangén. A nosotros, el dueño del club nos dio la tranquilidad de si algún futbolista no quería jugar o no se sentía seguro, igual se le iba a respetar el contrato. Nadie del plantel pidió parar, seguimos jugando normalmente", expresó Acuña, que se incorporó en enero a Real Estelí, procedente de Deportivo Merlo, y con pasos previos en Crucero del Norte, Chile (obtuvo el ascenso a primera con Everton y Barnechea), México y Guatemala.

La Liga de Nicaragua es la primera del mundo que concluyó de manera completa. Se están disputando las de Bielorrusia, Taiwán y Turkemistán. Se reanudó la de Corea del Sur

Real Estelí es una sociedad anónima presidida por Helmuth Hurtado. ¿Quién es y a qué se dedica Hurtado? Un periodista nicargüense informa que es alguien muy reservado, que acaba de asumir y no le gusta hablar públicamente. Más hermetismo.

En este contexto, el Estado no le impuso ningún protocolo estricto al fútbol para que la pelota siguiera rodando. Acuña comentó cómo es la rutina desde hace dos meses: "No nos hicieron testeos, hablamos entre los jugadores y el cuerpo técnico de salir a la calle lo menos posible. Hacer lo mínimo necesario, ir al supermercado y quedarte en tu casa para cuidarnos entre todos. El dueño del club nos dijo que el cuerpo médico iba a estar disponible todo el día para el que lo necesitara. En el estadio tenemos alcohol en gel por todos lados, nos cuidamos. Nos duchamos en el club. Las toallas son personales, las llevamos a casa para lavar".

La remera con una dedicatoria especial: su papa Juan falleció hace tres semanas y a su mamá la perdió cuando jugaba en Crucero del Norte
La remera con una dedicatoria especial: su papa Juan falleció hace tres semanas y a su mamá la perdió cuando jugaba en Crucero del Norte Crédito: Gentileza

Acuña forma parte de la enorme legión de jugadores para los que el fútbol es más un modo de subsistencia diaria que la salvación económica a futuro. Dice ser un agradecido de la oportunidad que le surgió en Real Estelí, donde un extranjero puede cobrar un poco más de 2000 dólares por mes. Su cotidianidad es tan sencilla como la del medio futbolístico que lo acogió: vive en un edificio que habitan otros cuatro compañeros, con los que camina las seis cuadras hasta el estadio Independencia, utilizado para los entrenamientos porque no hay otro predio para las prácticas. Por la mañana lo ocupan la Sub 15, Sub 17 y los juveniles, y por la tarde la primera división.

Acuña debe renovar contrato en junio y espera que una mejora económica le permita comprarse un auto, mientras lamenta haberse quedado sin yerba porque en Managua se consigue a un precio prohibitivo: entre 30 y 40 dólares el paquete de dos kilos. Para cada partido de local debe presentarse con una hora y media de anticipación y de visitante siempre se viaja en ómnibus. Como su teléfono celular dejó de funcionar el 22 abril, se comunica con el de su pareja chilena Carolina, con quien tuvo dos hijos (Agustín, chileno de 6 años, y Luciana, mexicana de 3).

El segundo título de su carrera en primera división tuvo una dedicatoria especial. Su esposa le confeccionó una remera con las fotos de sus padres para utilizar debajo de la camiseta. "Mi mamá (Claudia Acosta) se murió cuando estaba en Crucero del Norte y mi papá Juan falleció hace tres semanas en Buenos Aires por un cáncer. Es muy duro no estar cerca para despedirlo. El dolor está adentro. El club se portó muy bien, hizo un minuto de silencio y jugamos con un brazalete negro. Sé que él hubiera estado orgulloso de mí. Este título es para ellos dos".

Ya en la madrugada del domingo, tras un viaje de dos horas y media desde la capital, el ómnibus con el plantel campeón fue recibido en las calles de Estelí por varios grupos de hinchas. El fútbol en Nicaragua nunca vio al coronavirus como al rival más peligroso.

En juego, a punto de darle un pase a un compañero
En juego, a punto de darle un pase a un compañero Fuente: Reuters - Crédito: Oswaldo Rivas

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.