Día clave: Racing puede hacer realidad su sueño de campeón

A las 17.10 visitará a Vélez y un empate le bastará para obtener el título; River recibe a Central, tiene que ganar y esperar el milagro
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27 de diciembre de 2001  

Si por algo será recordado este torneo Apertura es porque resultó realmente atípico. Por su extensión, más allá de Navidad y en el umbral de fin de año; porque su definición, en un momento, quedó en suspenso por los sucesos políticos y sociales que vivió el país.Y porque tanta intriga puede preceder al título que Racing persigue desde hace 35 años.

La Academia está ante su gran día, ese que por tan mágico y soñado debería cancelar una larga cadena de frustraciones. Este equipo que se sobrepuso a casi todo, a la historia, a la desconfianza y a sus propias limitaciones, esta tarde deberá afrontar la última prueba de madurez: dar el paso decisivo para ceñirse la corona de campeón. A estas alturas, el objetivo ya no tiene nada de utópico. Y para un equipo acostumbrado a sostenerse en el esfuerzo y la solidaridad, la necesidad de alcanzar al menos un empate representa una meta por demás factible.

Desde las 17.10, en un estadio Amalfitani que estará colmado, Racing enfrentará a Vélez para recuperar de una buena vez la gloria perdida. La ventaja de tres puntos con que llega a la última fecha del Apertura le permite asegurarse la consagración con un empate. O aun con menos si River, en el mismo horario, no supera a Rosario Central. Los ocho encuentros restantes de la jornada fueron pospuestos para el año próximo.

Está claro que la ansiedad es lo que más aumentó en la Academia desde que el certamen no pudo completarse el domingo último. Para combatir la inquietante espera, Reinaldo Merlo y sus muchachos recurrieron a la fórmula habitual: trabajo, concentración y mesura. La formación tendrá su fisonomía conocida, con la vuelta de Loeschbor (sale Arano) y la continuidad de Maceratesi en esa irresuelta pelea por el puesto de delantero con Milito. Para Vélez se tratará de un desafío interesante, porque es un equipo tan nuevo por su juventud como promisorio por su buen juego. Dudar, Somoza, Gracián y Nanni son pibes que por primera vez jugarán un cotejo de esta magnitud. El técnico Bauza le imprimió un estilo agradable a un equipo que no perdió en los últimos seis partidos (tres triunfos y otros tantos empates).

River entrará en la cancha con la incertidumbre de saber que no depende de sí mismo. Central no asoma como un rival de gran riesgo; a una alineación poblada de juveniles hay que sumarle una pobre campaña, que acumula ocho encuentros sin victorias.

River, oscilante entre los momentos de alto vuelo y una inestabilidad contraproducente, tendrá a Pereyra por el suspendido Ledesma y Zapata ingresará por Alvarez.

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