El juego de las diferencias: Alemania y la Argentina, dos modelos opuestos

Fuente: LA NACION
Las victorias germanas sobre el seleccionado en los últimos tres mundiales exponen una serie de diferencias: un proyecto a largo plazo contra otro inestable, una liga saneada contra otra en bancarrota
Francisco Schiavo
(0)
22 de julio de 2014  • 00:07

TRES MUNDIALES, LA MISMA MURALLA

El seleccionado argentino aún piensa en la final del Mundial. Repasa una y otra vez las imágenes del partido contra Alemania, que se impuso por 1-0 en el tiempo adicionado. Qué hizo bien, en qué se equivocó, qué cambiaría si pudiera volver el tiempo atrás. Todo da vueltas en la mente. Aunque tal vez la cuestión no sea retrotraerse sólo noventa minutos, sino más, mucho más?

El seleccionado alemán no conseguía un título en mayores desde 1996, cuando ganó la Eurocopa de Inglaterra, en la que venció en la final a República Checa por 2-1. Jürgen Klinsmann, uno de los que comenzaron el actual proyecto, alzó el trofeo sin saber todo lo que vendría. Él fue uno de los pioneros de un proceso que empezó hace diez años y que se coronó con la conquista en el Maracaná.

No parece una casualidad que argentinos y alemanes se hayan enfrentado en los últimos tres mundiales con un mismo resultado: siempre pasaron los europeos. Eso, sin contar la final de Italia 90, en la que los germanos se impusieron 1-0 con un controvertido penal. Ni la de México 86, con el recordado gol de Jorge Burruchaga para el emotivo 3-2 en el estadio Azteca.

Las circunstancias quedaron en anécdotas. En 2006, en Berlín, por los cuartos de final, Alemania venció en los penales, tras el 1-1 en el tiempo adicionado, con el recordado machete de Lehmann. En 2010, en Ciudad del Cabo, sucedió la goleada histórica (4-0) que le impidió al conjunto albiceleste llegar a las semifinales del Mundial de Sudáfrica. Y, más cercano en la memoria, en Río de Janeiro, la decepción poseyó al equipo dirigido por Alejandro Sabella, que tuvo todo para ganar y, pese al orgullo y el sacrificio, se quedó sin nada.

Con los datos a la vista es cuando aparece el archivo para explicar el presente. Algunas serán conjeturas; otras, certezas. Pero mucho de lo que pasó marcó una tendencia en los caminos de dos potencias que se acostumbraron a verse las caras.

LAS FECHAS LÍMITE

Alemania empezó a armarse tras la eliminación en la primera rueda de la Eurocopa de Portugal 2004. La tristeza y el pobre resultado terminaron con la salida de Rudi Völler de la dirección técnica. ¿Quién llegó? Klinsmann, y con él un ayudante de campo con ambiciones propias: sí, Joachim Löw, el actual entrenador campeón del mundo. Klinsmann dejó el cargo en 2006, cuando asumió Löw. En realidad, fue un proceso que jamás se cortó y que caminó sobre una línea de continuidad. Al despliegue, al trabajo físico y a la disciplina táctica se les agregaron la técnica y el objetivo constante del arco contrario. De los panzers al seleccionado multirracial.

La Argentina, como contracara, no tuvo una línea de conducta. En 2006, Pekerman, que había reemplazado a Marcelo Bielsa, se alejó del seleccionado. José se fue agotado de las presiones, las deportivas y las que exceden el terreno de juego. Lo sucedió Alfio Basile, que, al poco tiempo, en 2008, no encontró respuestas en el plantel y dejó el cargo para que llegara Diego Maradona. La controversia fue grande porque, por lo bajo, se sugirió un complot de algunos futbolistas y el ex N° 10 para que se alejara Coco. Nunca fueron comprobadas. Maradona no siguió después de la Copa del Mundo de Sudáfrica y, en el mismo 2010, fue designado Sergio Batista, que así abandonó su puesto en el Sub 20. El fracaso en la Copa América de 2011 le valió el despido a Checho. La contratación de Sabella trajo algo de calma, pese al camino tumultuoso en el comienzo de las eliminatorias para Brasil 2014.

LOS JUVENILES

Alemania ganó la Copa Europa Sub 21 de 2009, en Suecia, en la que se impuso en la final a Inglaterra por 4-0, con una camada que trascendió la categoría. Manuel Neuer, Mesut Özil, Sami Khedira, Jerome Boateng, Dennis Aogo y Marko Marin, en distintos períodos, llegaron al seleccionado mayor. El entrenador de ese equipo fue Dieter Eilts. No sólo se trata de nombres propios, sino de una idiosincrasia que se prolonga en el conjunto mayor. A Khedira, por ejemplo, le tocó reemplazar ni más ni menos que a Michael Ballack, lesionado antes del Mundial de Sudáfrica.

