El gen Gallardo: de la experiencia como jugador a la "máxima competencia", los motivos para ganar y reinventarse

Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Christian Leblebidjian
(0)
21 de diciembre de 2018  • 23:59

Cuando le preguntaron a Marcelo Gallardo en Abu Dhabi, en la previa del partido ante Kashima Antlers por el tercer puesto del Mundial de Clubes, qué versión suya se vería en 2019, el DT sonrió y en su respuesta no anduvo con vueltas: "Van a ver al mismo insoportable de siempre". Y en esa frase se puede vislumbrar qué futuro proyecta el entrenador pero (al mismo tiempo) entender cómo logró transformarse en el entrenador más reconocido de la historia millonaria. Agregó el Muñeco que iba a tener más canas y ojeras, pero que la voluntad iba a ser la misma: seguir gestionando un gran grupo desde lo futbolístico y lo humano para mantener el protagonismo. "No es fácil competir y sostenerse, y ese será el desafío". Y eso es lo que mejor define el gen Gallardo (GG), el hombre que cambió la mentalidad en River. Pero, ¿cómo nació ese gen Gallardo? ¿Cuál fue el principal desafío que impulsó el Muñeco no bien asumió como DT de River a mediados de 2014?

Está claro que Gallardo ya había empezado a definir su perfil como entrenador en Nacional de Uruguay, pero River no solo le significaba como reto regresar al club donde se formó, sino que encima heredaba un plantel que acababa de salir campeón con Ramón Díaz. ¿Y entonces? Más allá de eso y que sabía que el Monumental le iba a exigir ganar, desde ese momento ya Gallardo tenía en mente empezar a saldar "pagarés", en aportar su granito de arena para que River empiece a traspasar varias fronteras. El gen Gallardo nace de lo que el propio enganche había vivido en su época de jugador: no entendía, mientras transpiraba la camiseta, cómo varios equipos de los que él integró tenían nombres rutilantes y desplegaban un juego vistoso, ganaban con amplio margen en algunos casos el campeonato local y en forma sostenida, pero tropezaban en el ámbito internacional. "No lo sé... Por las experiencias personales que he tenido y basándome en el paso del tiempo, hay circunstancias que uno recuerda que podrían haber sido mejores. Esa década del 90 en la que a nosotros nos tocó ser un equipo muy representativo a nivel local, nos quedamos cortos con los logros, podríamos haber ganado algo más. Había cualidades y capacidades, pero…", reflexionaba el Muñeco en una charla con LA NACION en septiembre de 2016. Entonces, ahí se explica porqué Gallardo intentó generar en su ciclo un estilo de juego futbolístico propio pero que –al mismo tiempo– muestre desde lo mental un carácter fuerte que le permita a River alcanzar objetivos que en la época del Muñeco jugador le eran esquivos.

El Gallardo-DT sentía que debía saldar deudas del Gallardo-jugador. A partir de esas vivencias, a partir de empezar a buscar respuestas en qué le faltó a esos planteles que él integró para dar el salto de calidad, para generar un plus, empezó a edificar su ciclo. Y para eso entendió que los sistemas de juego, los nombres y las características para armar los equipos podía modificarse, pero no el carácter o la intensidad para jugar, para buscar el protagonismo y los objetivos a mediano y largo plazo.

Y para entender el pasado vale una frase que dejó ayer Gallardo con respecto a los pases y las bajas que podría sufrir River en 2019: "Más allá de lo de Pity Martínez, yo tengo que tener la certeza. Estoy convencido que, de que los jugadores que están en el plantel, el que se quiera ir me lo tiene que venir a decir. Nadie me lo manifestó y tampoco creo que suceda. No sé si va a pasar con más de uno o dos jugadores. Pero el 6 de enero, cuando arranquemos la pretemporada, todos los jugadores tienen que estar metidos y mentalizados en lo que viene. Lo que está claro es que a partir de ese día, el que esté con resaca de lo conseguido no empezará jugando. Así fue siempre y ellos lo entienden".

Cada jugador de River sabe que Gallardo les pone la vara alta, que él es el primero en autoexigirse (estuvo seis días sin dormir en el último viaje, desde que puso un pie en Madrid, caminando por la habitación), pero que la recompensa puede ir de la mano si todos tiran para adelante desde lo grupal. El Muñeco también es alguien que trata de tener un equilibrio entre la forma de tirar la cuerda de la exigencia y los permisos. No le gusta perder a nada y menos cuando analiza que las caídas fueron más por errores propios que por méritos del adversario, pero trata de controlarse. Después de la derrota con Al Ain por penales (tras igualar 2-2) en el Mundial de Clubes, una derrota que sorprendió por el envión con el que venía River tras ganarle la final a Boca y con un nivel futbolístico en alza, el DT reconoció ayer que tardó 30 minutos en ingresar al vestuario. Tenía mucha bronca, pero antes de decirles algo fuera de lugar a los jugadores, se frenó. Volvió sobre sus pasos, tomó algo de aire y el mensaje ya fue diferente: "Me tomé media hora para entrar al vestuario. Estaba con mucha bronca, pero entendí y les agradecí a los jugadores. Con todo lo que pasó en las últimas semanas nunca perdieron la entereza para entrenarse, para seguir focalizados en el objetivo. Nunca una queja o una mala cara. No les podía pedir más nada. Habían hecho un esfuerzo enorme. A veces no alcanza. No podía decirles otra cosa que gracias, que estaba orgulloso de lo que habían hecho durante todo el camino".

El Muñeco dice que no hubo ni habrá otro título como el conseguido ante Boca en la historia de River. "Es el mejor título de mi carrera. El mejor logro. Va a ser eterno", opina. Pero ni eso le impide ir por más. Por eso en 2019 se verá el mismo Gallardo que en 2015 quiso reinventarse tras ganar la Copa Sudamericana en 2014, el mismo que en 2016 buscó revalidar medallas tras conquistar la Libertadores en 2015, el mismo que en 2018 proyectó volver a la cima luego de quedarse con la Copa Argentina 2017 y masticando la bronca por la eliminación con Lanús en la semifinal de la Libertadores. "Siempre queda algo", repitió ayer. Y agregó: "El tema es sostenernos. ¿Ahora qué viene? Miro eso, prepararse para volver a empezar, no relajarnos, volver a repetir y sostenernos". Afirmarse en los nueve títulos conseguidos, en el logro de haberle dado a River un plus como DT, ese plus que sus equipos de jugador no lograban. El gen Gallardo.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.