El noruego que apuesta al dólar superclásico, pierde

Andrés Eliceche
Andrés Eliceche LA NACION
Hinchas en las inmediaciones del Santiago Bernabéu un día antes del superclásico que definió la Copa Libertadores de 2018.
Hinchas en las inmediaciones del Santiago Bernabéu un día antes del superclásico que definió la Copa Libertadores de 2018. Crédito: Gabriel Bouys / AF
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30 de agosto de 2019  • 23:59

Hay una cosa más difícil que adivinar las formaciones de los equipos para el domingo: saber cuántos pesos argentinos costará un dólar el día en que River y Boca definan cuál de los dos pasa a la final de la Copa Libertadores. Es que los que vienen serán días febriles: los 51 que correrán entre el partido del domingo en el Monumental y el del 22 de octubre en la Bombonera significarán un espacio de convivencia con los devaneos incesantes de la economía argentina, un objeto más zigzagueante que el mejor Messi. Ese que nunca jugó el Superclásico, pobre de él.

Los admiradores de la cotidianeidad escandinava encuentran un asterisco en medio de los elogios que suele despertar la observación de todo lo que anda bien: "La vida es monótona", dicen. Si tomáramos como real esa característica, ya podríamos ofrecerle a un finlandés una estadía en la Argentina durante estos dos meses que vienen. Se darían un baño de vitalidad, ejercitarían la adrenalina, conocerían el factor sorpresa: nadie puede adivinar aquí lo que pasará el día siguiente.

¿Con qué humor se irá a dormir el país el domingo, después de que el Monumental vibre con las PASO del River-Boca, el primer encuentro entre los colosos del fútbol nacional después del que protagonizaron en Madrid el 9 de diciembre pasado? (Vaya usted, querido lector, a explicarle al amigo extranjero que la final de la Copa Libertadores se disputó en la capital española) ¿Qué dirán los mercados financieros el lunes? ¿Se caerán las acciones de Turkish Airlines si pierde River? ¿Se vendrán abajo las de Qatar Airways si sucumbe Boca? El empate, ¿impulsará el índice Merval?

Pero lo mejor, lo mejor, ocurrirá en octubre. Allí sí que se mezclarán todas las pasiones de la patria. Para tomar nota de la seguidilla de episodios relevantes se necesita una agenda generosa en blanco. El martes 1 de octubre, cualquier noruego que ande por acá podrá sentir el sabor de una noche de Copa en la semifinal de ida, en el Monumental. Después, la vigilia de la revancha se amenizará con dos duelos de fondo. Por primera vez en la historia, el país tendrá debates presidenciales promulgados por ley: el domingo 13 en la Universidad del Litoral, en Santa Fe, y el domingo 20 en la Facultad de Derecho, en la ciudad de Buenos Aires, los candidatos se tirarán flores. Dos días después, entonces sí, vendrá el capítulo decisivo: el martes 22 la Boca será el hábitat de la semifinal decisiva.

Si después de tanta agitación queda un sueco en pie con ganas de seguir desaburriéndose en estas tierras, le alcanzará con esperar al domingo siguiente, cuando las urnas vuelvan a expedirse. Y ojo con el bonus track: si todavía no hubiera presidente elegido, noviembre tendrá un final extraordinario: el 17 se llevará a cabo el debate presidencial decisivo entre los contendientes definitivos y el 24 se celebrará el balotaje. Eso ocurriría apenas un día después de que River o Boca (hagan sus apuestas) jueguen la final de la Copa Libertadores. Pero que el escandinavo rutinario respire hondo y se quede tranquilo: ese partido se jugará en Chile. Y en Santiago, se estima, el dólar para esa época saldrá lo mismo que al cierre de este viernes: 720 pesos chilenos.

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