De la final de todos los tiempos al partido imposible: cómo en 28 días se modificó el contexto del River vs. Boca

Pinola y Wanchope, un duelo de área
Pinola y Wanchope, un duelo de área Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Pablo Lisotto
(0)
8 de diciembre de 2018  • 23:59

MADRID.– El partido imposible. La final de todos los tiempos. La definición de la Copa Libertadores más soñada, y a la vez más larga y hablada de la historia. Desde las 20.30 de esta ciudad (las 16.30 de la Argentina) comenzará a rodar la pelota aquí, en Madrid, entre River y Boca. El campeón de América se coronará en Europa. Así de contradictorio. Así de triste.

Pasaron 28 días del juego de ida. Casi un mes del entretenido y electrizante 2 a 2 en la Bombonera. Si no fuera porque figura en las planillas de la Conmebol, quizás pocos recuerden a esta altura que Rafael Santos Borré está suspendido. Lo mismo ocurre con Marcelo Gallardo, que verá el encuentro desde algún rincón del estadio, hasta anoche no confirmado.

Hubo varias cosas que cambiaron del 11 de noviembre a hoy. El más evidente es el escenario, claro. Según la Conmebol, el Santiago Bernabéu es un estadio mucho más seguro que cualquier otro de la Argentina o de Sudamérica. Según ese organismo, obligar a que la pasión cruce el océano para instalarse en la capital madrileña en el medio de un fin de semana largo, donde habitualmente los que viven en las afueras copan el centro de la ciudad para hacer sus compras navideñas, y en la cual se vive en constante alerta terrorista, fue la mejor solución.

Ante esto, es lógico que el ánimo no es el mismo. Ni en los protagonistas de ambos equipos, ni en los que presencien la gran final. Curiosamente, los primeros se unieron como pocas veces para coincidir en que todos preferían jugar este partido dentro de las fronteras de nuestro país. Sin embargo, nadie llevó a los hechos esos deseos. Los fanáticos son los que más golpeados están. Más allá del fervor que exhibieron ayer en los concurridos banderazos (Boca en la puerta del hotel donde se aloja el plantel, River en la Puerta del Sol), saben que un triunfo deportivo no esconderá el fastidio por la mudanza.

La pelea entre Casco y Nández ahora será en Madrid
La pelea entre Casco y Nández ahora será en Madrid Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Del lado de Boca, en estas semanas el tridente que conforman la dirigencia, el cuerpo técnico y los futbolistas se mostró más unido. Con mensajes de unanimidad en los pasos a seguir desde el ataque al micro. En River, el enojo se multiplicó. Tanto el presidente Rodolfo D’Onofrio, como Marcelo Gallardo y el plantel insisten en que este partido debió haberse jugado en el Monumental.

Desde el plano futbolístico, a Boca esta pausa le permitió recuperar a Cristian Pavón , que se había desgarrado en la ida, estaba descartado para jugar en el Monumental, pero 28 días después ya está en buenas condiciones y será de la partida. En River, en cambio, Ignacio Scocco intensificó el trabajo y evoluciona, pero a pesar de sus ganas y su esfuerzo, está prácticamente descartado.

Cuando empiece a rodar la pelota también quedará en evidencia si estas cuatro semanas, con tantas declaraciones, tanto rosqueo político, tanto ida y vuelta y tantos momentos fuera de foco, jugarán a favor o en contra de los protagonistas. ¿Wanchope Ábila y Darío Benedetto siguen tan dulces con el gol como hace dos semanas? ¿Cómo administrará Pratto sus energías, consciente de que en el banco el abanico de alternativas es limitado?

Los jugadores llegan sin el ritmo que suele considerarse ideal para la alta competencia. En los 28 días que pasaron entre la ida y la vuelta, Boca apenas disputó dos partidos. Venció 1-0 a Patronato y a Independiente, por la Superliga. River, en tanto, enfrentó dos veces a Gimnasia. Por una de las semifinales de la Copa Argentina perdió 4-5 por penales (tras igualar 2-2), y le ganó 3-1 por el torneo local.

La eliminación en la Copa Argentina es una presión extra para la institución de Núñez. En el caso de que no logre consagrarse, River quedará marginado de Libertadores del año próximo. Aunque la continuidad de Marcelo Gallardo no corre ningún riesgo. Por el contrario, Guillermo Barros Schelotto sí considera que el resultado es determinante para seguir o no en su cargo, algo que definirá a fin de año.

El único que juega "de local" es Fernando Gago, que vistió la camiseta de Real Madrid entre 2006 y 2010. También Ponzio (Zaragoza), Tevez (Manchester City y Juventus), Enzo Pérez (Valencia) y Germán Lux (Mallorca y La Coruña) pisaron ese césped. Para los demás, será la primera vez.

El escenario tendrá otro color y eso es algo a lo que los jugadores deberán adaptarse enseguida. El Santiago Bernabéu es uno de los mejores estadios del mundo, con un campo de juego impecable y que no ofrece excusas. El único que juega "de local" es Fernando Gago, que vistió la camiseta de Real Madrid entre 2006 y 2010. También Ponzio (Zaragoza), Tevez (Manchester City y Juventus), Enzo Pérez (Valencia) y Germán Lux (Mallorca y La Coruña) pisaron ese césped. Para los demás, será la primera vez.

Desde la organización aseguran que el artilugio de varios socios de Real Madrid, de comprar tickets para después intentar revenderlos en cifras desorbitadas, desembocará en que el estadio no esté colmado. A eso se le sumará que, a diferencia de lo que hubiera ocurrido en el Monumental, aquí si habrá hinchas de Boca. Y también a miles de espectadores ajenos a todo lo que se juega, que lo toman como un atractivo turístico más, y que desde el jueves preguntan a cuál de los dos equipos alentar.

El partido imposible. La final de todos los tiempos. La serie que hasta aquí se preparó para jugar cuatro veces y apenas se hizo una, hace 28 días. Que la quinta sea la vencida, aún en Madrid. El campeón de América será campeón en Europa. Así de contradictorio. Así de triste.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.