Esperaron 72 años para encontrarse

Alemanes y brasileños nunca se enfrentaron en un Mundial; el domingo, esta Copa verá el choque de dos potencias que disputarán su séptima definición
Alemanes y brasileños nunca se enfrentaron en un Mundial; el domingo, esta Copa verá el choque de dos potencias que disputarán su séptima definición
Daniel Arcucci
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27 de junio de 2002  

SAITAMA, Japón.- Aunque cueste creerlo, tan inédita hubiera sido una final entre Turquía y Corea del Sur como finalmente lo será la que jugarán Brasil y Alemania, que esperaron 72 años para encontrarse en un Mundial.

Es más: tan extraño como hubiera resultado un enfrentamiento entre aquellos dos equipos carentes de historia lo es que las dos selecciones con más partidos que ninguna otra y con más alto rendimiento en esta competencia, jamás se enfrentaron -en instancia alguna- aunque entre los dos acumulan 12 finales de las 16 ya disputadas y sumarán 7 apenas entren en el campo dentro de unas horas, en Yokohama, para protagonizar la clausura del Mundial N° 17.

Así y todo, sin haberse cruzado ni una sola vez en los mundiales, se está hablando de un clásico. Un partido especial y diferente, que se concretará el próximo domingo para ungir al campeón y también para confirmar la regla que rige desde siempre a este torneo, el máximo acontecimiento futbolero alrededor del mundo: podrá haber sorpresas, podrán surgir nuevos nombres, podrán aparecer otros equipos; pero, a la final, siempre llegarán los más grandes.

Las pesadas mochilas de sus forzadas llegadas hasta aquí ya han sido dejadas a un lado. Ahora es tiempo de confrontar virtudes: de un lado, el mejor ataque, con nada menos que 16 goles a favor; del otro, la mejor defensa, apenas con 1 tanto en contra. Con eso bastaría para sostener la categoría de derby .

Pero hay más, y viene desde los orígenes: Brasil ha participado en las 17 ediciones de la Copa del Mundo, jugando -con el de ayer incluido- 86 partidos, divididos en 59 triunfos, 14 empates y 13 derrotas, con 189 goles a favor; Alemania faltó sólo a la primera cita (Uruguay 1930) y a la que organizó, justamente, su futuro rival (Brasil 1950), con un saldo de 83 encuentros, diferenciados en 50 triunfos, 18 igualdades y 16 caídas, con 176 tantos en su haber.

Además, los brasileños acumulan 4 títulos (Suecia 58, Chile 62, México 70, Estados Unidos 94) y 2 subcampeonatos (Brasil 50 y Francia 98), y los alemanes suman 3 trofeos (Suiza 54, Alemania 74 e Italia 90) y 3 segundos puestos (Inglaterra 66, España 82 y México 86).

De tan abrumadores números pueden deducirse cosas obvias, como que si gana Brasil acrecentará su condición de seleccionado más ganador de la historia de los Mundiales, con 5 vueltas olímpicas, y si gana Alemania alcanzará a su adversario en la nada despreciable marca de 4 conquistas.

Y vale decir que, gane el que gane, se desequilibrará la balanza que hoy permanece ecuánime entre Europa y América del Sur. Hasta hoy, han festejado 8 conquistas cada uno de los continentes: por el Viejo, Alemania (3 veces), Italia (3), Inglaterra y Francia; por el Nuevo, Brasil (4 veces), la Argentina (2) y Uruguay (2). De los 15 Mundiales en los que han coincidido, incluido éste, las posibilidades -al menos, eso- de un cruce han variado.

En Italia 34, Brasil duró un partido -igual que la Argentina-, ya que fue vencido por España en el primer match, eliminatorio; Alemania llegó hasta las semifinales, donde cayó con Checoslovaquia.

En Francia 38 los alemanes cayeron en la etapa inicial y a los brasileños llegar a las semifinales, donde fueron borrados por Italia.

En Suiza 54, Brasil sucumbió en los cuartos de final ante la mágica Hungría, que luego no pudo con los pánzer en la final.

En Suecia 58 volvieron a invertirse los roles, cuando los europeos cayeron ante Suecia, en una semifinal, y los sudamericanos vencieron a los dueños de casa , justamente, el encuentro decisivo.

En Chile 62, el equipo verdeamarelo repitió su festejo y el conjunto blanco se quedó en los cuartos.

En Inglaterra 66 se dio lo opuesto, cuando Brasil se quedó sin Pelé y sin final, y Alemania con la final pero sin el festejo.

En México 70 se grabó lo mejor de toda esta historia de desencuentros cercanos: los brasileños se llevaron todo con el mágico plantel de Pelé y compañía, mientras los alemanes accedieron al reconocimiento de protagonistas de uno de los mejores cotejos de todos los tiempos aunque sucumbieron ante Italia.

En Alemania 74, los locales acabaron con el sueño holandés, después de que sus ilustres visitantes e inéditos rivales cayeran justamente ante el fútbol total comandado por Johann Cruyff.

En Argentina 78, los dos se cerraron el camino solos. En España 82, los dos sufrieron a Italia; uno, Brasil, en la segunda rueda semifinal, y el otro, Italia, en el partido decisivo propiamente dicho.

En México 86, los dos se encontraron con Francia en su camino: los brasileños tropezaron con ellos en cuartos de final (extraordinario encuentro) y los alemanes los usaron como plataforma de lanzamiento en semifinales.

En Italia 90 volvieron a alejarse, aunque uno lloró por culpa de la Argentina -los brasileños en octavos de final- y el otro rió a costa de los nuestros -los pánzer , en la final-.

En Estados Unidos 94, Brasil logró lo que nadie, su cuarto título del mundo, y Alemania cosechó poco, apenas hasta cuartos de final.

En Francia 98, por último, los brasileños cayeron goleados en la final ante Francia y los alemanes perdieron vapuleados en cuartos de final contra Croacia.

El domingo, al fin, será posible ver el encuentro que soñaron los Leonidas, los Walter, los Ademir, los Rahn, los Didí, los Seeler, los Garrincha, los Schnellinger, los Amarildo, los Beckenbauer, los Pelé, los Overath, los Jairzinho, los Rummenigge, los Rivelinho, los Littbarski, los Falcao, los Matthaus, los Zico, los Klinsmann, los Careca, los Hässler, los Romario, los Völler. El partido que protagonizarán otros nombres; quizás hoy no son historia, pero mañana sí, seguro.

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