De la angustia a la emoción

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10 de diciembre de 2009  • 01:16
Silva, goleador del campeonato, todavía no pudo marcar en el Sur
Silva, goleador del campeonato, todavía no pudo marcar en el Sur Crédito: Mauro Alfieri

El Taladro de la angustia vibró en el sur. A seis minutos del final, Banfield, con un gol de cabeza de Víctor López, venció a Tigre por 1 a 0 y acaricia el título. El conjunto dirigido por Julio César Falcioni será campeón si vence a Boca en la Bombonera.

La noche estaba armada en el sur como para la fiesta... pero los goles de Formica y Boghossian en La Plata aplacaron el clima de celebración y generaron que la incertidumbre y la tensión se hicieran presentes en el estadio Florencio Sola, como aquel invitado indeseado que llega a último momento cuando la mesa ya está servida.

Los instantes previos al partido se vivieron con una sola pregunta: ¿Cómo va Newell´s? y la respuesta siempre fue la misma: gana 2-0. Entonces las tres tribunas con el color verde esperanza entonaron un himno hasta enrojecer las gargantas: "Pasan los años pasan los jugadores; yo te sigo alentando sin ser campeones; vamos a dar la vuelta en la Bombonera; para que llore el grana hasta que..."

Del otro lado Tigre pasó de ser partenaire a potencial verdugo y en un torneo muy malo para el equipo de Victoria, la posibilidad de amargarle el título a Banfield en su casa aparece como un aliciente menor.

La suerte es caprichosa y Banfield para salir campeón necesita un triunfo en el Florencio Sola esta noche ante Tigre y luego ir a la Bombonera para emular a su vecino y archirival Lanús, que en el Apertura 2007 logró su primer título de visitante ante Boca de visitante.

"Dale, dale, Taladro"; "Hoy hay que ganar, hoy hay que ganar, Taladro, hoy hay que ganar" y "Es la hora, es la hora de ganar, ponga huevo el Taladro, que tenemos que ganar" fueron los himnos de guerra que eligió la hinchada de Banfield para empujar a sus once gladiadores en cancha.

En el verde césped del Florencio Sola, los dirigidos por Falcioni buscaban el gol tranquilizador pero la impaciencia y la angustia de la gente se contagiaba en el juego de Banfield.

Del otro lado, los dirigidos por Cagna esperaban en su campo y apostaban al contragolpe; el nerviosismo de enfrente incitaba a este planteo y Tigre apostó todo lo que tenía a conseguir de esta manera lo que vino a buscar al sur del conurbano bonaerense.

El silbato de Rafael Furchi intensificó la angustia en los cuatro puntos cardinales de la cancha y en todos los corazones verdiblancos, mientras que los bombos, los gritos y la música se repartían entre los hinchas del Matador y los parlantes.

En la salida luego del entretiempo la gente buscó jugar su partido y coloreó todas las tribunas con banderas de palo verdes y blancas y un himno que sonaba a súplica que decía: "Y vamos Banfield ponga mas huevo por que este año lo que quiero es ser primero; esta tu hinchada la que se planta la que te sigue en las buenas y en las malas; soy de Banfield lo llevo en el corazon, no me importa donde juege voy con vos; sera que pasan los años y mas te quiero, solo te pido que vos salgas campeón".

Y con este impulso, el equipo del sur fue en busca de conquistar a su vecino del norte... "Ahora hay que gritar, si la vuelta quieren dar" y el himno de la angustia "Movete, Taladro, movete... esta hinchada esta local, hoy no podemos perder" gritaban los primeros y los de enfrente, ubicados en un codo, respondían: "Aunque ganes o pierdas... sigo siendo de Tigre, porque a Tigre lo quiero", en un cancionero que ilustraba las realidades de uno y otro.

"Vamos Banfiled vamos, pongan huevos que ganamos" era el prácticamente el rezo de los hinchas del local desde las tribunas, mientras la diferencia en la tabla de posiciones se desvanecía y el torneo Apertura volvía a tener dos punteros.

Todas las ilusiones parecían desvanecerse pero cuando el tiránico reloj marcaba los 40 minutos del segundo tiempo llegó un tiro libre desde la izquierda llovido de Walter Erviti y la cabeza salvadora de Víctor López para que estalle el Florencio Sola, vuelvan las banderas y el grito que salía desde la garganta: "Mamá yo quiero... que gane Banfield y todo el año es carnaval".

El himno del campeonato que prometía dar la vuelta en la Bombonera se hizo sonar en el sur y el anhelo de ser campeón por primera en 113 años de historia ahora solo depende de un triunfo ante Boca el domingo.

Lo que era angustia volvió a ser alegría, lo que fue durante 85 minutos una sensación de escalofrío y tensión se convirtió en sonrisas, desahogo y hasta llanto. Así son los caballeros de la angustia que ahora deberán esperar cuatro días más para ver si pueden inscribir el nombre de Banfield entre los ganadores de un título en la Argentina.

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