Cuando el fútbol pierde el rumbo

Diego Morini
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28 de septiembre de 2005  

¡Los benditos códigos del fútbol! ¿Qué dirán quienes los practican? ¿Cómo se defenderán los que hacen un culto de respetar ciertas normas enquistadas en el fútbol vernáculo? Que los contratos se cumplen, que el respeto por el colega, que la camaradería entre los dirigentes. ¿Y ahora?

Porque, ¿cómo se explica que Racing, públicamente, por intermedio de su director deportivo, Alberto Fanesi, manifieste su deseo de contratar a entrenadores que están trabajando en otros clubes (Gustavo Costas, en Cerro Porteño, y Fernando Quiroz, en Instituto)?

¿Qué van a decir ahora los DT cuando no se respeten los contratos y por las exigencias de los resultados se vean obligados a renunciar? Fernando Quiroz dio muestras de que todo aquello por lo que muchos izaron las banderas se puede esfumar en segundos. "Por ahí uno salta una reja para robar una manzana", dijo el ahora conductor de la Academia.

¿Cómo es posible que el futuro de un DT -en este caso Guillermo Rivarola- se defina por las exigencias de un grupo de violentos y todo siga adelante como si nada? Cosas de un fútbol definitivamente sin rumbo.

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