El fútbol sigue siendo prioridad

Eduardo Ahmar Dakno
(0)
23 de diciembre de 2001  

Las imágenes fueron patéticas. Parecía como si nada hubiese pasado en el país en los últimos días, como si nadie hubiera entendido los mensajes. En el mismo lugar donde poco más de 24 horas antes Fernando de la Rúa se despedía de la presidencia de la Nación, el fútbol era el centro del debate. Como si no existieran muchos otros e importantísimos problemas por resolver, hasta la Casa Rosada llegaron las pequeñas miserias y las luchas sectoriales del fútbol, esas que lo hacen imprevisible, caótico, pero, pese a todo, un medio inigualable para eclipsar, cada vez menos, claro, la realidad.

De allí la urgencia del Gobierno, aunque sea provisional, por destrabar la definición de los campeonatos. De allí que haya quedado desvirtuado asegurar que "el fútbol es secundario si el país está en llamas", como dijo el DT de Racing, Reinaldo Merlo. No es cierto.

En Balcarce 50 desembarcó el gremio de los jugadores, que se arrogó la defensa "del orden constitucional, la paz social y la tranquilidad de los compatriotas". Mientras, ni siquiera convocó a una asamblea de sus afiliados para oponerse a la decisión de la AFA de jugar la última fecha del Apertura y de la B Nacional esta semana.

Allí fueron los dirigentes, con Julio Grondona a la cabeza, con su autoridad devaluada, con su eterna parsimonia y el poder desafiado, con anuncios de vida efímera, con decisiones desacatadas, con programas que cambian cada 24 horas nada más que para defender su negocio.

Se escucharon voces en favor y en contra de jugar la fecha después de Navidad, todas desde la conveniencia personal. Los mismos futbolistas lo admitieron off the record, incluso hasta cuestionar al gremio y reclamar su pasividad en otras cuestiones.Muchos se escudaron en la demagogia y en la hipocresía, en el discurso político, de un lado y del otro, para respaldar su posición. Que no se respetan las vacaciones de los jugadores, que se desvirtúa la definición del Apertura, que lo que pasó fue muy grave, que la gente que compró sus entradas..., que no hay fechas, que faltan garantías, que hay otros compromisos, que quién se hace responsable si...

De todo menos grandeza. Lo que se reclamó por enésima vez fue altura, un gesto, uno solo, que postergue intereses, que deponga beneficios personales, que no derive en la utilización política un hecho estrictamente deportivo.

Allí donde en 48 horas se anunció, se derogó y se volvió a implantar en forma parcial el estado de sitio quedó confirmado que Vélez-Racing, River-Central y los tres partidos de la B Nacional que pueden definir un ascenso a primera se jugarán el jueves próximo. Las autoridades nacionales garantizan la seguridad de esos espectáculos. Mientras, el pánico se apodera de muchos argentinos que vieron saqueada su dignidad y no saben qué será de sus vidas mañana.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.