El fútbol estalló en Corea

El desempeño del conjunto asiático cambió los gustos de un pueblo ávido sólo de beisbol y provocó un mayor interés de los clubes europeos en jugadores de ese país
El desempeño del conjunto asiático cambió los gustos de un pueblo ávido sólo de beisbol y provocó un mayor interés de los clubes europeos en jugadores de ese país
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27 de junio de 2002  • 11:17

SEUL, Corea del Sur.- “El fútbol tiene que ser el deporte más importante de este país; basta de beisbol”, dijo el entrenador Guus Hiddink pocos días después de haber asumido la dirección técnica del seleccionado coreano. Y si su forma de ser y de trabajar sumaba críticas entre los medios de comunicación, esta frase fue la gota que colmó el vaso para que el holandés fuera hostigado a diestra y siniestra.

Los días pasaron y las críticas se mantuvieron, pero cuando la cuenta regresiva de la inauguración del Mundial se fue achicando, el fútbol le fue quitando espacio al beisbol y entonces se produjo lo increíble. El seleccionado coreano ganó su primer partido en un Mundial, después se clasificó para los octavos de final, luego llegaron los cuartos de final y finalmente la semifinal. La pelota estalló como una bomba de pasión y nadie quedó exento de ella. Las calles se llenaron de hinchas y el fútbol, finalmente, dejó en segundo plano al beisbol.

Durante 30 días, la vida giró alrededor de una pelota Nº 5 y los dirigentes no quieren que la fiebre futbolística pierda temperatura. Apuntan a que el fútbol crezca y que la K-League (la liga coreana) tome una mayor trascendencia. Para hacer realidad esta idea hay un proyecto para que, en 2005, se desarrollen pequeñas ligas profesionales en algunas de las ciudades que fueron sede durante la Copa del Mundo, para aprovechar los fabulosos estadios y promover el deporte a escala nacional.

Con apenas 480 futbolistas profesionales en un población de 47.000.000 de coreanos, varios de los diez clubes que participan de la K-League (hay primera y segunda división) pertenecen a empresas, como LG Cheethas, Ulsan Hyundai, Chonbuk Hyundai, Suwon Samsung Bluwings, las cuales, después del fenómeno que provocó la participación del seleccionado en la Copa, prometieron aumentar el presupuesto de sus equipos y evitar que los jugadores sigan emigrando a la liga japonesa.

La concreción de mayores encuentros internacionales será otro punto sobre el que trabajarán los dirigentes coreanos, que tomarán los Juegos Asiáticos de Busán, en septiembre próximo, como la plataforma de partida de este proyecto.

Así como la Federación Coreana de Fútbol sacará réditos de la actuación del seleccionado, los jugadores que lo integraron no quedarán al margen, pues muchos ya tuvieron contactos con allegados de clubes europeos para continuar sus carreras en el Viejo Continente. Ahn, por ejemplo, que está a préstamo en Perugia y que convirtió un gol de oro para eliminar a Italia, fue tentado por el club italiano para regresar a sus filas en lugar de quedarse en Busan I.Cons, pero el goleador adelantó que no retornará al equipo. En realidad, Ahn está estudiando las ofertas que recibió de dos clubes ingleses (Chelsea y West Ham) y uno alemán (Hamburgo). Por el héroe coreano Busan pidió US$ 5.000.000, dos millones más de la cotización que tenía antes de su actuación en el Mundial.

Y sus compañeros también tendrían destino europeo: Bayer Leverkusen anunció en su página de Internet que está interesado en contratar al delantero Doo Ri Cha; Ji-Sung Park, que marcó el gol del triunfo ante Portugal, podría pasar a Chelsea, y cuentan que un observador de Barcelona prestó atención a los movimientos del volante Chong Gug Song.

No caben dudas. En el fútbol coreano habrá un antes y un después del Mundial y, como corresponde, todos quieren sacarle réditos a este nuevo fenómeno, que, como pidió Hiddink, ya no discute su interés con el beisbol.

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