"El estadio es para Francia-Hungría, no un River-Boca"

El encargado del operativo de seguridad, el comisario Carmelo Impari, criticó las condiciones del lugar
El encargado del operativo de seguridad, el comisario Carmelo Impari, criticó las condiciones del lugar
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28 de enero de 2002  

MAR DEL PLATA (De nuestros enviados especiales).- Pasan los años y la historia se repite. Los torneos de verano muestran siempre la misma ecuación: Boca y River en Mar del Plata es igual a violencia y suspensión . El comisario Carmelo Impari , titular de la Jefatura Departamental y encargado de los operativos de seguridad, mostró su preocupación por lo ocurrido y por los próximos encuentros que deban jugarse en esta ciudad. "Este estadio es para Francia-Hungría, no un River-Boca" , indicó Impari, al reconocer que la cancha no está en condiciones para recibir partidos de alto riesgo.

Algo similar había dicho un año atrás el comisario Deraldo Luziaga ("En esta cancha se puede jugar un Mundial, pero no está adaptado para recibir al fútbol argentino"). Luziaga fue separado de su cargo por los incidentes que originaron la suspensión de otro River-Boca.

El ex presidente de Vélez Héctor Gaudio, titular de la empresa Incove, administradora del estadio José María Minella, indicó que "la policía fue pasiva porque sabía de un supuesto pacto de no agresión entre las hinchadas". Según las versiones, la policía, a sabiendas de ese trato, permitió el ingreso de las extensas banderas y los bombos.

Al margen, Impari advirtió que nuevos problemas podrían surgir el viernes próximo cuando se enfrenten Independiente y Racing, por la Copa Ciudad de Avellaneda, el último de los partidos programados en el estadio José María Minella. La policía y los organizadores mantendrán esta tarde una reunión para evaluar el nuevo operativo, que contaría con 800 efectivos.

"Sinceramente, si tengo que dar mi opinión, recomendaría que no se juegue -afirmó Impari-. Nos preocupan los antecedentes de enfrentamientos armados entre las hinchadas de Racing y de Independiente. El estadio no está preparado . El ingreso por la calle Canosa es riesgoso por la falta de luz, las boleterías también son un problema y la separación de las tribunas es peligrosa y no se puede resolver."

Aunque admitió que sólo había doce agentes en los límites entre la popular y la platea, hecho que permitió la invasión de los hinchas de Boca y de River, Impari dijo que el dispositivo de seguridad no falló: "Hubo personal suficiente en las tribunas. El operativo no fracasó . Tratamos de evitar los disparos de balas de goma. Se utilizaron gases para neutralizar, pero todo es poco para controlar desbordes de este tipo".

Impari dijo que en el momento de los incidentes había 700 efectivos dentro del estadio. Sin embargo un día antes del partido, Mario Bucci, encargado de operaciones, aseguró que de los 950 agentes que participarían del clásico, sólo 350 iban a controlar al público dentro de la cancha.

El 21 de enero del año último, el Boca-River debió suspenderse después de que la policía intentó quitarle a los hinchas de River una bandera antirreglamentaria. Los enfrentamientos fueron iguales de agresivos y el partido se suspendió. Un año antes, el 29 de enero de 2000, previamente al partido, en una gresca entre integrantes de la barra brava de Boca, murió Miguel Cedrón.

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