En el Sur, los hinchas se sintieron estafados en la venta de entradas

En dos horas y veinte minutos, los simpatizantes de Banfield agotaron los boletos; aseguran que no se expendió el total de los 4500 tickets
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12 de diciembre de 2009  

La venta de entradas de un acontecimiento que se anuncia histórico se convirtió en un recurrente problema para los clubes del fútbol argentino. Un contratiempo que no distingue colores, que empaña la pasión del hincha genuino, y que siempre entrega un final angustiante y desolador: simpatizantes exaltados, que descargan la bronca y la desilusión contra los dirigentes, sobre quienes se ciernen las sospechas por las formas en que se desarrollan los hechos, ya es una imagen repetida. Una postal que refleja desorganización y resalta puntos oscuros.

En esta oportunidad, el triste capítulo tuvo como protagonistas a 2000 seguidores de Banfield. Ellos sufrieron la desesperanza después de que, en apenas dos horas y veinte minutos, se agotaran las supuestas 4500 localidades que salieron a la venta -tres entradas por persona y contra la presentación del carnet de socio al día- para el trascendental encuentro con Boca, de mañana en la Bombonera, que puede consagrar campeón a la entidad del Sur, por primera vez en sus 113 años.

La orden del encargado de seguridad de Banfield al jefe del operativo policial que concentraba a 30 efectivos, para que comunicara a los hinchas que se cerraban las ventanillas, desencadenó las protestas. Entonces, de aquel clima festivo y colorido que le había impuesto la gente a una espera que se extendió durante casi 23 horas, se pasó a las lágrimas que provoca la frustración, al desencanto por los manejos turbios que se realizan puertas adentro, al pedido de una explicación que jamás llegó de parte de los que conducen.

Los más serenos, los más reflexivos, después de digerir el desengaño por no conseguir una entrada se retiraron mascullando bronca e improperios, aunque de manera pacífica. Otros, los más radicales, prefirieron abalanzarse sobre las cuatro boleterías del estadio Florencio Sola para insultar a los empleados que vendían las entradas. Indignados, tomaron represalias propinándoles insultos a los trabajadores y rompieron la mampostería de dos bocas de expendio.

Los cánticos que apuntaban al presidente Carlos Portell, a los integrantes de la comisión directiva y también a Boca, el rival, que sólo accede a ofrecerles a los simpatizantes visitantes la tercera bandeja de la Bombonera, se repitieron. Pero la furia de los más exacerbados no terminó en el estadio: 500 personas decidieron marchar y trasladar la bronca hasta la sede, en la calle Vergara. Muchos de los que acamparon en la cancha anteanoche y algunos de los que esperaron durante horas sentados en reposeras se agolparon y exigieron soluciones. La única respuesta llegó cuando la policía armó un cordón y desde el club cerraron las puertas.

Lejos de tranquilizar, la medida causó mayor ira entre los que protestaban y también provocó un fuerte malestar entre los asociados que deseaban abandonar las instalaciones y en los que querían entrar en la sede para practicar alguna disciplina social o deportiva. Aquí, el periodista Mateo Gentile, que conduce un programa partidario de televisión, fue agredido con bolsas llenas de basura.

No fue el único momento de zozobra, ya que cuando la calma era total, durante las horas de vigilia, no faltaron los que intentaron ganarun lugar apelando al engaño. Esto provocó intercambio de insultos, discusiones y pequeñas refriegas. También, y por el mismo motivo, la policía debió intervenir al momento de habilitarse las boleterías -a las 16, aunque en un principio se había estipulado que la venta se realizaría hoy, desde las 10-; en este caso, tampoco faltaron los arrebatadores, que aprovechando el descontrol robaron billeteras, carteras y relojes.

El hincha genuino de fútbol volvió a verse estafado por manejos oscuros. Es improbable que un boletero pudiera vender 28 entradas por minuto. Los menos optimistas sostenían que, como mínimo, los dirigentes se guardaron 1000 localidades. Seguramente, el protocolo y las contraprestaciones para con los anunciantes que apoyaron la excelente campaña serán las respuestas que ofrecerán las autoridades.

  • El motociclista que casi provoca una fatalidad

    La irracionalidad de los hinchas no tiene límites. Mientras los simpatizantes de Banfield descargaban la bronca por no conseguir una entrada, un motociclista vestido con una camiseta de Boca y portando una mochila de Lanús se paseó por la zona desafiante. La reacción no se hizo esperar, y fue agredido con golpes de puño y patadas. El agitador logró escapar, con algunos magullones.
  • El traslado a La Boca

    El Comité Provincial de Seguridad Deportiva, mediante un comunicado, recomienda a los hinchas de Banfield cruzar hacia Capital por el puente La Noria, ya que desde ahí serán escoltados por personal de la Policía Federal hasta los sectores de accesos correspondiente a los visitantes de la Bombonera.

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