El alumno le ganó al maestro

El primer choque como DT entre Carlos Ischia y Carlos Bianchi quedó en poder del conductor de Vélez, que dijo: "Hay que mentalizar al grupo que se puede pelear el título"; el Virrey se fue preocupado: "Tenemos las chances intactas, pero hay que mejorar mucho"
Christian Leblebidjian
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5 de mayo de 2003  

Es complicado para los protagonistas cuando los sentimientos se mezclan en un partido de fútbol. Es que ayer, más allá de Vélez y de Boca, se enfrentaron por primera vez como técnicos Carlos Bianchi y Carlos Ischia. Y el alumno le ganó al maestro. Después de trabajar juntos nueve años en Vélez, Roma y Boca y de conseguir doce campeonatos, el destino quiso que en diciembre de 2001 tomen distintos caminos.

También significó el sexto regreso de Bianchi como entrenador xeneize a Liniers y si bien se escucharon varios aplausos, también hubo insultos y banderas hostiles, con leyendas como "Bianchi, si la vosta (así, con v) es tu casa, acá sólo fuiste un inquilino" y "Bianchi: Boca es tu casa, pero ¿te acordás cuando vivías en un country?"

Está claro que los hinchas de Vélez no le perdonan algunas declaraciones de Bianchi como integrante de la "familia boquense". Hasta hubo peleas en la platea local entre quienes lo ovacionaron y quienes lo silbaron. En su mayoría, los simpatizantes locales optaron por la indiferencia contra el técnico más ganador de la historia velezana.

Los dos hombres calvos se confundieron en un sostenido y fuerte abrazo cuando los equipos ingresaron en el campo de juego, pero sería el único encuentro, ya que después cada uno se sentó en su banco y festejó -o sufrió- según el desarrollo del juego y cómo le fue a sus equipos.

Los dos, fieles a sus estilos, siguieron el partido de pie, aunque fue Ischia el más enérgico, el que transpiró más cerca de la línea de cal. El que más alentó a sus jugadores, incluso en los primeros 25 minutos, cuando Vélez fue un mundo de imprecisiones y no logró hacer tres pases seguidos.

Bianchi se vio sorprendido por el rendimiento de Boca, sobre todo después del gol de Cubero. Cuando la pelota ingresó en el arco de Abbondanzieri, el DT se puso las manos en los bolsillos y miró el piso como buscando una explicación a los errores defensivos. No la encontró. Tampoco cuando el chiquitito Sena le ganó en el cabezazo a Schiavi, Crosa, Burdisso, Abbondanzieri y toda la defensa xeneize para el 2 a 0, que sería definitivo.

Ischia gritó los goles con furia, como un desahogo; hasta pareció ensayar un bailecito con piñas al aire tras la anotación de Sena. Es que la diferencia "contra el mejor equipo del torneo" (como había definido Ischia a Boca en la semana) se concretó en el momento justo, porque Vélez llegó dos veces y anotó dos goles.

Bianchi siguió desconcertado e infló los cachetes y miró al cielo en un ataque de Boca en el cual la pelota se escapó por debajo de la suela de Matías Donnet. Una imagen perfecta de lo que fue su equipo.

Sobre el final, llegó el canto merecido para Ischia y vengativo, al mismo tiempo, contra Bianchi: "Vení vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar... Que de la mano, de Carlos Ischia, todos la vuelta vamos a dar...", se escuchó con fuerza.

Carlos, ¿qué se siente que los hinchas hayan coreado su nombre? "¿La verdad? Estaba tan metido en el partido que ni lo escuché", contó Ischia.

Carlos, ¿qué sintió con los insultos de la gente de Vélez? "No soy rencoroso con los hinchas de Vélez. Hay que entenderlos en todas las circunstancias", sostuvo Bianchi.

Para el conductor del ganador, se puede pelear el campeonato: "No hay que tenerle miedo a nada. El objetivo era ingresar en una copa internacional, pero hay que mentalizar al grupo que se puede ir por el título también. Este equipo tiene un futuro enorme". Ischia hasta le mandó un mensaje positivo a su amigo: "A Bianchi le deseo lo mejor. Estoy seguro de que Boca ganará en Brasil y eliminará a Paysandú", pronosticó con referencia al futuro xeneize en la Copa Libertadores.

Para el estratega del perdedor, la clave de la derrota estuvo en las distracciones: "Los errores loa pagamos muy caro y además me voy preocupado por la falta de gol. No supimos reaccionar. El triunfo de Vélez fue lógico; ganó bien, fue más realista que nosotros. Boca tiene las posibilidades intactas en la lucha por el Clausura, pero tenemos que mejorar mucho. Hay que encontrarle la vuelta para pelear hasta el final", analizó el Virrey.

Ischia se fue eufórico por la victoria. Su equipo ganó con la solidez y la garra que caracterizó al Boca de su amigo. Bianchi se retiró serio y muy preocupado. Su equipo perdió como si fuese un conjunto inexperto, con jugadores jóvenes que se eclipsan ante las figuras del poderoso rival. Cuestiones del fútbol, al margen de las amistades.

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