El año casi perfecto de River, en 10 postales: la superioridad frente a Boca, la Libertadores eterna y el factor Gallardo

Fuente: AP
Matías Baldo
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22 de diciembre de 2018  • 23:59

River cerró frente a Kashima Antlers uno de los mejores años de su historia. Pese a la derrota por penales frente al Al Ain en las semifinales del Mundial de Clubes, el equipo construyó una campaña casi perfecta que coronó con la victoria frente a Boca en la final más importante que jugaron entre sí en toda su historia.

Aquí, un repaso a los momentos más significativos del año para River.

3 de enero: Gallardo al frente de un nuevo comienzo

Después de haber finalizado su vínculo en diciembre de 2017 y tras la reelección de Rodolfo D'Onofrio en una elección histórica, Marcelo Gallardo rubricó su nuevo contrato hasta 2021 tras llegar a un acuerdo en la cantidad de refuerzos y calidad de refuerzos, además de recibir plenos poderes para el control de las inferiores y del fútbol infantil. La continuidad del Muñeco, entrenador del club desde mediados de 2014, fue el primer paso para la construcción del campeón de América.

Gallardo, el artífice de este momento de River.
Gallardo, el artífice de este momento de River. Crédito: Prensa River / Diego Haliasz

El plenipotenciario Gallardo tomó decisiones arriesgadas pero el tiempo le dio la razón. Le dio la titularidad a Rafael Santos Borré cuando muchos cuestionaban su inclusión en detrimento de Ignacio Scocco, bancó a Lucas Pratto en sus momentos de sequía y dosificó el talento, decisivo en períodos de corta intensidad, de Juan Fernando Quintero. Gestor de las alegrías más importantes de la historia moderna del club, volvió a demostrar que es el mejor entrenador de América y cerró el año con su segunda Libertadores.

24 de enero: Un mercado de pases perfecto

Pese a la consagración en la Copa Argentina frente a Atlético Tucumán, no había sido bueno el cierre de River en 2017. Uno de los requisitos para la continuidad de Gallardo fue sumar refuerzos de calidad para poder afrontar el desafío mayúsculo de la Copa Libertadores. Tras intensas negociaciones y la insistencia de Gallardo, Lucas Pratto llegó a River desde San Paulo a cambio de €11.500.000. "Sería lindo hacer un gol en la final de la Libertadores y salir campeón. Sería el gol más importante, sea contra el rival que sea", declaró tras aterrizar en Núñez en una frase que hoy adquirió carácter premonitorio.

Días después, Franco Armani se sumó al Millonario en un acierto fundamental para la estructura de Gallardo. Tras haberse consagrado campeón de la Copa Libertadores en 2016 con Atlético Nacional, abandonó su trono de ídolo en el equipo colombiano para sumarse a la aventura riverplatense. Armani brilló durante el primer semestre, una actuación que lo llevó a participar del Mundial de Rusia 2018. En el segundo semestre su rendimiento no fue tan alto pero cerró el año siendo clave en los partidos decisivos de la Copa, incluida la primera final frente a Boca, cuando le tapó un mano a mano a Benedetto en el cierre del partido.

Armani, la gran contratación del año.
Armani, la gran contratación del año. Fuente: Archivo

Juan Fernando Quintero fue el tercer integrante de una columna vertebral que River construyó durante el mercado de pases. A préstamo hasta diciembre desde el Porto de Portugal, el talentoso zurdo colombiano desembarcó en Núñez y brilló bajo las órdenes de Gallardo. En contraposición con Edwin Cardona en Boca, Juanfer elevó su nivel gracias a la mano del Muñeco y fue una de las figuras de la Copa del Mundo en Rusia. En el segundo semestre perdió terreno pero, tras un diálogo mano a mano con Gallardo, se reinventó y fue determinante desde el banco de suplentes. Su gol frente a Boca coronó un año fantástico.

28 de febrero: La resurrección vs Flamengo

La campaña de River en la reanudación de la Superliga había sido decepcionante: apenas un triunfo frente a Olimpo, un empate contra Godoy Cruz y tres derrotas ante Huracán, Lanús y Vélez. El debut copero frente a Flamengo en Brasil era un obstáculo de alta complejidad para un Millonario alicaído que, además de magros resultados, estaba muy lejos de su nivel habitual.

El cruce frente al Fla fue un cisma en la temporada de River. Pese al empate por 2-2, el equipo de Gallardo se reencontró con su estirpe copera y rescató un empate in extremis gracias al gol del uruguayo Camilo Mayada. En retrospectiva, esa noche en el estadio de Botafogo terminó siendo crucial en la recuperación futbolística, también anímica, del conjunto argentino.

