El dolor español

La controvertida eliminación los golpeó en el alma. “No podían ser tan descarados”, dijo Camacho
La controvertida eliminación los golpeó en el alma. “No podían ser tan descarados”, dijo Camacho
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23 de junio de 2002  

GWANGJU, Corea del Sur.– La ilusión se quebró en mil pedazos y el semblante de los jugadores españoles no lo podía ocultar. Pocos entendían lo que había sucedido; nadie podía explicar cómo aquellas acciones que terminaron con el balón dentro del arco coreano no habían sido convalidadas. Pero así fue. Al árbitro egipcio Gamal Ghandour se le ocurrió anular el juego –vaya uno a saber por qué– antes de que la pelota ingresara y de esa forma dejó con vida a Corea y malherido a España, que terminó por desangrarse en la definición por penales.

Controlar a Iván Helguera y a Xavi, que quisieron agredir al referí una vez que terminó el partido, no fue una tarea sencilla; pero cuando ingresaron en el vestuario, ese silencio sepulcral que invadía a sus compañeros los contagió y se serenaron. Raúl cargaba con la esperanza astillada; una lesión en los aductores derechos lo obligó a despedirse de la peor manera: lejos del arco, fuera del campo.

Fernando Hierro, con sus 34 años, armó el último bolso como jugador del seleccionado. Lo mismo que Nadal, que con 36, jamás se imaginó llegar a Oriente. Distinta fue la sensación de Iker Casillas, que con sus 21 inviernos, prometió estar en Alemania 2006 para hacer realidad el sueño que durante décadas le resulta esquivo a España.

Sin vueltas y fiel a su estilo, aunque bastante más sereno a lo que uno se lo podía imaginar, Camacho apuntó al blanco más fácil: “Fuimos muy superiores a los coreanos, pero los árbitros no han querido que ganemos. Le ha pasado lo mismo a Portugal, Estados Unidos e Italia, pero pensábamos que en los cuartos de final no podían ser tan descarados”, comentó el entrenador, que se negó ha realizar cualquier comentario relacionado con su futuro.

El arquero Casillas expresó: “Nos vamos tranquilos por haber hecho un buen Mundial, pero si te anulan dos goles contra eso no podés jugar. Ahora sí que entiendo a los italianos”, dijo Casillas.

Helguera fue uno de los jugadores más exaltados, a tal punto que Puyol tuvo que contenerlo para que no agrediera al árbitro. Ya más tranquilo, el volante reconoció que perdió el control, pidió disculpas y se refirió al trabajo de Ghandour: “Esperábamos que el árbitro pitara faltas en favor de los coreanos, pero jamás nos imaginamos algo así. Lo vio todo el mundo y si España no ha ganado fue porque no la dejaron. Tuvimos una oportunidad de oro y nos la han quitado. Antes se fue perjudicada Italia y ahora nosotros y en el medio aparece Corea, el país organizador”.

A los dos minutos del primer tiempo del alargue, Fernando Morientes sufrió una de las injusticias más duras de su carrera. Un gol suyo fue anulado porque el árbitro asistente Michael Ragoonath, de Trinidad y Tobago, sancionó que la pelota se había ido de la cancha, pero nada de ello había pasado.

Frente a tanto desconsuelo, el goleador de Real Madrid comentó: “Todo el mundo vio el partido y puede sacar sus propias conclusiones. Lo que nos pasó a nosotros fue en los cuartos de final de una Copa del Mundo, y no en un partido de barrio; es increíble. España regresa a casa después de haberlo intentado todo, pero entre una cosa y otra no logramos la clasificación para las semifinales”.

Como en otras oportunidades, España llegó a este Mundial con la sensación de que podían consagrarse campeones. Pero los errores de un árbitro le torcieron el rumbo.

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