El desquite de Boca en el fútbol femenino: le ganó a River por 3-1 y pelea el título

La celebración de Boca, dueño del superclásico en Casa Amarilla
La celebración de Boca, dueño del superclásico en Casa Amarilla Crédito: Boca Jrs Oficial
Olivia Díaz Ugalde
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2 de mayo de 2019  • 17:49

Fue un partido limpio, a puro ritmo, lleno de fútbol. Lejos de las actuaciones, las barridas a destiempo y de reacciones desencajadas, que hacen a los clásicos que nos tienen acostumbrados. El partido entre Boca y River, se inundó de lujos, tacos, paredes y combinaciones que llevaron al intenso 3-1, correspondiente a la fecha 8 del campeonato de Primera que había sido pospuesto.

Fue un jueves diferente. En un horario más acostumbrado a las citas por televisión con Messi, Cristiano Ronaldo y el show de la Champions League, esta vez fue el fútbol femenino el que tomó protagonismo. Y no desilusionó. Una verdadera fiesta en la que primó el juego, la táctica, la pasión y el aliento.

Hubo también jugadas al límite, claro. Ninguna quería perder. Era un partido clave. River no quería dejar su invicto y ampliar distancias en la punta. Boca podía quedar a un punto del líder, y esperar que UAI de Urquiza no gane (debe un partido frente a la UBA, hoy recuperó frente a Racing). La victoria de Boca selló una tarde perfecta, porque sumó tres puntos y quedó con 28 (igualados con UAI, que ganó), apenas a uno de las millonarias.

A las 15.30 cada una de las protagonistas cumplió con sus cábalas e ingresó al campo de juego. Pero desde temprano ya hinchas y amigos esperaban tranquilos la autorización para ingresar. Sin corridas, ni insultos, ni avalanchas, los seguidores de ambos equipos llenaron de color la tribuna del complejo Pedro Pompilio.

Boca, como gran anfitrión, tiñó de azul y oro el lado derecho. El izquierdo fue para la banda millonaria. Se extendieron banderas, se repartieron bombos y los aplausos marcaron el ritmo de la hinchada. Un coro unísono y coordinado alentó sin parar durante los 90 minutos de juego. Entre hinchas, amigos y familiares, con mates que iban y venían, elaboraron un repertorio que enmarcó el clásico.

River fue un gran invitado. Muy familiar, con muchos amigos y allegados que se sentaron a disfrutar del partido. Aplaudieron sin cesar. Sobretodo después del gol que llegó pasados los siete minutos de juego. Siempre que se aproximó un ataque local, fueron ellos los que sumaron para intimidar al rival.

Tampoco faltaron los gestos de buen compañerismo. Florencia Quiñones le entró fuerte a Justina Morcillo y no dudó en ayudarla y esperar a que de recupere. A un minuto del final Bettiana Sonetti, jugadora de River, recibió un golpe en su estómago y no se pudo recuperar. Fueron las rivales las primeras en acercarse, asistirla y darle aire hasta la llegada del médico.

Los papelitos, las bengalas y trompetas llegaron al comienzo del segundo tiempo. Ahora sí que Boca no quería dejar pasar su oportunidad con el resultado a favor.

Morcillo manejó los hilos de River. Segura en cada pase, firme en cada quite y precisa en las habilitaciones a sus compañeras. Junto a Nicole Haint fueron los puntos altos del conjunto de Núñez.

River es el líder del campeonato con 29 puntos, lo siguen Boca y UAI con 28, este último con un partido menos. A las millonarias les resta jugar con UBA y UAI. A Boca enfrentar a Racing y San Lorenzo. Mientras que a UAI: UBA, San Lorenzo y River.

En Boca la elaboración del juego estuvo en los pies de Lorena Benitez. Fue ella quien sacó a relucir el temple xeneize.

El equipo que dirige Cristian Meloni, las Gladiadoras, jugaron su partido de menor a mayor. Sin tanto dominio de la pelota pero con garra, sacaron a relucir su localía y chapa de campeón. Así fue que construyeron de a pasitos el resultado.

El primer gol llegó de un tiro libre en la puerta de área a los siete minutos. Fue Eliana Stabile quien sorteó la barrera y colocó la pelota sobre el palo derecho de la arquera. El segundo tanto selló una buena combinación xeneize con un cabezazo de Noelia Espindola.

Pero las jugadoras que conduce Daniel Reyes nunca perdieron el norte. Fueron las claras dominadoras del juego, impusieron el ritmo y sus ataques, pero no encontraban el gol. Recién a los 22 minutos del segundo tiempo, fue Mercedes Pereyra, quien achicó la diferencia.

De las 39 ediciones que se jugaron del Torneo de Primera de AFA, 34 títulos se repartieron entre River y Boca: 23 para las xeneizes y 11 para las de Núñez.

La intensidad aumentó durante la segunda mitad. La presión tomó el control, lo que provocó mayor intensidad en cada una de las jugadas, el cual se tornó más friccionado, pero no por eso menos vistoso. Desde el alambrado se siguió sumando público. Nadie se quería perder el final de este encuentro. A menos de cinco minutos para el final hubo penal a favor de Boca y sentenció el resultado. Nuevamente Stabile la mandó a la red del arco que defendió María Florencia Chiribelo.

Sin protocolos y lejos de los flashes, Boca se quedó con el clásico. Estalló la tribuna, hubo saltos, abrazos y felicitaciones por doquier. El conjunto local le quebró el invicto a River. Volvió a ganar un clásico, luego de perder por la fecha 1, 3-1 en Núñez. Impuso sus condiciones, y marcó su camino hacia el sueño del título. Ninguno de los equipos quería perder, había mucho en juego, pero este resultado deja el campeonato abierto a cualquier equipo. Serán dos últimos partidos a todo o nada, para definir al nuevo campeón.

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