En Cali, el fervor aún está dormido

Pese a que quedan muy pocas entradas, todavía existe escasa expectación para el partido entre América y River; de todas maneras, para esta noche se espera un gran clima de euforia en el estadio Pascual Guerrero
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27 de mayo de 2003  

CALI (De un enviado especial).- Al recorrer las calles caleñas, hablar con los colegas de esta ciudad y recoger algunos datos, uno puede percibir una sensación contradictoria respecto del encuentro de esta noche entre River y América, que definirá uno de los semifinalistas de la Copa Libertadores. Los hinchas americanos se volcaron masivamente a las boleterías para conseguir sus entradas y colmar el estadio Pascual Guerrero para ejercer la mayor presión psicológica posible sobre los jugadores millonarios. Todavía quedan localidades, pero son pocas: no llegan a las 3000. Y, a la vez, la ebullición previa podría decirse que no existe.

"Aquí la gente no se vuelve loca por el fútbol. Gusta de ir a la cancha, pero se mete en el partido de ocasión unas horas antes del juego, nada más", comenta William, taxista siempre dispuesto a agilizar el recorrido de su auto por las vías de la ciudad. Según cuenta, la afición de América no es tan pasional como la de Deportivo Cali (claro, él es hincha de este equipo), pero en realidad es una cuestión vallecaucana. Por eso, William agrega: "En Medellín son más calientes con el fútbol".

De lo que no hay que dudar es de que, cuando River salga a la cancha, un estadio entero hará sentir su fervor. La amplitud que otorga la pista de atletismo no es obstáculo para que el estruendo libere su energía.

Sin embargo, hay también algunas otras cuestiones que pueden mencionarse. Por ejemplo, que River construyó, poco a poco, una sólida imagen en la Copa Libertadores, algo que los fanáticos de aquí conocen, sobre todo a partir de la clara victoria del equipo de Manuel Pellegrini frente a Corinthians, en Brasil. Además, no hay que perder de vista que, con el 77,77 por ciento de efectividad, River es el equipo de mejor rendimiento de los que quedan en la competencia.

Pero aquí, en Cali, y como ya se dijo, el fútbol empieza a vivirse casi siempre poco antes de los partidos. Otros temas forman parte de la vida diaria. Y uno de ellos, claro está, es el que tiene que ver con la omnipresente guerrilla. Recientemente, funcionarios locales revelaron que las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) recaudan cerca de 2250 millones de dólares anuales entre secuestros, extorsiones y narcotráfico. Otro dato: por el alquiler de pistas clandestinas de aterrizaje en zonas selváticas obtienen 8.700.000 dólares. El Estado la considera la guerrilla más rica del mundo. Y tanto dinero tienta, al punto de que no son extrañas las noticias sobre robos entre los propios integrantes de estos grupos armados.

Aquí también se habla del flamante gobierno argentino encabezado por Néstor Kirchner. Su victoria es encuadrada, según los analistas, como un elemento más en favor de una nueva tendencia política sudamericana denominada como una izquierda prolija, a la que están abonados también Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente brasileño, y Ricardo Lagos, primer mandatario chileno.

Como se ve, algo lejos del fútbol se está por aquí. Hasta que hoy, la pelota empiece a rodar. Y ahí será otra historia.

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