El declive argentino en las categorías formativas empezó después del Mundial Sub 20 de Canadá 2007. Aquel equipo, dirigido por Hugo Tocalli, que continuó con la estela de Pekerman, estaba integrado por Sergio Romero, Gabriel Mercado, Sergio Agüero, Ever Banega, Maximiliano Moralez y Mauro Zárate, entre otros. No participó Lionel Messi, que había ganado el título en Holanda 2005. A partir de entonces llegaron las decepciones. En 2009, dirigido por el Checho Batista, el equipo no se clasificó para la Copa del Mundo de la categoría, en Egipto. En 2011, tras haberse quedado fuera de los Juegos Olímpicos, el equipo de Walter Perazzo fue eliminado por Portugal en los cuartos de final. Y en 2013, en Mendoza, con Marcelo Trobbiani como DT, la Argentina tampoco se clasificó para el Mundial de Turquía.

Es más, en los últimos tiempos no tuvieron demasiadas oportunidades en el seleccionado mayor aquellos que pasaron por el Sub 20, ya fuera en amistosos o campeonatos oficiales. Algunos casos fueron los de Eduardo Salvio, Javier Pastore, Rogelio Funes Mori, Mauro Icardi y Franco Di Santo, que integró la primera lista mundialista de 30 futbolistas para Brasil 2014.

LA CABEZA

También aparecen diferencias sustanciales en las conducciones del fútbol. El presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Wolfgang Niersbach, un ex periodista deportivo, fue reelegido en octubre de 2013 y estará al frente de la entidad hasta 2016. Reemplazó a Theo Zwanziger, que había abandonado el puesto prematuramente en 2012 y que a su vez había sucedido a Gerhard Mayer-Vorfelder, en 2006. Como se ve, los cargos no fueron ocupados por demasiado tiempo. Eso trajo frescura e ideas nuevas.

La situación en la AFA es casi la misma desde 1979, cuando Julio Grondona asumió la presidencia. El dirigente, bajo cuyo mandato se consiguió el Mundial 1986, se mantuvo pese a la controversia, las disputas y, en los últimos tiempos, la debacle económica de la mayoría de los clubes. También bajo su conducción se lograron las copas del mundo Sub 20 de 1995, 1997, 2001 (todas con Pekerman como DT), 2005 (con Francisco Ferraro) y 2007 (Tocalli).

UNA LIGA MILLONARIA Y OTRA POBRE

Las diferencias presupuestarias entre Alemania y la Argentina son abismales. La Bundesliga atrae el talento y tiene el dinero necesario para asegurárselo. La nave insignia es Bayern Munich, actualmente dirigido por Pep Guardiola, campeón del Mundial de Clubes 2013, en el que venció en la final a Raja Casablanca, de Marruecos, por 2-0. Bayern, precisamente, nutrió al seleccionado en Brasil, con Neuer, Boateng, Philipp Lahm, Mario Götze, Toni Kroos, Thomas Müller y Bastian Schweinsteiger.

La fuga de talentos en las canchas argentinas fue constante en los últimos tiempos. En algún momento fue hacia Italia, España, Francia, Inglaterra o la misma Alemania. Hoy, por la crisis económica en Europa, se abrieron mercados como el brasileño o el mexicano.

No hay muchos jugadores que se afinquen en un club y, en general, la base del seleccionado está compuesta por futbolistas del exterior. La última gran conquista a nivel clubes fue, precisamente, la del Estudiantes de Sabella, en la Copa Libertadores 2009. Ese equipo perdió la final del Mundial de Clubes con Barcelona, en el alargue, por 2-1, con un gol de pecho de Messi. Independiente (2010) y Lanús (2013) se llevaron la Copa Sudamericana, el segundo torneo continental en cuanto al rango.

El millonario aporte del Fútbol para Todos, lejos de provocar el cambio, profundizó la crisis. Los clubes siguieron gastando lo que no tenían. Nuevamente fallaron los controles. Los pasivos crecieron un 150 por ciento desde 2009 hasta principios de este año. En el momento en que el Gobierno se apropió de los derechos de televisación, en agosto de 2009, los números en rojo de los clubes eran de 977,4 millones. Al cierre del último ejercicio contable, se habían incrementado hasta llegar a los 2444,9 millones.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.