Alfaro disfruta de aquello que en el pasado ayudó a Guillermo: el poder de gol de Boca

Fuente: FotoBAIRES
Franco Tossi
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3 de marzo de 2019  • 12:03

Las diferencias entre Guillermo Barros Schelotto, el exentrenador de Boca, y Gustavo Alfaro , su actual sucesor, son amplias. El manejo del grupo de jugadores, el discurso que exponen y hasta el estilo: el Mellizo apostaba por una idea vertical, directa y llena de vértigo que tuviese el arco rival entre ceja y ceja, mientras que el rafaelino de 56 años es partidario del equilibrio. Hasta aquí, ninguno de los dos se destacó por el buen fútbol. Pero Alfaro está disfrutando hoy de aquello que en el pasado ayudó a Guillermo: la efectividad de sus delanteros que resuelven los partidos.

Cuando el extécnico de Huracán afirmó que había cosas del equipo de Guillermo que le gustaban, seguramente, no hacía referencia a las individualidades y a las armas letales que tenía en la ofensiva: se trata de algo suelto que puede un día funcionar y otro día no. Sin embargo, en este arranque de ciclo, aquello está apareciendo frecuentemente y dando muchos resultados. Darío Benedetto, Mauro Zárate, Carlos Tevez y Ramón Ábila fueron fundamentales en siete de las ocho fechas que se disputaron desde el reinicio de la Superliga: con goles en diferentes circunstancias le dieron muchos puntos a este Boca.

A las claras está que la competencia interna está subiendo la vara de cada uno de ellos. La titularidad inicial de Tevez hizo que Mauro se motivara y sacara a relucir su mejor versión: los hinchas ya habían inclinado su favoritismo hacia el exVélez; Sin embargo, en los dos últimos partidos Zárate no tuvo un buen rendimiento. Casualmente, ahí apareció el capitán para que el xeneize cosechara seis unidades muy difíciles: ambos fueron en condición de visitante, en Florencio Varela y Santa Fe. El caso de Wanchope y Benedetto es diferente: los dos mantienen sus niveles en alza y tienen gritos guardados en el bolsillo para sacarlos en cualquier momento.

La cuestión es que el poder de fuego sigue presente. Ya era temible por los nombres en sí, pero a eso hay que sumarle las buenas presentaciones de ellos: de los 15 tantos oficiales que convirtió el xeneize en 2019, 10 los hizo este cuarteto.

En el debut de Alfaro, fue Pipa el que rescató un empate ante Newell´s, en Rosario, con una volea de zurda tras una gran maniobra individual –y centro posterior- de Zárate. En la goleada en San Juan, frente a San Martín (4-0), Mauro volvió a deslumbrar: clavó un zapatazo al ángulo tras la asistencia de Ábila, que más tarde convertiría el tercero abajo del arco. Con Godoy Cruz volvieron a aparecer Benedetto y Zárate: el primero convirtió de penal; el segundo, de tiro libre.

El ex Vélez dejó su sello también ante Lanús, en un momento sensible. Porque el Granate había igualado la historia, pero enseguida apareció el N°19 para poner de derecha, con la ayuda de un desvío, el 2-1 final en la Bombonera. Incluso en la derrota ante Atlético Tucumán apareció uno de ellos: Wanchope, en una corajeada con la pelota en los pies, había emparejado el trámite, pero no sirvió de nada.

A partir de ahí, casi todo fue responsabilidad de Carlos Tevez. De la nada, cuando ya nadie confiaba en su fútbol, abrió la puerta a un posible resurgimiento. ¿Cuándo? En el partido menos pensado para su levantada futbolística: Defensa y Justicia, por entonces uno de los punteros junto a Racing. Con un remate flojo que igualmente venció las débiles manos de Unsaín tomó confianza. Desde esa acción exitosa, su rendimiento levantó: creció en el roce físico y hasta produjo una corrida llena de potencia, con caño incluido, que estuvo cerca de terminar en un golazo de su propia firma. Así, le dio los tres puntos vitales al club de la Ribera.

Y siguió. Porque anteanoche fue la gran figura de Boca en el estadio 15 de Abril. No fue titular, pero ingresó en el complemento cuando Boca perdía por la mínima frente a Unión. Con una versión destacada, fue clave para la remontada (3-1). Participó del gol del empate con un cambio de frente preciso que desacomodó a la defensa del Tatengue, que estaba cerrada por el hombre de menos que tenía: esa jugada terminó en el grito de Ábila. Pero, además, Tevez anotó el segundo gol para dejar tranquilos a los hinchas y darle, una vez más, la victoria al equipo de Alfaro. "Con el ingreso de Carlos tuvimos la claridad necesaria", lo destacó el entrenador boquense.

"Tenemos el talento que, a veces, los demás equipos no tienen", simplificó en su análisis. Y aunque se pudo referir a la calidad de ciertos futbolistas, bien puede abarcar a la efectividad goleadora de sus hombres de ataque.

Tanto hambre de gol tienen los hombres en cuestión que, en varias ocasiones, se reprochan las decisiones tomadas: todos quieren terminar la jugada. En ese aspecto, Zárate es el más "apuntado": en el semestre pasado, con Guillermo en el banco, supo tener una fuerte discusión con Edwin Cardona en medio de un superclásico doméstico que Boca terminó perdiendo (0-2), mientras que el viernes fue Wanchope el que se enojó por una acción del punta de 31 años.

El Boca de Alfaro se está armando en medio de grandes resultados. Gran parte de eso se lo debe a sus delanteros de área, que siguen temiendo a partir de sus encuentros constantes con la red.

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