Futuro: un proyecto de divisiones inferiores que será clave para consolidar el fútbol femenino

Crédito: @AFA
Ayelén Pujol
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14 de junio de 2019  • 08:20

Del majestuoso e imponente Hotel de Ville cuelgan dos estandartes de la Copa del Mundo femenina Francia 2019. En esta casa municipal parisina se proclamó la Comuna de París, un proyecto socialista autogestivo que se plantó contra el Gobierno de Versalles. En sus 60 días de gobierno, por ejemplo, decretaron la autogestión de las fábricas abandonadas por sus dueños, la creación de guarderías para los hijos de las obreras y la condonación de los alquileres impagos.

¿Quién iba a decir que 148 años después el equipo argentino iba a encontrar puntos en común con algunas de las resoluciones que se firmaron aquí? La selección "promulgó" en la capital francesa la abolición de los prejuicios para las mujeres que aman la pelota. El primer punto histórico conseguido contra Japón marcó una grieta. Este equipo ahora puso en agenda otro sinfín de deseos para un fútbol nuevo, porque camina en presente pensando en futuro. El mañana que será mejor, para ellas, es con una medida urgente: el armado de divisiones inferiores en cada club, en cada rincón del país donde haya pibas pateando.

Aldana Cometti, la central que se rompió medio diente en el debut, intentó desarrollar su pasión cuando tenía 9 años, pero Excursionistas, el club al que fue, sólo tenía un equipo de adultas. Para ella, jugar con compañeras que tenían entre 25 y 30 años fue el fin: para esa nena no había lugar.

Mariela Coronel se formó en potreros de Santiago del Estero, compitiendo por plata, sin un entrenamiento específico: en su barrio ganar era divertirse y además llevarse algo que podía ayudar a la economía familiar. La lateral Virginia Gómez cuenta que su escuelita fue la de jugar en el barrio Belgrano, en Rosario, donde nació, con su mamá, su papá, su hermano y sus amigos. "Imaginate si hubiera nenas chiquitas que tuvieran escuelitas de fútbol y después formación en clubes. Tendríamos una selección que sería una potencia mundial, como Japón. Eso es lo que pedimos", dice y pone el foco en el debate.

En este mundo globalizado, la autogestión -aquel modo de ver el mundo que proponía la Comuna de París- llevó a este equipo a la historia. Son ellas quienes defendieron su lugar en la cancha y se paran aquí, en el estadio Parque de los Príncipes o en el Ocean de Le Havre, para transformar la historia. ¿Qué hubiera pasado si en este equipo ninguna hubiera dejado de jugar al fútbol? La arquera Vanina Correa abandonó el deporte durante cinco años. La volante Ruth Bravo lo dejó durante dos temporadas. Se había lesionado y empezó a trabajar en una panadería. Engordó. Lo mismo le pasó a Gómez: se rompió los ligamentos y los meniscos y paró un año.

"Hay varios puntos para trabajar en el fútbol femenino en Argentina. Y uno de los más importantes es fomentar las bases, las edades tempranas que hoy no se desarrollan. Ahí está el futuro", dice el entrenador Carlos Borrello. El DT contó que encuentra mucho déficit cuando las jugadoras tienen 14, 15 o 16 años. Y agrega: "Hay que apuntar ahí para que exista el recambio necesario".

Hasta hoy, los proyectos de futbolistas cortaron su carrera en el inicio a la pubertad. La volante Miriam Mayorga se desarrolló como jugadora cuando ya era grande: "Debuté en la primera de AFA a los 22 años. Imaginate todo lo que me perdí de trabajar -dice-. El día que me retire mi plan es hacer una escuelita porque creo en la formación. Es más que importante". Banini también piensa en el desarrollo como el futuro, un porvenir que mejorará las condiciones: "Es así. Por eso les digo a las chicas en Argentina que sigan soñando, que sigan jugando a este deporte hermoso. Se puede llegar a donde ellas quieran. Pero más que a ellas quiero hablarles a los padres, familiares y amigos. Tienen que apoyarlas. Ojalá que con este equipo podamos hacerle un camino mucho más fácil".

Mónica Santino, ex jugadora y una de las entrenadoras de La Nuestra Fútbol Feminista, una organización en la Villa 31 donde 120 niñas y adolescentes asisten a los entrenamientos dos veces por semana, vio el primer partido de la Argentina, aquí. Jugadora de All Boys a mediados de los '90, recordó que en su época, cuando una mujer futbolista ingresaba en la pubertad, se veía obligada a dejar el fútbol en los potreros: "Los cambios corporales aumentaban la mirada reprobatoria de los otros sobre una chica que jugaba. Ese momento se transitaba con angustia. Había que escaparse para jugar porque tu propia familia te decía que eso no era para vos. Ahora el derecho está más habilitado, pero todavía falta una estructura deportiva sólida que pueda recibir a las chicas de esas edades".

Santino cuenta que en el barrio donde trabaja puede observar el progreso de niñas que juegan con libertad desde pequeñas: "Si cuando nacés los regalos tienen que ver con las tareas domésticas, como la cocinita, estamos perdidas. En la Villa 31, las pibas de 16 o 17 años que comenzaron a entrenarse desde chicas hoy tienen una calidad muy distinta a la de las que empiezan tarde. La revolución pasa por ahí, por generar cada vez más puertas para que existan jugadoras en la edad temprana. Es lo que falta para estar a la altura de las potencias".

Hoy, el encargado del trabajo en la formación del equipo nacional es Diego Guacci, el DT de las selecciones Sub 17 y Sub 15. Desde la Argentina, donde miró el partido junto a las jugadoras de la Sub 17, resumió: "Este grupo está haciendo historia en Francia". Y agregó: "Con la cantidad y calidad de jugadoras que tenemos tendríamos que soñar con un lugar de privilegio en un Mundial haciendo un trabajo sistemático y ordenado, empezando desde ahora como lo estamos haciendo con la Sub 15. Creo que necesitamos entre 6 y 8 años para que la nueva generación pueda crecer y tener herramientas para estar en el top".

¿Cómo se edifica el futuro? Guacci explica que hay una deserción entre los 13 y 14 años porque las chicas no encuentran superación dentro de entrenamientos aburridos o falta de proyectos serios.

En la actualidad, entre esas edades se disputa la Liga de Desarrollo organizada por la Conmebol. Es para equipos Sub 14 y Sub 16 y cada país tiene el suyo en tres etapas: zonal, regional y nacional. Los ganadores se enfrentan después en la instancia sudamericana. Es el primer eslabón del reclamo: fútbol para chicas en todas las categorías.

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