14 de marzo: La primera final frente a Boca

Hasta el último 14 de marzo, Boca y River habían disputado apenas una final entre sí: fue la definición del Nacional 1976 en la cancha de Racing, frente a más de 70 mil personas. Los Xeneizes se impusieron con el tiro libre de Rubén Suñé. Con el recuerdo de aquel único mano a mano definitorio, la Supercopa Argentina en Mendoza era una oportunidad para River de tomarse revancha, aunque aquel clásico terminaría empequeñecido por la final que protagonizaron en la Copa Libertadores.

En otra paliza táctica de Gallardo sobre Guillermo Barros Schelotto, River se impuso por 2-0 con los goles de Gonzalo Martínez e Ignacio Scocco y con Franco Armani como figura de la resistencia Millonaria frente a los embates de Boca. El round había empatado la historia en las finales entre ambos clubes, sin saber aún que se reencontrarían meses después en el capítulo más importante de su rivalidad.

Scocco marcó en la Bombonera la tarde en que River ganó por 2-0 el clásico de la Superliga.
Scocco marcó en la Bombonera la tarde en que River ganó por 2-0 el clásico de la Superliga. Fuente: Archivo

El triunfo frente a Boca encauzó un semestre que River cerró con siete triunfos en ocho fechas de la Superliga y en el que aseguró su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, instancia en la que el sorteo le deparó un camino plagado de argentinos: eliminó al Racing de Eduardo Coudet en los octavos de final y al Independiente de Ariel Holan en cuartos. En el mano a mano, Gallardo no falló.

29 de agosto: El primer examen

El segundo semestre empezó con un cruce de alta intensidad frente al Racing del Chacho Coudet, hoy el líder indiscutido de la Superliga. Después de una ida sin goles en Avellaneda, el buen nivel que había mostrado la Academia hacía ilusionar a sus hinchas y preocupaba a los Millonarios. Sin embargo, en una de las mejores actuaciones de River en el semestre, el conjunto de Núñez desdibujó completamente a Racing y lo vapuleó con un 3-0 construido a partir de los goles de Lucas Pratto, Exequiel Palacios y Santos Borré.

El golazo de Pratto a Racing abrió el camino del pase a cuartos de final.
El golazo de Pratto a Racing abrió el camino del pase a cuartos de final. Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

En cuartos de final, cruzó de vereda para enfrentarse a Independiente y el desarrollo de la serie fue similar: empate 0-0 en el Libertadores de América en la ida y una buena actuación en la vuelta, polémicas al margen, para imponerse por 3-1 con los tantos de Ignacio Scocco, Juan Fernando Quintero y Santos Borré. River había dejado en el camino a dos de los mejores equipos y técnicos de la Argentina, aunque la prueba más sufrida la afrontaría en las semifinales frente al único brasileño que enfrentó en los cruces.

30 de octubre: La remontada

Gallardo, siguiendo el partido ante Gremio desde un palco.
Gallardo, siguiendo el partido ante Gremio desde un palco. Fuente: AP

River había caído en el partido de ida en el Monumental frente a Gremio por el gol de Michel. Obligado a la remontada en Porto Alegre, el futuro no era muy ilusionante cuando Léo Gomes marcó el primer tanto a los 35 minutos del primer tiempo y estiró la ventaja del gaúcho en el global a dos goles. El campeón de la Libertadores 2017, de semblante prácticamente inexpugnable, acariciaba una nueva final. La remontada aparecía utópica en el horizonte de River e incluso obligó a Gallardo a quebrar la suspensión impuesta: bajó al vestuario en el entretiempo y arengó a sus dirigidos.

Tras la aparición de Gallardo, el Millonario sacó a relucir su carácter y, en una nueva demostración de su resiliencia y de la flamante mística copera que construyó alrededor de la figura del Muñeco, descontó a los 81 minutos con el tanto de Santos Borré y culminó su hazaña con el penal de Gonzalo Martínez a los 94 minutos tras la incertidumbre en torno al árbitro Andrés Cunha y el VAR.

River consumó su clasificación a una inédita final en donde lo esperaría el rival de toda su vida. El Boca-River, sueño y pesadilla de millones, era una realidad.

24 de noviembre: Piedrazos en el Monumental

Tras la suspensión por lluvia del sábado 10, el domingo 11 de noviembre se enfrentaron Boca y River en La Bombonera. El partido de ida de la ansiada final de la Copa Libertadores fue un encuentro maravilloso entre dos equipos que jugaron con una soltura insospechada. El Millonario, como fue costumbre en sus últimos años, se hizo fuerte en La Boca y durante la primera media hora tuvo a Boca en jaque, hasta que la desafortunada lesión de Cristian Pavón acomodó la pizarra de Guillermo Barros Schelotto y el Xeneize emparejó el trámite adverso.

