El héroe: "No le puedo pedir nada más a la vida"

Sebastián Saja, el nuevo ídolo de San Lorenzo, tras la conquista de la Mercosur, celebró en Brandsen; "todavía no caí", dijo
Sebastián Saja, el nuevo ídolo de San Lorenzo, tras la conquista de la Mercosur, celebró en Brandsen; "todavía no caí", dijo
Ariel Ruya
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26 de enero de 2002  

En Brandsen, los guantes vuelan de los comercios . Los guantes de boxeo, esos que sudaron en las manos de Látigo Coggi en épocas no tan pasadas. Y los guantes de arquero, esos que brillan en cada atajada de Sebastián Saja , el nuevo ídolo de la ciudad. "Estoy un poco cansado ya, me llamó todo el mundo, me encontré con casi todos mis amigos. Estoy agotado, fundido diría, pero feliz", comenta un día después el héroe de San Lorenzo, el campeón de la Mercosur 2001, luego del 4 a 3 en los tiros desde los doce pasos, tras igualar 1 a 1 con Flamengo.

El verdadero hombre orquesta que no sólo atajó dos penales en la definición por penales, sino que convirtió otro, expulsó del campo de juego a los intrusos hinchas que interrumpieron la electrizante definición y hasta retiró de la cancha a Rocha, que, lesionado, seguía tendido en el campo. "Hice lo que pude para que San Lorenzo saliera campeón. Atajar es lo mío, pero por lo de la invasión de la gente, por ejemplo, tenía miedo de que el árbitro suspendiera el partido y que la definición la hiciéramos a puertas cerradas...", dice el protagonista, en su casa, calle de tierra, casas bajas y soledad.

"Todavía no caí. No esperaba tanta felicidad, tanta emoción de la gente, que tuvo una alegría a pesar del mal momento que estamos atravesando todos. Es un orgullo haber aportado algo, aunque sea con un par de penales, para que los hinchas de San Lorenzo sientan algo de felicidad", cuenta el pibe, de 22 años, que apenas superó la barrera de los 50 partidos en la primera división. Que prefiere estar en familia, lejos del ruido del fútbol, con Diana y Daniel, los padres, su novia Noelia, y tanto afecto repartido.

-¿Pensaste que el título se les escapaba?

-Sabíamos que era un rival difícil; a pesar de que Flamengo no vino con lo mejor porque algunos jugadores ya habían sido transferidos, siempre los equipos brasileños preocupan. Todo comenzó para que sea una fiesta pero, la verdad, las ideas se escaparon. Y hubo que poner mucho h...

-¿Cuál fue la mejor virtud?

-Tuvimos mucho coraje y unión grupal: ésas fueron las claves. Nosotros nos olvidamos de los problemas económicos cuando entramos en la cancha. Lo hicimos siempre.

Suena el timbre; no afloja el celular. El vértigo de las preguntas y respuestas no da respiro y los reclamos externos no se detienen. "Ni que fuera Maradona...", dice, con un poco de timidez.

"Siempre estuve confiado, en cada penal, también en los 90 minutos. Pero parece que los hinchas de San Lorenzo siempre tenemos que sufrir, así lo dice la historia. Atajar penales es una de mis características, pero no me gustaría que me catalogaran por eso. Yo ya te lo dije hace unos meses: a mí me encanta el estilo de Chilavert, lo admiro, pero no es mi ídolo, porque no tengo ídolos. Trato de sacar lo mejor de todos. Tengo mucho para dar todavía", explica, mientras saborea un mate el personaje que evitó dos penales, ante Juan y Roma. Y hasta se dio el lujo de gritar uno.

"Pensé en los más de 93 años sin títulos internacionales de San Lorenzo, sentí en el momento de patear los penales una responsabilidad única. Y también me pasó algo muy curioso. Cuando me tocó patear el penal a mí, el árbitro me dijo que llamara a un compañero para que viniera a ejecutarlo. Y yo le dije: no, soy yo. Y entonces me respondió: bueno, entonces haga el gol y después ataje el siguiente. Y le respondí, ¿no?", cuenta la jugosa anécdota que involucró al colombiano Oscar Ruiz.

Pregunta en dónde está Santiago, el sobrino de casi dos meses. "Traémelo, mamá, que quiero sacarme una foto con el bebe", suplica, entre las risas familiares.

-Irusta dice que la personalidad es lo mejor de vos...

-Si el Mono lo dice... Me gusta hablar, p..., discutir, voy al frente, porque ésa es mi personalidad, me gusta ser así. Es verdad que muchas veces se me fue la mano, como aquella vez en la cancha de Racing, cuando perdimos por goleada, pero son cosas que voy a aprender con la experiencia.

No se olvida cuando se tomaba tres ómnibus para recorrer los casi 70 kilómetros entre Brandsen, su ciudad, y el Bajo Flores. De Oscar Ruggeri, que le permitió lucirse en primera, del apoyo de Manuel Pellegrini. De todos. Y se emociona. "Gané lo que más quería: un título internacional. La verdad, no le puedo pedir nada más a la vida" . Un pibe de barrio, el ídolo de la ciudad, el héroe azulgrana.

Por: Ariel Ruya
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