El sueño terminó para Turquía

Brasil fue verdugo del afán de gloria de los turcos, que, pese a ser una de las revelaciones y dejar una imagen de equipo serio, quedaron desconsolados
Claudio Mauri
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27 de junio de 2002  • 08:42

SAITAMA, Japón.- No hubo desquite para Turquía y Brasil terminó siendo su gran verdugo en el Mundial. Le había quedado la sangre en el ojo al seleccionado del Bósforo cuando en su debut cayó ante el equipo de Scolari con un penal inexistente en los últimos minutos. Ayer perdió sin excusas, pero eso no quita su digna actuación ni lo desaloja de su condición de conjunto revelación, al salir de décadas de ostracismo mundialista con un juego compacto, que no resultó un caramelo para nadie.

Turquía se enfrentará pasado mañana con Corea del Sur, en un encuentro que representa bastante más que un premio consuelo y distará de ser el choque en el que habitualmente se mide más el grado de frustración por no haber llegado a la final que la motivación por escalar un peldaño más en el ordenamiento final.

Esto es así porque jugarán los dos equipos que extendieron al máximo el carácter sorpresivo que impregnó a este Mundial. No son dos gigantes insatisfechos por quedarse en el umbral del último día de competencia. Son dos conjuntos emergentes, que cuanto más alto terminen los beneficiará en la consideración general.

“Estar entre los cuatro mejores del mundo es algo muy importante, pero queríamos llegar a la final y por eso nos vamos decepcionados”, expresó el técnico turco Senol Günes, descartando cualquier tipo de conformidad.

Hasta aquí, Turquía redondeó un Mundial interesante. Está dejando una imagen de equipo serio, duro y organizado. Tuvo un arranque complicado, con la derrota ante Brasil y el empate frente a Costa Rica; sólo se aseguró el pasaje para los octavos de final con la victoria ante China.

En la etapa decisiva se mostró crecido en personalidad y confianza. Le puso fin al sueño de Japón -en la última Eurocopa también había eliminado a uno de los organizadores, Bélgica- y acabó con el vuelo que había tomado Senegal. Sólo capituló ante el temible Brasil, lo cual lo eximiría de justificaciones, pero igual puede esgrimir la razonable oposición que le planteó.

Lo más paradójico de Turquía es que su loable campaña la realizó con prescindencia de quien era su referente y jugador de mayor prestigio en Europa: Hakan Sukur, que sí fue titular en los seis partidos, pero es como si no lo hubiera sido porque no convirtió ni un gol y se lo vio en un bajo rendimiento.

Así de escaso y nulo fue el aporte del delantero que, previo a esta cita oriental, había hecho 35 tantos en 76 partidos internacionales con la camiseta de su país. Desde la delegación se alega que disputó el Mundial con una molestia en el muslo izquierdo, motivo suficiente, junto con su sequía goleadora, para darle más minutos de cancha al movedizo e inquietante Ilhan Mansiz, que venía como artillero de la liga turca.

Si bien el punto fuerte de Turquía fue su cohesión, algunas individualidades se destacaron con luz propia. Como el arquero Rüstü, seguro bajo los palos y con muy buen anticipo en el juego aéreo; el zaguero Alpay, sereno y aplicado en la marca; Davala, pese a su flojo desempeño ante Brasil, es un volante derecho con un buen ida y vuelta; Hasan Sas y Basturk son dos ardillas que explotan bien los espacios con su manejo corto y encarador. Es un equipo que se maneja con resultados apretados; en seis encuentros convirtió siete goles y recibió cuatro.

Turquía, con un estilo tenaz y competitivo, puso en el mapa futbolístico a esa parte de Europa oriental que no siempre es tenida en cuenta.

Una pausa, pensando en Corea

SEUL (AP).– Con la decepción a cuestas, pero sabedor de que su rendimiento en esta Copa del Mundo es mucho mayor que el esperado, el plantel de Turquía viajó hoy a Daegu, la ciudad donde pasado mañana tendrá lugar el choque por el tercer puesto, que lo enfrentará con Corea.

Procedente de Saitama, Japón, donde Brasil lo eliminó de la lucha por el cetro, el conjunto turco se tomó libre el día. Y su único entrenamiento para el compromiso contra los locales será mañana.

Senol Günes, entrenador del equipo que hasta Corea/Japón había actuado sólo en Suiza ’54, opinó sobre el desempeño de Turquía: “Vinimos a la Copa del Mundo para participar en la fiesta y hacernos ver. Creo que alcanzamos nuestro objetivo. Estoy orgulloso de mis jugadores, que han estado formidables en todos los partidos. Sin embargo, nos sentimos tristes por no haber brindado al pueblo turco una nueva fuente de alegría”.

De todos modos, el director técnico quiere más para el futuro, tanto el cercano como el mediato: “El hecho de llegar a una semifinal es algo extraordinario. Espero que la próxima vez no nos detengamos en esta etapa. Pero ahora queremos ser terceros. El partido con Corea se desarrollará en un ambiente más amistoso y no estará la misma tensión que en una final por la Copa del Mundo”.

Aun cuando su próximo encuentro va a ser por el tercer lugar y no la definición del certamen, Günes se dio el lujo de criticar indirectamente a Alemania, al aventurar que “será un rival fácil” en el desenlace del próximo domingo. “Brasil tiene un buen equipo, con futbolistas muy talentosos. Jugó bien en nuestras dos confrontaciones, pero esta vez (por ayer) lo hizo un poco más en serio. Ha ganado todos sus partidos en este torneo. La final contra Alemania será relativamente fácil para Brasil”, amplió.

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