Coudet fue pura alegría; Gallardo, otra frustración

El volante, autor de dos goles, recuperó el romance con el público; el Nº 10, que ayer iba a volver al equipo, fue descartado por una fatiga muscular
Javier Reyes
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26 de febrero de 2004  

Fueron las dos caras de River. La euforia y la pena. La alegría y la frustración, en una noche bien millonaria. Eduardo Coudet, algo enemistado con el público por algunas bajas actuaciones, recuperó el afecto de los hinchas con una tarea de alto vuelo y con dos goles, el segundo una verdadera joya. Y fue ovacionado, cuando se retiró reemplazado a los 34 minutos del segundo tiempo por Gabriel Pereyra. La otra cara de la moneda fue Marcelo Gallardo. La pesadilla de las lesiones lo atraparon otra vez: ayer no pudo jugar frente a Libertad, por una fatiga muscular en el isquiotibial de la pierna izquierda. En su lugar actuó Daniel Montenegro.

El primer gol, un potente cabezazo, fue festejado con cautela por Coudet, que no se olvidaba de algunos silbidos que lo hirieron en los últimos cotejos. Pero siguió con todo. Jugó, se divirtió. Y marcó un verdadero golazo, el tercero de River, picándola por arriba del cuerpo del arquero Justo Villar. Con la euforia a flor de piel, se sacó la camiseta y festejó a lo grande, con la multitud a sus pies, a puro grito y aplauso.

En otra sintonía anduvo el Nº10. La sombra de los problemas físicos, que también afectó a Marcelo Salas, no le dejó mostrar su calidad en su regreso a Núñez. Su última lesión fue el 28 de enero, en Salta, en un partido de verano frente a Racing, cuando sufrió un desgarro en la pierna derecha. La lesión que se comprobó ayer, sin embargo, nada tiene que ver con la anterior, ni con las otras que sufrió el hábil mediocampista en los últimos tiempos.

Al mediodía de ayer, Gallardo le comentó al cuerpo médico y al DT, Leonardo Astrada, que tenía unos dolores en la pierna izquierda. Luego de una serie de estudios, se determinó que Gallardo no podía actuar. "Decidimos que no jugara, porque yo necesito que los jugadores estén al 100% y Marcelo no hubiera podido rendir todo lo que sabe", comentó Astrada minutos antes del cotejo.

En realidad, Gallardo se molestó con la decisión porque tenía una gran ilusión de jugar. Cuando se confirmó la noticia, el volante dejó la concentración. "No lo tomó de la mejor manera, es algo lógico, pero yo no puedo arriesgar a los jugadores", explicó el entrenador.

Luis Seveso, el médico del plantel, no quiso hablar de la nueva lesión de Gallardo. "No molesten más, por favor. Ustedes saben que el martes es el único día que hablo", aclaró.

Aún no se comprobó la gravedad de la lesión. Y en pocas horas, River volverá a salir en la cancha: el domingo próximo, en Rosario, el equipo millonario se medirá con Newell’s, por el Clausura. ¿Estará Gallardo? "No sé", dijo Astrada.

Los simpatizantes de River, con el regreso del romance con Coudet, más allá de la ausencia de Gallardo, vivieron ayer una verdadera fiesta en el Monumental, con casi 30.000 fanáticos en Núñez.

Lucho González, con destino ruso

Luis González comenzó a despedirse ayer de los hinchas de River, ya que tendría su pase acordado con el club Spartak, de Moscú, a cambio de 5.000.000 de dólares. El volante, que jugó muy pocos partidos con Leonardo Astrada como DT, viajaría a Rusia en las próximas horas. Más allá de que el acuerdo está casi concretado, los dirigentes aún no lo confirmaron. "Hasta las siete de la tarde no había nada. Después, no sé qué pasó", comentó Domingo Díaz, vicepresidente segundo del club. La charla con LA NACION fue minutos antes del cotejo, cuando el pase estaba casi definido. El dirigente, además, descartó los regresos de Matías Almeyda y Ariel Ortega.

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