El drama de Buonanotte, la angustia de River

Alberto Cantore
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28 de diciembre de 2009  

El drama que tiene como protagonista a Diego Buonanotte convulsionó a todos en River, un club que en los últimos años se acostumbró a convivir con la pesadumbre deportiva y que desde hace un tiempo también observa con angustia los infortunios que padecen algunos integrantes del plantel. Pero el doloroso impacto del accidente del estratego no debería impedir que se desvíe la atención acerca de las innumerables derivaciones que fomenta el caso en la institución de Núñez.

Sin dudas, la recuperación de la persona está por encima de la del jugador, porque las secuelas psicológicas que conlleva la muerte de los tres amigos del santafecino serán más profundas que las lesiones físicas que provocó el choque. Sin embargo, la actualidad de River y el humor de sus hinchas se rigen por los resultados futbolísticos, esos que fueron esquivos en las últimas campañas.

Con la llegada de Daniel Passarella al sillón presidencial se renovaron las esperanzas. Y era Buonanotte, con 21 años, el estandarte elegido para ensayar la ansiada recuperación. Así lo imaginó el Káiser después de imponerse en las elecciones del 5 del actual, cuando afirmó que el santafecino lideraría el nuevo ciclo.

El destino y la desdicha trastrocaron el pensamiento de Passarella, complicaron al DT Leonardo Astrada y terminaron con toda perspectiva de una transferencia que genere divisas y así irrumpir en el mercado de pases sin necesidad de recurrir a los grupos inversores. Porque aunque se insinuó que se trataría de una etapa austera en materia de contrataciones, de pronto se ofrecieron nombres rutilantes para reforzar el equipo: Ayala, Cvitanich, D´Alessandro... Una realidad que no se ajusta a la empobrecida tesorería ni al lema que expuso el Káiser en su propuesta: "Pay per view", sentenció el presidente. Igualmente, por el momento a Núñez no se integraron ni aquellas estrellas ni las revelaciones como el colombiano Jackson Martínez.

En ese contexto, y como le sucedió en su primer paso por el club, el intrincado panorama hace pensar que Astrada deberá extremar su ingenio si no hay respuestas con los refuerzos. La ilusión de encontrarse con rostros nuevos el domingo, cuando empiece la pretemporada, suena poco probable.

Después del fracaso vivido en los últimos mercados de pases, con contrataciones de escasa jerarquía, de las desventuras padecidas con el Ogro Fabbiani, de la recaída en su adicción al alcohol sufrida por el Burrito Ortega, del caso de doping de Rodrigo Archubi, el drama de Buonanotte, sobre quien se depositaban todas las esperanzas para encarar 2010 con optimismo, terminó por asestar un golpe demoledor a un club que no para de sufrir.

acantore@lanacion.com.ar

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