Desorientado: Boca no reacciona y Bianchi se inquieta

Las dos derrotas consecutivas con Paysandú y Vélez dejaron expuesta la pobre actitud del equipo; las individualidades no aparecen, las lesiones perjudican el trabajo y se sufre por la falta de gol; necesita un cambio urgente si quiere seguir con posibilidades en el Clausura y la Copa Libertadores
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6 de mayo de 2003  

Boca arrancó dominante la contienda por el Clausura, protagonista como siempre. No demolía a sus rivales, pero pegaba lo justo para ganar sin objeciones. Su experiencia le permitió absorber en ciertas ocasiones el trajín de la pelea, pero, perjudicado por una continua racha de lesiones, comenzó a sentir el cansancio y a sufrir problemas antes desconocidos o poco habituales. Quedó futbolísticamente contra las cuerdas y recibió un 1-2 inapelable (las derrotas con Paysandú, por la Libertadores, y Vélez) que lo dejó tambaleando. Aturdido, con las manos arriba por inercia, pero todavía de pie, el equipo que dirige Carlos Bianchi no abandona la lucha. Sabe que ganó varios rounds difíciles, que los números lo colocan a un punto de River y que todavía tiene la revancha en Belem con los brasileños. Por eso a nadie se le pasa por la cabeza tirar la toalla, pero son conscientes de que la cuenta para recuperar la lucidez se acaba.

Existen distintos justificativos por los cuales Boca ya no muestra la misma imagen que lo caracterizó en el principio de la temporada: ser rápido, sólido, efectivo y ganar con oficio.

1) Problemas técnicos. Los jugadores están por debajo de su nivel. Las individualidades (especialmente Marcelo Delgado y Guillermo Barros Schelotto) no responden como saben hacerlo y el equipo lo siente. La gente todavía no mostró toda su impaciencia, pero en Vélez se escucharon algunos murmullos y desde la tribuna popular partió: "A ver... a ver los jugadores si pueden oír, por la camiseta de Boca matar o morir..."

2) Las lesiones lo abruman. El promedio es llamativo: desde que Bianchi arrancó este nuevo ciclo, en enero último, el plantel sufre una baja cada casi cuatro días. En total hubo 28 lesionados y el DT nunca pudo repetir una formación.

3) No hay respuesta colectiva. Sin el peso de sus individualidades, la figura, en muchas ocasiones, terminó siendo el equipo. Los continuos cambios, a veces obligatorios, no permitieron formar una base y lo perjudicó. El quiebre se produjo con el empate ante Colo Colo 2 a 2, en la Bombonera, el 3 del mes último.

4) Le falta gol. Ni siquiera lo acompaña la eficacia en esta época de sequía. Pese a contar con el segundo y tercer goleador en actividad del fútbol argentino, el Mellizo Guillermo y Delgado (el primero es el Beto Acosta, de San Lorenzo), siente la falta de un N° 9 de área. Estévez y Tevez le dan vértigo y sorpresa al ataque, pero no son garantía de gol. El equipo tiene un promedio de gol de 1,63 por partido, aunque es bueno aclarar que Boca, con Bianchi como DT, conquistó la Libertadores 2001 con un promedio de 1,42 tanto por cotejo. Esto quiere decir que, más allá de ser un indicador, no es la principal causa del bajo rendimiento.

5) Se siente la ausencia de Ezequiel González. Fue más gravitante de lo que todos imaginaban. Donnet lo reemplazó bien en algunos partidos, pero sus características no obedecen a un generador de juego nato. Delgado y Tevez también intentaron cumplir su papel, pero son jugadores que tienen más explosión de tres cuartos de cancha hacia adelante. El juvenil Miguel Caneo, que había mostrado un buen nivel en la Libertadores, también está lesionado.

6) Perdió solidez. Como lo reconocieron Cascini y Cagna, Boca está cometiendo "errores infantiles" y eso lo hace endeble y le resta confianza. Anteayer, una distracción en el primer gol de Vélez, le costó el partido.

7) Le cuesta reaccionar. Cada vez que Boca comienza un partido como perdedor se le hace todo cuesta arriba. Le pasó con Unión, Paysandú y ahora con Vélez. Pero eso no es todo: en el último mes se dejó igualar un encuentro que ganaba cómodo ante Colo Colo por 2 a 0 y cedió el empate ante Olimpo, en la Bombonera, por 1 a 1. Y ante Racing y Newell’s ganó guapeando, a lo Boca.

