España-Rusia, Mundial 2018: horario, TV y formaciones

Copa del Mundo Rusia 2018 Ronda de 16
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España

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Rusia

Rusia

  • Artem Dzyuba
Marcelo Gantman
(0)
30 de junio de 2018  • 23:59

MOSCÚ.- "En Rusia tenemos un viejo dicho que sostiene que si uno trabaja duro, puede llegar a ser Dios...", comenta en el Estadio Luzhiniki el técnico de Rusia , Stanislav Cherchesov. No hace falta adivinar cuál es el espíritu con el que sus jugadores procurarán salir a la cancha para enfrentar a España , uno de los seleccionados más elogiados en los últimos diez años. Rusia tiene de su lado el entusiasmo de su gente que ya decidió abrazar este Mundial como una oportunidad para expresarse, colmar bares, restaurantes y los enormes espacios de los Fan Fest para adueñarse de esta fiesta. Pero ahora le exige resultados a un equipo al que antes no le pedía nada.

El encuentro se jugará desde las 11, en Moscú, con transmisión por la TV Pública.

Tanto ha cambiado Rusia que Denis Cheryshev es el nuevo emblema de este equipo cuando inició el campeonato como suplente. Sus goles lo han puesto no solo como titular, sino como el encargado de contestar las inquietudes de la prensa rusa y especialmente la española. Cheryshev es mediocampista del Villarreal y vive en España desde que tiene 5 años ya que su padre fue jugador del Sporting Gijón. Prefiere hablar en español con la prensa: "No sentimos presión, sentimos responsabilidad. Todos sabemos cómo juega España y cuales son sus fortalezas. Pero nosotros también tenemos nuestras armas y esperamos saber utilizarlas..", cuenta Cheryshev y confiesa que reza cuando va camino al estadio y escucha música en el vestuario para colaborar con los planes que tenga el técnico.

A España se le corrió bastante el maquillaje. Es un equipo que ha cometido errores emparentados con los riesgos que asume cuando juega y sus futbolistas incorporaron la palabra "temor" en sus conferencias de prensa. Hacen lo de siempre: asociarse, tejer su entramado de pases, ser un equipo compacto. Pero perder la pelota, y especialmente tener la sensación de que pueden perderla en cualquier zona de la cancha, se ha convertido en una sensación amenazante.

El estado de situación tiene una explicación. La etapa clasificatoria de España fue cuesta arriba desde el comienzo. El empate contra Portugal 3 a 3, el díficil triunfo 1 a 0 contra Irán y un nuevo empate, algo vergonzante, contra Marruecos 2 a 2, le quitaron cuotas de confianza a un equipo que es modelo de cómo el fútbol debe ser jugado.

Fernando Hierro, conductor de este plantel tras el desplazamiento de Julen Lopetegui, justo cuando el Mundial todavía no había movido ni un solo dedo, no modifica el concepto de juego de España, pero no da certezas sobre una formación contra Rusia en el estadio Luzhniki para este domingo. Andrés Iniesta, solución indiscutible cuando hay problemas, pero también atrapado en una de las grietas de este equipo, tal vez no sea titular. Eso solo ya explica como Hierro pone a casi todos los futbolistas en situación de revisión. Pocos se salvan de ese análisis exigente: Diego Costa, Thiago y David Silva. David De Gea está atravesando un Mundial complicado, pero Hierro confirmó que no va a sacarlo. Asensio y Saúl son nombres que suenan fuerte como novedades para el equipo titular.

España caminó hasta ahora este Mundial con una piedra en el zapato. La incomodidad continúa. Nunca es fácil enfrentar al país organizador en el momento de eliminarse. Todas las lecturas del fútbol ponen a España varios escalones arriba de Rusia, pero todos en esta ciudad están subidos a una ola festiva por el crecimiento del seleccionado local desde su goleada inicial contra Arabia Saudita. El partido con Uruguay frenó ciertos pronósticos delirantes para el equipo, con toda sensatez. Pero España tendrá que verle la cara a Rusia en pleno corazón del Mundial, en el estadio Luzhniki, donde la estatua de Lenin recibe a miles de fanáticos y seguramente con la presencia de las máximas autoridades del país en los palcos.

Esas sensaciones externas, lo que rodea al fútbol, la atmósfera política y social que acompaña a Rusia en el campeonato, es otro de los hilos invisibles que puede "tacklear" a los futbolistas españoles en este cruce. No es esta ninguna suspicacia. Es un toque de atención ante las cosas que suelen imaginar los seleccionados en estas instancias. Y España, con menos confianza, debe volver a llenar con juego esos espacios vacíos ahora ocupado por los temores y los malos pensamientos.

Será un partido con presiones diferentes. Rusia para poder mantener la atmósfera mundialista con una posibilidad irrepetible si llega a ganar. España para recuperar su juego y volver a tener la fisonomía de equipo candidato con la que llegó y fue abandonando en el camino.

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