El torneo de los US$ 200 millones y las chances argentinas de organizar la Copa América 2020

Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol y Carlos Cordeiro, presidente de la Federación de fútbol de Estados Unidos (US Soccer).
Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol y Carlos Cordeiro, presidente de la Federación de fútbol de Estados Unidos (US Soccer).
Alejandro Casar González
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1 de marzo de 2019  • 23:59

Carlos Cordeiro, el jefe del fútbol de Estados Unidos, y Alejandro Domínguez , el máximo dirigente del fútbol sudamericano, se conocen de memoria. El primero estudió en Harvard. El otro, en Kansas. Hace algo menos de un año se vieron las caras en el Congreso de la Conmebol , que se realizó en un hotel de Puerto Madero. Ambos sonrieron para las fotos. Ambos, también, discutieron entre cuatro paredes. Cordeiro, un exejecutivo de Goldman Sachs, sabe que el fútbol de su país todavía no llegó a su techo. Tiene a las empresas, tiene a los hinchas y tiene a la infraestructura necesaria para hacerlo explotar. Tiene, también, los millones de dólares que se necesitan para llevar a ese país a los mejores futbolistas del mundo. Domínguez, por su parte, sabe como nadie que el talento futbolístico está en Sudamérica. Y no está dispuesto a hacerlo viajar por el mundo como si fuera una atracción circense, más allá de ese antecedente llamado final de la Copa Libertadores en Madrid.

En ese Congreso de Conmebol celebrado en Buenos Aires, Cordeiro se llevó el compromiso de los países sudamericanos de apoyar la candidatura de EE.UU., México y Canadá para organizar el Mundial de 2026. Ese compromiso se transformó en votos poco antes del Mundial de Rusia, realizado a mediados del año pasado. Cordeiro y los suyos consiguieron la sede. Pero la reunión de Buenos Aires también tuvo desencuentros: estaba todo dado para que Estados Unidos y México aceptaran ser invitados a la Copa América de 2019, que se jugará en Brasil. Hubo una reunión maratónica en uno de los salones del hotel. Y caras largas. Ni uno ni otro presentarían a sus equipos en la competencia futbolística más antigua del mundo. ¿Las razones? Económicas.

Heridas abiertas

Nada de lo que se dijeron entre cuatro paredes los ejecutivos del fútbol de Sudamérica y de Concacaf (la Confederación de América del Norte, Centro y Caribe) se modificó después de ocho meses. Sigue habiendo heridas abiertas, sobre todo después de que Miami hubiera sido mencionada como ciudad candidata a organizar la final de la Libertadores el año pasado luego de los incidentes en el Monumental. "Problemas de agenda" con la US Soccer (presidida por Cordeiro) impidieron la realización del partido en la ciudad más importante de la Florida.

En la Conmebol tampoco había caído bien que Concacaf no hubiese cerrado las cuentas de la Copa América Centenario, disputada en 2016. Y poco se sabe sobre un eventual registro de la marca "Copa América" por parte de la Concacaf en ocasión del torneo disputado en ocasión de los 100 años de la Conmebol. En Luque, sede del fútbol sudamericano, entendieron la propuesta de la US Soccer de organizar la Copa América 2020 como algo parecido a una provocación: una carta que habla más de millones que de fútbol, y en la que se rebautiza a una competencia que tiene su fecha en el calendario de la FIFA del año próximo como "Continental Cup". Rechazaron la invitación, pero redoblaron la apuesta: invitaron a la selección de Estados Unidos a la Copa América 2020 (la US Soccer debe responder antes del lunes 11) y le pidieron a Cordeiro que los ayude a solucionar las inconsistencias contables y administrativas derivadas de la Copa Centenario de hace tres años.

Más allá de los números mareantes (11,5 millones de dólares para el ganador, garantías de 50 millones para Concacaf y Conmebol y 198,5 millones de dólares en premios, más allá de gastos logísticos pagos para una delegación de 45 personas), en las oficinas de Conmebol en Paraguay nunca pensaron en aceptar la idea. Por la cabeza de Domínguez nunca pasó la idea de ceder la organización del torneo del año próximo, que servirá para sintonizar el calendario sudamericano con el europeo. Por eso es que consensuó con Claudio Chiqui Tapia , presidente de la AFA , que la Argentina se postulara a organizar la competencia. Nadie podría sorprenderse si en los próximos días la Conmebol le adjudica la Copa América 2020 a la Argentina, y otorga dos subsedes a Uruguay y Paraguay. O sea, un mini-Mundial 2030. Como para calentar motores.

La "Continental Cup" ideada por la US Soccer está descartada. Sin embargo, eso no implica que la Copa América del año próximo no pueda organizarse en Estados Unidos. En una entrevista con LA NACIÓN a principios de febrero, Domínguez adelantó que su formato ideal para la Copa América era 10 + 6. Es decir, los diez países sudamericanos más seis de Concacaf. Y su idea era rotar las sedes: una en América del Norte luego de dos en América del Sur. Estados Unidos y su máquina de hacer billetes podrían, con todo, organizar la Copa América del año próximo. Si es que todos se ponen de acuerdo en que se llamará así. ¿Qué pasará, entonces, con la candidatura de la Argentina y las subsedes uruguaya y paraguaya? En ese escenario, y si todas las partes acceden (Conmebol y Concacaf), la Argentina podría optar a organizar la Copa América de 2024.

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