8) Casi no quedan reservas. Por nombres, Bianchi puso frente a Vélez lo mejor que tiene Boca. No puede haber reclamo alguno (Battaglia fue al banco porque no está bien físicamente por una tendinitis e Ibarra está lesionado). El cambio puede llegar con la inclusión de un centrodelantero, como Bracamonte o Moreno, pero eso también implica sacar a Delgado o al Mellizo (dos referentes del equipo) o también impedir el ingreso de Estévez.

9) Jugar con tres defensores lo complica. El equipo no se sintió cómodo ni cuando enfrentó a Barcelona, en Guayaquil, ni con Vélez. La cuestión es que con Ibarra y Calvo lesionados (además Clemente Rodríguez no estará en la revancha con Paysandú por estar suspendido) no hay muchas alternativas. Bianchi prefirió ensayar con tres en el fondo (así jugaría en Belem), para incluir más jugadores de ataque, en lugar de mantener la línea de cuatro con los juveniles Méndez o Jerez.

10) Bianchi está preocupado. La inquietud y desorientación del DT pasa porque los referentes del plantel no responden y en el último mes no mostraron en la cancha la actitud que pregona. Las lesiones lo han perjudicado muchísimo para formar el equipo y cada vez le quedan menos variantes para utilizar.

No está perdido quien pelea. Boca todavía no bajó la guardia. Aguantó los golpes y ahora está en el rincón, recibiendo instrucciones y recuperando fuerzas. El interrogante es saber si tiene restos anímicos y futbolísticos para seguir en la pelea. Sólo en los próximos y decisivos asaltos se verá si posee el coraje necesario para ser campeón.

Guillermo Barros Schelotto

"Es cierto que se nos escapó una buena posibilidad para cortarnos solos. Pero no se dio y tampoco es tan grave. River apenas nos lleva un punto de ventaja y todavía tenemos que enfrentarnos en la Bombonera el 1° de junio. Las chances para luchar por el título están y son firmes. Un punto no es diferencia. Ahora tenemos una semana para corregir errores y luego ante Colón y Paysandú, en Brasil, debemos mostrar para qué está Boca."

Diego Cagna

"Debemos mejorar ya nuestro rendimiento. Es cierto que en los últimos partidos no hemos jugado muy bien, pero todavía tenemos las posibilidades intactas en el campeonato y la Copa Libertadores. Se trata de una mala racha. El equipo ya demostró que puede jugar bien, solamente hay que volver a encontrar el camino. Tengo mucha confianza en este plantel y Boca va a salir adelante de esta situación un tanto incómoda."

Raúl Cascini

"La verdad es que estamos cometiendo errores infantiles y pagándolo con derrotas. A veces uno se equivoca, pero tiene suerte y termina zafando. Boca no la tuvo y por eso perdió con Paysandú y Vélez. Es cierto que son dos caídas duras, pero no definitorias. Soy optimista y creo que vamos a salir adelante. Todavía faltan ocho fechas para terminar el Clausura y con los brasileños no esta dicha la última palabra."

Raúl Estévez

"Las últimas dos derrotas dolieron porque nadie las esperaba. El equipo no está jugando como lo hizo en otros partidos, pero no hay que dramatizar. Hay que mejorar y responder en los momentos difíciles. En las malas también se ve de qué esta hecho un equipo y si está para campeón. Creo que Boca todavía tiene crédito. Entiendo el nerviosismo de la gente, pero les pido que tengan confianza en nosotros. No nos vamos a entregar."

El Mellizo desmiente

Luego del partido que Vélez le ganó a Boca por 2 a 0, transcendió la versión de que Guillermo Barros Schelotto le recriminó al DT Carlos Bianchi el hecho de que lo sustituyera por Raúl Estévez. Ayer, el Mellizo aclaró: "A Bianchi no le hice ningún tipo de gesto cuando salí de la cancha. Carlos es el entrenador más ganador de la historia de Boca y, aunque a uno no le guste salir o ir al banco, sus decisiones hay que aceptarlas", afirmó.

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