De arrebato: Fonseca se vistió de héroe en la celebración de River

En Mendoza, el equipo de Núñez le empató a Boca 1 a 1, en tiempo de descuento, y luego lo derrotó 5 a 4 por penales
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24 de enero de 2002  

MENDOZA.- La fórmula de los penales quebró el estigma. A Oscar Tabárez se lo podría señalar como el padre de la paternidad xeneize que comenzó en 1991 con el primer desembarco en la Ribera del director técnico uruguayo. Y parecía que el entrenador había regresado con esa mística ganadora intacta... pero el goce anoche le tendió un guiño de complicidad a River para empatar 1 a 1 , ya en tiempo de descuento, un partido que parecía perdido. Después, los penales torcieron el destino de un superclásico que Boca había empezado a celebrar y, por 5 a 4, le sirvieron a River la Copa Desafío y el dulce sabor de la venganza.

El comienzo le había regalado la más amplia sonrisa a Boca. Sólo tres minutos se jugaban cuando Marcelo Delgado habilitó magistralmente a Juan Román Riquelme entre el callejón que dejaron Celso Ayala y Cristian Ledesma. Entonces, el genial Romy acarició la pelota para dominarla, cambió de derecha a izquierda el dominio del balón, con a Ariel Garcé desparramado con el enganche, y superó con un zurdazo la salida de Angel Comizzo. Un golazo que inauguró el superclásico.

Tal vez obligado por la rápida desventaja, River potenció su urgencia. Y asumió un protagonismo algo acelerado que muchas veces nubló sus avances. Con Andrés D´Alessandro discontinuo, Ariel Ortega impreciso y el debutante Juan Esnaider errático y fastidioso, la fórmula de los centros de Eduardo Coudet y Víctor Zapata se volvió tan monótonos como fáciles de resolver para Nicolás Burdisso y Diego Crosa, el otro debutante de la noche. De todos modos, el travesaño le negó a Esteban Cambiasso el empate.

La propuesta de Boca se aferró al contraataque. Y en el vértigo de una primera etapa entretenida, Delgado corrió en soledad y se apresuró con un remate que resolvió Comizzo, cuando Barros Schelotto aparecía libre y suelto por la izquierda. Más tarde, el Chelo tuvo otra ocasión y volvió a rematar anticipadamente desde muy lejos. Y para completar su trilogía de desaciertos en la definición, un pase afilado de Riquelme que lo dejó cara a cara con Comizzo, terminó con el disparo de Delgado junto al palo izquierdo.

En el comienzo de la segunda etapa Ramón Díaz apostó por Daniel Fonseca , el otro debutante, por Esnaider. Y unos minutos después, el pelado asumió más compromisos ofensivos con Cavenaghi por Zapata. Y aunque, además, Boca quedó en inferioridad numérica por la expulsión de Barros Schelotto -le pegó un codazo a Matías Lequi-, River siguió sin encontrar los caminos hacia Roberto Abbondancieri.

Igualmente, Boca se las ingenió para mantener encendida la alarma de la preocupación. Y siempre bajo la cerebral suela de Riquelme, que incluso estuvo al borde de ampliar la ventaja después de una gran apilada que Comizzo salvó en la último instancia. Después, cuando Garcé también se marchó expulsado por tocar la pelota con la mano cuando ya estaba amonestado, la victoria xeneize se sintió más confiada. Para mantener esa costumbre que siempre le dibuja una sonrisa... pero de repente todo se derrumbó . El fantástico tiro libre de Fonseca invitó a los penales. Y ahí, el envión de River ya no podía perder.

Un debut ideal

El uruguayo Daniel Fonseca no podía imaginar un mejor debut. Fue el héroe. Tras una prolongada inactividad, el ex delantero de Roma, Cagliari y Juventus ingresó en el comienzo del segundo tiempo y volvió al gol, una costumbre que no practicaba desde 1999. Además, sentenció la serie de penales.

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