El encuentro tuvo de todo, desde la previa con un Gallardo incomunicado que no podía ni siquiera entablar diálogo con Matías Biscay, designado como técnico para la ocasión. Wanchope Ábila quebró la paridad pero el fondo azul y oro repitió múltiples errores del pasado y, en segundos, Lucas Pratto igualó el marcador. Darío Benedetto volvió a destrabar el marcador pero River no se rindió y en el segundo tiempo Carlos Izquierdoz, tras un centro envenenado del Pity Martínez, marcó en propia meta el 2-2 final.

La revancha debía disputarse el 24 de noviembre en el Monumental pero, camino al estadio de River, el micro de Boca fue apedreado y tanto Pablo Pérez como el juvenil Gonzalo Lamardo sufrieron lesiones. Inmediatamente comenzó una interminable trama de especulaciones, polémicas, postergaciones, suspensiones, declaraciones cruzadas, recursos planteados por Boca a la Conmebol, más recursos al TAS y rumores de eliminación de River hasta que la entidad sudamericana decidió exportar a Madrid la final más importante de la historia de la Copa Libertadores.

Fue un capítulo más de un año en el que River debió afrontar múltiples conflictos fuera del campo de juego: la mala inclusión de Franco Zuculini en el comienzo de la Copa, fallo originado por la desorganización de la Conmebol, y la polémica que generó Gallardo al bajar al vestuario durante el entretiempo del partido frente a Gremio en Porto Alegre, lo que propició el pedido de descalificación del club brasileño.

9 de diciembre: La postergada final de todos los tiempos

Fuente: AP - Crédito: Thanassis Stavrakis

El Santiago Bernabéu recibió al River-Boca que no pudo organizarse en Argentina, un capítulo triste para una final histórica. El Millonario mostró nuevamente su capacidad de revertir situaciones adversas después de un primer tiempo errático en el que padeció el golazo de Darío Benedetto tras un pase maravilloso de Nahitán Nández.

Biscay sacó a Leonardo Ponzio y arriesgó para ir en busca de un empate que llegó por intermedio de Lucas Pratto a los 67 minutos. En el alargue, tras la expulsión de Wilmar Barrios, la superioridad del elenco de Núñez fue manifiesta y Juan Fernando Quintero definió el partido con un remate brillante que Esteban Andrada no pudo frenar. El gol de Gonzalo Martínez coronó la consagración, la cuarta a nivel continental, con una corrida memorable, una de esas jugadas que los hinchas de River repetirán en cada 9 de diciembre.

18 de diciembre: El problema de la resaca

Nueve días después de escribir el capítulo más importante de su historia, River debió enfrentar un partido de alta complejidad porque, más allá del rival, la dificultad de volver a motivarse para afrontar las semifinales del Mundial de Clubes era todo un desafío.

El conjunto emiratí se encontró rápidamente con la ventaja gracias al gol del sueco Marcus Berg, el nueve de Suecia en el Mundial de Rusia 2018. Pero River remontó por intermedio de Rafael Santos Borré, autor de un doblete en cinco minutos, para consolidar al colombiano en el mejor jugador Millonario del semestre. El equipo de Núñez parecía haber encauzado la eliminatoria pero empezó a sufrir en defensa y el brasileño Caio Lucas Fernandes decretó el empate que obligó a la definición por penales.

Desde los doce pasos, Armani se quedó a centímetros de evitar varios de los disparos del Al Ain pero no consiguió frenar ninguno y Enzo Pérez falló el quinto disparo del Millonario. Sin la posibilidad de enfrentar al Real Madrid en la final del Mundial de Clubes, River recibió un revés inesperado que no empaña un año casi perfecto.

22 de diciembre: el último partido del año

Fuente: AP

El 2018 cerró con una goleada para el equipo de Marcelo Gallardo. Por el tercer puesto del Mundial de Clubes, ante Kashima Antlers, el Millonario goleó 4-0. Salió a jugar con suplentes, pero esa decisión no impidió que haya despedida para Gonzalo Martínez, quien dejará su recuerdo en el idilio de los hinchas.

El Pity marcó dos goles, el último una excelente definición cuando el partido estaba ya terminado. Ingresó en el segundo tiempo para jugar sus minutos finales con la 10 de River y dejó sus pinceladas. Abu Dhabi fue el destino final de un año muy intenso que River cerrará en el Monumental, festejando con los suyos.

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